miércoles, 26 de diciembre de 2012

Veinticinco.

Ese beso provocó tres reacciones diferentes. De sorpresa en Josh, de incredulidad en Jack y de algo parecido al remordimiento en Alex.
El inglés no tardó mucho en reaccionar y separarse de Alex, empujándole hasta hacerle chocar con la máquina de refrescos.
- ¿Se puede saber qué coño está pasando aquí? -Josh frunció el ceño, poniendo cara de no entender nada.
Se hizo un silencio incómodo entre los tres allí presentes. Jack apretó la mandíbula, girándose para mirar a Alex en busca de una explicación. 
Pero al rubio no le dio tiempo a pronunciar palabra, pues otra cabeza rubia salió del baño que había estado compartiendo instantes antes con Jack y les interrumpió, fijando la mirada en el chico de ojos azules, entre sorprendida y asustada.
- ¿J-Josh? -murmuró, arreglándose un poco su despeinada melena.
- ¿Os conocéis? -preguntó Alex, enarcando una ceja, al parecer bastante conforme con el giro que estaba tomando la conversación.
Se hizo un nuevo silencio, pero esta vez fue roto por Josh, que no parecía tener un excesivo buen humor.
- Nos conocemos, sí. Os presento a mi novia. Aunque creo que algunos ya la conocen mejor que otros.
Jack puso cara de circunstancias y miró a la chica.
- Con que soltera y sin compromiso, ¿eh? -esbozó una sonrisa irónica.
Las tres miradas se centraron ahora en la rubia, que se mordía el labio inferior, visiblemente incómoda.
- P-puedo explicarlo. Yo no... yo no quería... Pero él...
- Ah, claro, tú no querías pero fui yo el que casi te llevó a rastras hasta el baño y se ofreció a hacer todo tipo de guarradas, ¿verdad? -inquirió Jack.
- Cierra la boca, Barakat -le previno Josh, conteniéndose.
- Eso mejor se lo dices a la puta de tu novia -sonrió casi con malicia el otro chico.
El simple comentario hizo que Josh explotara, y empujó a Jack hasta hacer chocar su espalda contra la pared, sujetándole por el cuello de su camiseta.
- Repite eso.
- Que tu novia es puta -casi rió Jack en la cara del inglés, que no parecía escuchar las voces de la chica suplicándole que parara, y le encajó un puñetazo en la mandíbula a Jack.
Este llevó una mano al labio que le acababa de empezar a sangrar, pero a Josh apenas le dio tiempo de abrir la boca, pues fueron otras las manos que tiraron de su chaqueta para ponerle en la misma postura acorralada en la que había dejado él a Jack.
En cuanto se giró pudo contemplar los ojos, ahora amenazadores, de Alex.
- Vuelve a ponerle la mano encima y vas a estar un buen tiempo sin poder usarla -musitó, colocando el dedo índice en el pecho del de ojos azules.
- Ah, ¿sí? ¿Primero me besas y a los cinco minutos me vienes con amenazas por zurrar al tío al que querías poner celoso? Bravo, Alex.
Alex apretó los dientes, con rabia, preparándose una contestación para aquello, pero esta vez fue Jack el que le apartó de Josh de un empujón.
- ¿Se puede saber ahora qué pretendes? ¿Que vas a ir por la vida, jodiéndome y luego tratando de 'defenderme' como si de verdad te importara? Eres un hipócrita, Alexander.
Las palabras impactaron en el rubio, que tuvo que coger aire para digerirlas.
- ¿Me vas a echar en cara el haber impedido que te molieran a puñetazos por no saber mantener la boca cerrada?
Jack negó con la cabeza, dejando escapar una sonrisa amarga.
- Claro que no. Pero no me voy a poner a echarte en cara ahora todas las cosas que podría echarte. ¿Verdad que no, Alex? ¿Sabes por qué? Porque son demasiadas.
Alex bajó la mirada, incapaz de sostenerla un segundo más.
- Tú no sabes nada, Jack -susurró.
El moreno casi suelta una carcajada al escuchar aquello.
- El que parece no saber nada eres tú. Ni saber, ni recordar. Ni importarte tampoco. Claro que nunca importó nada, ¿no? -los ojos del moreno se iban humedeciendo a medida que pronunciaba esas palabras.
Cogió la muñeca de Alex entre sus manos, haciendo girar su brazo de forma que el tatuaje con su nombre quedase a la vista de los dos, y le miró a los ojos, entre interrogante y suplicante.
- Jack... para, por favor -murmuró Gaskarth, cerrando los ojos para no tener que sostenerle la mirada al que habías sido su novio.
- Tan sólo quiero que me des un 'por qué' -insistió.
Alex abrió los ojos para mirarle de nuevo y perderse en su mirada como tantas veces había hecho en el pasado.
Esbozó una media sonrisa triste a medida que los recuerdos acudían a su mente. Negó levemente con la cabeza, y se puso levemente de puntillas para hacer que sus labios se encontrasen con los de Jack por primera vez en lo que le habían parecido siglos. Enredó sus dedos en el pelo del moreno cuando sintió sus manos rodeándole la cintura y su beso fue correspondido con dulzura.
Pero no tardó mucho en separar los labios ligeramente de los suyos.
- Porque no puede ser, Jack -musitó, casi inaudiblemente,  contra la boca de Jack, deslizando sus dedos con suavidad desde su pelo hasta su mejilla, mientras las lágrimas mojaban las suyas, para mirarle a los ojos y apartarse definitivamente de él.
- Alex... -le llamó. Una, dos, tres veces.
Pero Alex no se volvió para mirarle. Se alejó de allí andando con las manos en los bolsillos y la mirada baja, dejándole completamente solo. Otra vez.
Josh se había marchado ya con aquella chiquilla, y en aquel pasillo tan solo quedaba algún que otro asistente de limpieza que pasaba con prisa por delante de él. 
Se dejó caer en el suelo, con la espalda apoyada contra la pared. 
Nunca se había sentido tan perdido.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Veinticuatro.

La tiendo entera se giró para mirar hacia el  mismo sitio hacia el que se encontraba mirando Alex, haciendo al chico murmurar un taco por lo bajo, y agacharse para empezar a recoger CD's del suelo.
Alex se mordió el labio para reprimir una carcajada, y se acercó a él.
- Esto... ¿estás bien? -le preguntó, aún tratando de no reírse.
El otro alzó unos preciosos ojos azules para clavarlos en los de Alex, esbozando una pequeña sonrisa avergonzada.
- Puedes reírte si quieres.
- ¿Josh? -el rubio soltó la carcajada que tanto tiempo llevaba conteniendo.
- Franceschi, sí -rió el moreno, dejando una pila de discos sobre una estantería, girándose para mirar al otro mientras se revolvía el pelo.
- Quién si no -sonrió Gaskarth, estrechándole la mano a Josh- ¿Y qué es lo que hace un chico como tú en un sitio como este?
- Pues salir de la perpetua nube de lluviosa que tengo por país -puso los ojos en blanco, con un suspiro.
- Y te vienes a Baltimore -Alex enarcó las cejas, con una media sonrisa.
- Mi novia tiene familia aquí -se encogió de hombros el inglés- Y en un par de semanas damos un concierto en Nueva York, así que...
- Vaya. El soltero de oro ya no es tan soltero ni tan de oro -se burló el rubio, mirando el reloj de un vistazo rápido, recordando que había quedado con Zack a las cinco.
- De oro siempre -Josh le miró con los ojos entrecerrados, dejando escapar una carcajada- ¿Esperas a alguien?
- Uhm. No, he quedado con Zack en cinco minutos para ir al cine. ¿Quieres venirte?
Josh miró su propio reloj, y se dio la vuelta para echar un vistazo a su alrededor, al parecer buscando a alguien.
- Eh... había quedado con mi chica aquí. Pero no sé dónde se habrá metido.
- Ay, pobrecito, le han dado plantón -rió Alex, divertido- Yo tengo que irme, si cambias de idea, el cine está al final del tercer pasillo de la cuarta planta a la derecha. ¡Nos vemos, Josh! -le guiñó un ojo, sin darle tiempo a despedirse, echando a andar en dirección contraria a por donde había venido, mientras su mente ya podía recrear la bronca de Zack por haber desaparecido y, además, haber llegado tres minutos tarde.
Llegó a la entrada del cine prácticamente con la lengua fuera, para chocarse con Zack, que no le había visto llegar.
- ¿Dónde te habías metido, rubia? Pensé que mi cita me había fallado -sonrió el moreno, sin enfado alguno, lo que le chocó bastante a Alex.
- Eh... comprobando que nuestro disco se vende -rió el rubio, que dio un rodeo con la mirada al lugar, para ver si Josh había cambiado de opinión, pero lo que se encontró fue con Zack tapándole la vista repentinamente.
- ¿Se puede saber qué buscas? Anda, tira -le llevó a empujones hasta las taquillas..
- Zack, ¿me quieres dejar? -bufó Alex, sin entender el comportamiento de su amigo, que le soltó con tal de que no hiciese más preguntas.
Suspiró, revolviéndose el pelo mientras el otro chico pagaba las entradas de vete a saber qué película.

No tardaron mucho en entrar en la sala que les había indicado el acomodador, y en sentarse en los sitios que les habían asignado.
El rubio plantó los pies con toda la comodidad del mundo sobre el asiento de delante, echando mano de su coca-cola. Le dio un sorbo. Dos. Tres. Hasta que cuando quiso darse cuenta ya se había bebido más de la mitad.
- Mierda. Ay, Zack, me hago pis -susurró, haciendo reír a su compañero de banda, que jugueteaba entretenido con su móvil, esperando a que empezase la película.
- ¿Quieres que te acompañe al baño y te la sujete o puedes tú solito?
Alex refunfuñó entre risas, y se levantó, poniendo cuidado en no caerse por las escaleras, como no era la primera vez que le pasaba.
Finalmente, tras un rato buscando, dio con el baño, al final de uno de los pasillos.
- Joder, sí que hace tiempo que no vengo al cine, me cambian hasta el baño de sitio -murmuró para sí, con una media sonrisa, abriendo la puerta.
Pero la sonrisa se le borró de golpe de la cara cuando se encontró lo que se encontró detrás de esa puerta. 
Jack. 
Era Jack. Y no estaba sólo. No, qué va. Estaba bastante ocupado comiéndole la boca a una rubia que ya estaba a medio desvestir.
Las lágrimas acudieron a los ojos de Alex prácticamente al instante. Ardían tanto como el dolor que le producía contemplar aquella escena. De sus labios escapó un sollozo ahogado, mientras sentía algo parecido a un pinchazo en el pecho, y retrocedía sobre sus propios pasos, no sin que antes el chico moreno se diera la vuelta sobresaltado y le contemplase con una expresión indescifrable.
- A-alex -articuló con los labios.
Pero Alex salió del baño dando un portazo, apoyando la espalda en la pared del pasillo que estaba justo en frente. Sentía las lágrimas mojar sus mejillas, mientras el dolor poco a poco se transformaba en rabia.
- Alex, ¿estás bien? -escuchó la voz del inglés de ojos azules que se había encontrado instantes antes, a su lado, sin ni siquiera haberle visto llegar.
Clavó sus ojos en los del otro chico, mirándole pero sin verle.
- Tienes que hacerme un favor -susurró, cogiéndole de pronto del brazo y tirando de él hasta pegarle a la pared, a su lado.
Josh le miró, con pinta de no entender nada.
- ¿Qué quieres, Alex? ¿Qué pasa?
- Por favor, Josh. Por favor -murmuró de nuevo- No te volveré a pedir nada en la vida, si no me fallas ahora. Te necesito.
- ¿Qué estás diciend-
Alex no le dio tiempo a terminar la frase. Nada más escuchó el sonido de la puerta del baño abrirse, juntó sus labios con los de Josh, casi con violencia.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Veintitrés.

Los días pasaban prácticamente arrastrándose uno detrás de otro. Las interminables semanas se sucedían, pareciendo más bien años. Alex nunca había odiado tanto las agujas del reloj.  Nunca había odiado tanto ver el sol salir y esconderse una y otra vez. Nunca había odiado tanto su vida.
Desde que salió seguido de un portazo de casa de Jack no había vuelto a verle, ni a hablar con él.
No era capaz de contar ya las veces que había cogido el móvil y había marcado su número, y estando a punto de llamar. Todas las veces que había salido de casa dispuesto a ir a verle y había vuelto a mitad de camino, incapaz de hacerlo.
Se levantó del sofá, con un suspiro, y arrastró los pies hasta la nevera. La abrió y se quedó mirándola, pero sin verla, cuando sonó el timbre de la calle y le sobresaltó, haciendo que su corazón diese un vuelco.
Salió corriendo a abrir, con la mala suerte de tropezarse con la encimera de la cocina y darse en el pie.
- Mierda, joder -murmuró, abriendo la puerta a la pata coja.
Pero su expresión cambió cuando vio a Zack en la entrada, y no a quien él esperaba. O al menos a quien él quería esperar.
- Qué hay, rubia -sonrió Zack, autoinvitándose a pasar.
Alex frunció el ceño y cerró tras de sí la puerta.
- No mucho, Merrick.
- Ya se ve, ya. Que tenga que venir yo a sacarte de casa...
- Uhm. Llueve.
- No es escusa, ya han inventado el paraguas, aunque te resulte fascinante -Zack esbozó una media sonrisa, recibiendo una mirada asesina por parte de Alex.
- No me digas -el rubio hizo una mueca, volviendo a la nevera, seguido por el moreno.
- Oh, vamos, Alex, ¿hace cuánto que no sales de casa? -le pegó en la mano cuando éste intentó sacar un trozo de tarta- Deja de comer y hazme caso, que te vas a poner como una foca.
Alex resopló y se cruzó de brazos, mirándole.
- ¿Qué quieres, Zack?
- Quiero que salgas de esta casa, porque llevas semanas aquí encerrado. Desde que tú y... bueno, eso. En realidad no sé por qué, pero... En fin, que no puedes seguir así, Alex.
El chico bajó la mirada, y metió las manos en los bolsillos del pantalón, encogiéndose de hombros.
- Supongo que ya me he acostumbrado -murmuró.
Zack suspiró, y le revolvió el pelo.
- Métete en la ducha y en 15 minutos te quiero hecho una diva, porque nos vamos al cine.
Una pequeña sonrisa apareció en los labios de Alex.
- P-pero..
- No hay peros.
- ¿No puedo elegir peli?
- POR SUPUESTO QUE Sno. No quiero acabar viendo cursiladas de las tuyas de las que necesitas cuatro cajas de pañuelos para sobrevivir a la película.
El rubio frunció el ceño de nuevo, entre divertido y con ganas de pegarle.
- Esto... me voy a la ducha -rió finalmente, escabulléndose por la derecha de Zack, que sonrió satisfecho con su logro.
- ¡Quince minutos, eh! -gritó desde el salón, aunque no escuchó la contestación de Alex.
Se encogió de hombros y se entretuvo desordenando los juegos de la Play de su compañero, los cuales no eran pocos. Sacó de la estantería el tercer volumen del Rock Band, preguntándose qué hacía allí si era suyo, y abrió la caja, de la que se deslizó un papel hasta el suelo.
Zack se agachó para recogerlo, y al darle la vuelta se encontró con una foto de Alex y Jack, abrazados, poniendo caras raras.
Esbozó una media sonrisa, pero enarcó las cejas, extrañado. Se suponía que era Alex el que había dejado a Jack. Si era así, ¿por qué guardaba fotos como esas?
El sonido de la puerta del baño abriéndose le sobresaltó, y guardó la caja del juego on rapidez, poniéndola con las demás.
- ¿Vamos? -apareció Alex por las escaleras, tal y como le había dicho Zack, hecho una diva.
Zack asintió y salieron juntos de casa, entrando en el coche de Merrick, el cual se puso al volante. Arrancó tras poner la calefacción y la radio, a un volumen de ambiente, mientras el silencio se apoderaba del reducido espacio.
- Oye Alex, ¿puedo hacerte una pregunta?
Los ojos castaños del chico se despegaron de la carretera y se posaron en su amigo.
- Claro.
- ¿Por qué... por qué rompiste con Jack?
Alex desvió la mirada al momento, tragando saliva.
- Puedes contármelo. O puedes no hacerlo. No te voy a culpar de nada, es sólo que me resulta extraño tu comportamiento... siendo tú el que supuestamente acabaste con... la relación? 
Se hizo otro silencio.
- No quiero hablar de ello, Zack. Es complicado -susurró Alex, mirando por la ventanilla- Pero gracias por preocuparte.
Zack suspiró.
- Está bien.

Los dos chicos siguieron su camino hasta el centro comercial, y tras haber dejado el coche en el aparcamiento, entraron dándose prisa para no mojarse.
Alex miró el reloj, distraído.
- Falta aún media hora para la primera sesión; tengo que ir a comprar algo. Nos vemos allí a las cinco, ¿sí?
Apenas le dio tiempo a Zack a asentir, o a negarse, porque dio la vuelta demasiado rápido, dirigiéndose a ningún sitio en concreto.
En realidad tan solo necesitaba estar solo. Le agradecía a Zack el esfuerzo que estaba haciendo por él, pero no quería recordar.
Vislumbró a lo lejos la zona de CD's y caminó con calma hacia allí. Miró a su alrededor en busca de la sección que quería, y se encontró con su propio disco en el top ventas.
Sonrió para sí, y concentró su tarea en encontrar las novedades de rock, rebuscando entre discos. Cuando un estruendo a sus espaldas le hizo pegar un bote y girarse de golpe debido al susto.
No alcanzó más que a ver un montículo de CD's que habían caído justo encima de la cabeza de un chico.

martes, 20 de noviembre de 2012

Veintidós.

Alex cerró con firmeza la puerta del despacho del señor Parker, y se dirigió hacia el ascensor con las manos en los bolsillos y el rostro carente de expresión.
Presionó el botón de forma autómata, y clavó la mirada en sus pies, tratando de asumir las últimas palabras que acababa de escuchar de los labios de aquel hombre.
No tenían sentido, no. No podían hacerle elegir entre la banda que le daba la vida y la persona sin la cual ésta no tendría sentido. No podía pagar lo que conllevaba el no hacer una elección.
El ascensor se abrió, y él entró, apoyando la cabeza contra una de las paredes.
¿Qué iba a decirle a Jack? ¿Y a los chicos? Estaba completamente bloqueado, porque le había dado donde más dolía.
Se dirigió hasta su coche, pero no puso rumbo a donde había acordado ir a comer con Jack. No podría soportar esa situación, y menos con los padres del chico delante. Por lo que se marchó a casa.
Dejó las llaves sobre la encimera de la cocina nada más entrar, y se desplomó sobre el sofá, enterrando la cara entre sus manos, mientras las lágrimas y los sollozos se hacían con el control.


Unas tres horas más tarde, Alex oyó el sonido de unas llaves abriendo la cerradura y se secó las lágrimas con rapidez.
- ¿Alex? -Jack entró hasta el salón, preocupado, buscando a su novio.
Alex se aclaró la garganta.
- Estoy aquí, Jack -susurró, bajando la mirada en cuanto sus ojos se cruzaron con otro par de ojos marrones.
- ¿Dónde estabas? Te he llamado mil veces y no me coges el teléfono.
- Ah. Eh, yo... debo de haberlo dejado en silencio -murmuró.
Jack enarcó una ceja, y fue entonces cuando reparó en los enrojecidos y ensangrentados nudillos de Alex.
- Alex, ¿qué ha pasado?
No obtuvo respuesta.
- Alex. Alex, mírame.
- No ha pasado nada, Jack. No fui porque me encontraba mal. Lo siento, debí haberte avisado -contestó el rubio, bajando las mangas de su sudadera hasta que cubriesen sus nudillos, que no habían quedado en muy buenas condiciones tras encontrarse repetidas veces con la pared.
Jack frunció el ceño. No se lo creía, y Alex lo sabía; pero no iba a insistir, porque le conocía lo suficiente como para saber lo cabezón que podía llegar a ser.
- Como quieras. Cuando te apetezca, me lo cuentas -se encogió finalmente de hombros, dirigiéndose hacia el baño.
Alex suspiró al sentir el sonido del agua de la ducha cayendo.
¿Cómo iba a decirle aquello? No se veía con la fuerza necesaria. Pero había tenido que tomar una decisión.
Así que esperó a que Jack saliese del baño y entrase tranquilamente en el salón de nuevo. El moreno se le quedó mirando, con una ceja enarcada, esperando a que dijese algo.
- Jack, t-tenemos que hablar.
- Hablemos, Lex -se sentó a su lado, mientras el otro chico tragaba saliva, bajando de nuevo la mirada.
Se hizo un incómodo silencio entre los dos.
- ¿Alex?
- Esto se ha acabado, Jack -susurró Alex.
- ¿Qué?
- Que se ha acabado.
- ¿De qué estás hablando? -preguntó Jack, sin entender nada.
- De... nosotros. S-se ha acabado -murmuró.
Jack le miró con los ojos muy abiertos, sin dar crédito a lo que oía. Sin querer creerlo.
- ¿Qué estás diciendo, Alex? ¿Quieres decirme qué es lo que ha pasado para que ahora me vengas con esto? -su voz temblaba, con miedo de conocer la respuesta.
Con miedo de que Alex finalmente se hubiera cansado de él. De que hubiese encontrado a alguien mejor.
- Oh, Jack -Alex tragó saliva, tratando de deshacer el nudo que tenía en la garganta y de contener las lágrimas a la vez- No es por ti.
- ¿Ahora también me vas a dejar con la típica frase que usa todo el mundo tratando de que la otra persona no sienta mal, aunque inútilmente, de "no es por ti, es por mí"?
Las lágrimas le ardían en los ojos. 
Dejarle. Le estaba dejando.
Alex no contestó. Se le quedó mirando, mientras se mordía un tembloroso labio inferior.
- Alex. Por favor.
- Jack, yo..
- Dime al menos por qué. Dime, ¿qué es lo que he hecho mal? -a Jack se le quebró la voz mientras hablaba, y Alex tuvo que volver a apartar la mirada para que este no viera cómo se le humedecían los ojos.
- Tú no has hecho nada. Soy yo -repitió casi sistemáticamente el rubio.
Jack se levantó del sofá, como si de repente el hecho de estar sentado junto a Alex quemase. Y en parte así era.
Esto no puede estar pasando. No. Todo iba bien esta mañana.
- ¿Qué es lo que te han dicho en esa reunión, Alex?
- No ha sido la reunión -susurró.
No iba a contarle a Jack la verdad, porque sabía que simplemente no lo aceptaría. Conociéndole, estaría dispuesto a vender un riñón para pagar lo que debían, o a prostituirse si era necesario.
Pero no. Alex sólo intentaba hacer las cosas lo mejor que podía para todos.
Y All Time Low había salvado la vida a demasiadas personas, había devuelto demasiadas sonrisas como para acabar con ello. No podía hacer eso. No quería.
- Tengo que irme. Lo siento -se levantó, con intención de marcharse, pero Jack se interpuso en su camino.
- Mírame a los ojos y dime que no me quieres, Alex.
- Jack...
- Hazlo y dejaré que te vayas. Me alejaré de ti. No volveré a hablarte si es eso lo que quieres.
Alex cerró los ojos con fuerza, apretando los puños hasta hacer que las heridas de sus nudillos volviesen a sangrar.
Respiró hondo y alzó la mirada, clavándola en los ojos inundados ya de lágrimas del que era su novio.
Tragó saliva y una lágrima se deslizó por su mejilla.
- No te quiero, Jack -murmuró, con la voz rota.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Veintiuno.

- Gaskaaaaaaarth, despierta. Llegas tarde. ¿No has oído la alarma? Aleeeleleleleleeex.
Jack se tiró encima suyo en la cama, aplastándole y haciéndole murmurar algo incomprensible sin ni siquiera abrir los ojos.
- Oh, vamos. Puto vago. Tengo que dejar de ponerle droga a tu cena, mira cómo te deja.
No obtuvo respuesta alguna, por lo que pasó a la parte de las cosquillas. Mala idea. Uno de los cojines no tardó en impactar en su cara.
- Ah, para eso sí que estás despierto -Jack le miró mal, levantándose de la cama, frotándose la frente- Pues que sepas que llegas media hora tarde por lo menos.
Alex emitió un pequeño quejido, estirándose mientras le ignoraba por completo. Hasta que Jack se dio por vencido, y con un suspiro, salió de la habitación.
- Jaaaaaaaaack.
- Qué quieres.
- La cena siempre la hago yo -sonrió el rubio, enterrando la cara en la almohada.


Veinte minutos más tarde aparecía Alex por la puerta de la cocina, acabado de duchar y con el pelo perfectamente planchado y con sus correspondientes cuatro toneladas de laca.
- Quiero pensar que esa que te estás comiendo no es la última de las tortitas, Barakat.
Jack le miró y se sacó de la boca el trozo que estaba mordisqueando.
- Bueno, queda un cachito -sonrió inocentemente.
- Guarro.
Alex le miró mal, pero no puedo evitar sonreír él también. Besó la mejilla de su chico de la que pasaba por su lado para servirse un café, y de paso miró el reloj.
- Llego casi una hora tarde -se quedó pensativo un momento- Uhm. Le diré que en lugar de las diez y cuarto  entendí las once y cuarto -se encogió de hombros, contento con su propio razonamiento y le dio un trago a su taza.
Jack negó con la cabeza, divertido.
- ¿Vas a llegar tarde a nuestra boda también o qué?
Alex soltó una carcajada, salpicándolo todo con el café que tenía en la boca.
- Por supuesto. La novia siempre se hace de rogar -le guiñó un ojo, y el otro chico hizo una mueca.
- Lárgate ya, anda.
- Sí mi capitán. Trataré de no morir en la guerr... digo, en la reunión.
- Procura que así sea -rió Jack- Y acuérdate de que hoy comemos con mis padres. Así que te espero en su casa.
- Sí mamá. ¿Algo más? -Alex se cruzó de brazo en la puerta, con las llaves en la mano.
- Sí. Que te quiero -sonrió Jack, terminándose el desayuno.
No pudo evitar arrancar una sonrisa de los labios del rubio, que salió de casa mientras respondía con un "yo a ti noooooo" y reía.


- Llegas tarde, Gaskarth. Muy tarde. Como siempre. ¿No te aburre ya?
El señor Parker, director de la discográfica de los chicos y capullo profesional, esperaba a Alex de brazos cruzados en su despacho, señalando el reloj y observándole con cara de pocos amigos.
- Oh. Eh... yo pensaba que... -trató de excusarse, pero el hombre le cortó a mitad de frase.
- Nada. Da igual, siéntate, que tenemos para rato -resopló, mientras buscaba algo entre los papeles de su escritorio.
Alex se sentó en una de las sillas, y se mordió el labio inferior. Se caían exactamente igual de mal los dos, y no era algo que se les diese bien del todo ocultar. Pero esta vez le reconcomía la duda de cuál era el cable que se le había cruzado.
La última vez que habían tenido contacto fue tras acabar el último concierto de la gira, por el cual les felicitó con creces, y renovaron el contrato como tenían acordado.
Pero después, nada.
- Bien, Alexander. ¿Sabes qué es esto? -sacó un papel de entre todos los que tenía por allí revueltos y lo puso en la mesa frente a Alex. Este lo miró con el ceño fruncido.
- ¿Un contrato?
- Exacto. Pero no uno cualquiera. El contrato de All Time Low con Hopeless Records, para ser más exactos. Contrato por tres años más.
- A....ham.
- Déjame acabar. Contrato -señaló el papel con el dedo índice- que no has leído, al parecer.
Alex enarcó una ceja, sin comprender.
- ¿Qué me está queriendo decir?
El señor Parker empezaba a impacientarse.
- Cláusula 21, Gaskarth -le invitó a leer.

"Queda prohibida cualquier tipo de relación afectiva/sentimental/sexual posible entre los componentes de la banda que pueda repercutir de una u otra manera sobre esta misma."

Alex tragó saliva. Era imposible que se hubiera enterado. 
- Eh... sigo sin entender de qué habla, señor Park-
- No te hagas el tonto conmigo, Alexander. Los dos sabemos perfectamente de lo que estoy hablando. Lo único que pasa es que tú no debes saber las consecuencias que conlleva incumplir un contrato, y yo, en cambio, sí. 
- ¿Cómo...?
- No hagas preguntas, Gaskarth. No me interesa cualquiera de las cosas que hagas en tu privada intimidad con tu guitarrista. Yo voy a ser claro -se aclaró la garganta- No me interesa lo que hagáis, pero sea lo que sea, tiene que acabar.
Alex abrió los ojos como platos. ¿En serio le estaba pidiendo lo que creía que le estaba pidiendo?
- Oiga, usted no tiene ningún derecho a meterse en mi vida privada. Ni le interesa con quién esté o deje de estar.
- Cuando estando con la persona con la que estás, se incumple el contrato que tienes CONMIGO, creo que puedo tomarme la libertad de decir que sí que me importa.
No podía creerse lo que estaba escuchando. Tenía que ser una broma. Claro, como esas cámaras ocultas que ponen en los programas de la MTV.
- Esto es una broma, ¿verdad?
- ¿Me ves a mí con cara de broma? 
- Es que no puede ser, joder. No.
- Claro que no puede ser -miró el reloj de nuevo, y después volvió a clavar su mirada en Alex- Mira, Gaskarth, tengo prisa. Ya he perdido demasiado tiempo contigo por hoy. Sólo te diré una cosa. Os quedan tres años de contrato con la discográfica, y en caso de incumplimiento de contrato os enfrentaríais a una denuncia de unas cantidades económicas que no creo que os vieseis en condiciones de poder pagar. Así que tú eliges: o tu grupo, o tu chico.

Mi grupo o mi chico.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Veinte.

Habían pasado ya unas cuantas semanas desde el último concierto de los chicos en Los Ángeles, y habían vuelto a esa rutina que tanto adoraban cuando volvían a casa después de una larga gira.
Era como si dejasen sus vidas en stand by por un tiempo, y pudiesen dedicarse a hacer absolutamente nada. Productivo, al menos,
No pasaban tanto tiempo juntos como cuando estaban de tour, pero vivían cerca y apenas salían unos de casa de otros. En el caso de Alex y Jack era literal. Habían decidido irse a vivir juntos a los pocos días de llegar a Baltimore.
Según el razonamiento de Alex, "¿Para qué vamos a pagar dos pisos cuando nos pasamos el día juntos y sólo usamos uno?" . Jack había reído y accedido, pero a condición  de que se quedasen en su casa, porque "su cama era más grande y más cómoda y en la cocina de Alex nunca encontraba los cereales".
- Malcriado de mierda -había protestado Alex, mientras contenía la risa.
- Pero tus pósters de Blink te los traes que para eso sí que tengo espacio.
- Hombre, es que si tuviese que dejarlos allí, me quedaba con ellos -Alex se cruzó de brazos.
- Me quieres demasiado como para hacer eso.
- Nunca pongas a prueba al amor cuando haya blink-182 de por medio -sonrió traviesamente el rubio.
- Golpe bajo, Gaskarth -Jack le miró con los ojos entrecerrados, mientras el otro se encogía de hombros .
- No tientes a la suerte -sonrió, revolviéndole el pelo y besándole con suavidad en los labios, ante lo que Jack suspiró.
- Golpe bajo otra vez.

De eso habían pasado ya casi dos meses, y los chicos se encontraban ahora tirados en el sofá, como casi cada tarde de domingo, donde lo único que hacían era tragarse todas las películas  que les ponían en la tele  mientras engullían toneladas de palomitas de caramelo.
- Jack, vas a engordar -murmuró Alex, con la cabeza apoyada sobre sus rodillas y la vista fija en la pantalla.
- Yo no engordo. Sexy hasta el final.
Alex soltó una carcajada y se giró para mirarle.
- Ten cuidado no vayas a ahogarte en tu ego.
- Si no te has ahogado tú en el tuyo todavía... -Jack sonrió, apartándole un mechón de pelo de la cara.
- Estúpido - rió, incorporándose para besarle, cuando sonó el timbre.
- Como sea Zack, te juro que le pongo una orden de alejamiento por cortarrollos -soltó Alex.
Jack se levantó para abrir.
- ¿Si le ponemos dos tendrá que alejarse el doble o cómo va eso? -rió, mientras abría- Oye Zack, ya te tengo dicho qu- ... ah, hola chicos.
Rian frunció el ceño, para después soltar una carcajada.
- Déjame adivinar, interrumpimos.
- Ah, no, no, qué va. A vosotros todavía no os tenemos en el Death Note -se apartó para dejar entrar en casa a Rian y a una sonriente Cassadee, que se frotaba las manos a causa del frío.
- ¿Quién eeeeees? -gritó Alex desde el sofá, donde estaba sentado cabeza abajo.
- La pareja del añoooo -respondió Jack, entrando en el salón, seguido de los dos chicos.
- Pensábamos que ese puesto ya estaba cogido por vosotros -sonrió Cass, revolviéndole el pelo a Alex.
- También es verdad. Mala suerte -rió- ¿Palomitas?
- Por dios, Alexander, ¿quieres dejar ya las jodidas palomitas? Me las ofreces hasta cuando hablamos por teléfono -Rian puso los ojos en blanco.
- Es que es la novedad de la marca y están tan asdgaksfgasdg que asdfkfajfdsd -se metió otro puñado en la boca, haciendo reír a los otros tres.
Jack suspiró, mirando a Rian y a Cass.
- ¿Queréis algo que no sean palomitas?
- No, deja. Si sólo veníamos de paso. Más bien a deciros que han llamado de la discográfica y que mañana quieren hablar con nosotros. Pero Zack se ha ido esta mañana a Nueva Jersey a casa de unos amigos y no vuelve hasta el jueves, y  Cass y yo tenemos comida familiar mañana.
- Vamos, que eso es un clarísimo "id vosotros que no tenéis nada que hacer". Como consecuente, "aguantadles vosotros que no tenéis nada que hacer". Y por si no fuera poco, "procurad que no pidan dinero porque lo pagáis vosotros" -concluyó Jack, con los brazos en jarras, dramatizando como de costumbre.
- Exacto -Rian le guiñó un ojo y le dio una palmada en el hombro- Si os tengo bien entrenados -sonrió, orgulloso.
- Qué poco te quiero, Dawson -se quejó Alex desde el sofá- ¡Fuera de mi caaaaasa!
- En realidad es MI casa -apuntó Jack.
- Tú calla.
- Uy, nosotros nos vamos antes de que empecéis con otra discusión en plan matrimonial -rió Rian, cogiendo de la mano a Cassadee, dirigiéndose hacia la puerta con ella.
- Portaos bien chicoooos -añadió la chica antes de que salieran los dos.
Alex y Jack se quedaron mirando el uno al otro.
- Ya están pringando los dos imbéciles de turno -suspiró Alex.
Jack se sentó a su lado, poniéndole ojitos.
- Oye, Lex... ¿si te digo que le había dicho a mi madre que mañana íbamos a comer...?
- Sí.
- ¿Sí qué?
- Que sí, te mato. Oh, venga, ¿en serio tengo que ir yo solo a hablar con esos hijos de puta? Vaaaaamos, Jack, me tienen manía -Alex hizo pucheros.
- Ay, no exageres. Diles que tienes prisa o algo en acabar la reunión. Yo te espero en casa de mis padres, ¿sí? -sonrió Jack, pellizcándole un moflete.
Alex resopló.
- Esta te la guardo -le miró mal, antes de volver a recuperar la postura que tenía antes de que llegara Rian.
Jack frunció el ceño y le miró.
- ¿Palomitas? -sonrió Lex.

sábado, 27 de octubre de 2012

Diecinueve.

Los dos chicos suspiraron y se miraron entre ellos. Alex enarcó una ceja, esbozando una media sonrisa pícara. Jack se encogió de hombros y volvió a besarle, con entusiasmo. Ya que no había tortitas...
Las manos de Alex volvieron a recorrer la espalda desnuda de Jack, que se estremeció, sin apartar sus labios de los del rubio. No tardó mucho en deshacerse también de su camiseta y dejarla por ahí tirada de cualquier manera, cuando les sobresaltó la voz de una chica que acababa de entrar por la puerta... que Zack había dejado abierta.
- Oh Dios mío. Lo... lo siento mucho, yo pensé que... como la puerta... lo siento, -salió de la habitación, sacando con ella el carrito de limpieza que la acompañaba.
- ¡Joder! Pero es que aquí es imposible hasta... Ogh -Alex recogió su camiseta del suelo y se la puso, de mala gana.
Jack chasqueó la lengua, haciendo lo propio, soltando un suspiro.
- Vamos a buscar las tortitas... y a poner una queja al servicio -rió.
- No me hace gracia -protestó Alex, arreglándose un poco el pelo ante un espejo.
- A mí tampoco. Me haces gracia tú -sonrió Jack, besándole la mejilla mientras pasaba por su lado, de camino a la puerta.
Los dos bajaron a la cafetería a desayunar, el que sería su último desayuno allí. Se encontraron con Rian y con su interrumpidor personal nada más llegar. Este último se atragantó con el zumo, y empezó a toser en cuanto les vio aparecer.
Alex soltó una carcajada, sentándose a su lado.
- Se llama karma, querido amigo, y se pronuncia 'cuidado no te vayas a ahogar'.
- Que te den -tosió Zack, mientras se le iba pasando el ataque.
Rian contuvo la risa, cambiando de tema, por si acaso llevaba él también.
- Eh... que en una hora nos quieren en el check sound.
- ¿Ya? ¿Tan temprano? -se quejó Jack.
- Es que somos dos grupos -contestó Zack- Ya habíamos metido a Simple Plan en el cartel y ahora tenemos que tocar los dos. Aunque el tonto este ya tenga memoria.
Hizo una mueca que le costó una colleja, pero sonrió inocentemente, y le cedió un plato hasta arriba de tortitas a los chicos.


Una hora y media después llegaban al recinto del concierto. Tarde, cómo no.
- Adivinad quien ha llegaaaaaado -canturreó Jeff, mientras afinaba su guitarra sentado en un amplificador.
- Oh, vaya, ya no somos cabeza de cartel -bromeó Seb.
- Como tarden tanto para todo... -rió Pierre.
Alex se aclaró la garganta, acercándose con los demás hasta el escenario, donde estaban los canadienses.
- Nosotros también nos alegramos de veros.
- A nosotros nos habría alegrado más veros hace media hora -sonrió Chuck, picándoles.
- Calla -Rian le quitó una baqueta y le dio con ella en la cabeza, mientras echaba a correr hasta la batería y comenzaba los ensayos.
David emitió un quejido, desde el suelo, donde estaba sentado.
- Ayyy mi resaca. Yo quiero... mi cama -se abrazó a su bajo y cerró los ojos, con cara de sueño.
Pierre le revolvió el pelo.
- Arriba, venga, vago, levanta, vamos -rió, tirándole de uno de los mechones.
- Ay Pierre... piérdete.
- Sí, contigo. Vamos.
El resto de chicos coreó un "Oooooh" entre risas.
- No puedo con tanto azúcar -quejó Zack, poniendo cara de drama- Ya he tenido sobredosis por hoy.
- Por meter las narices donde no te llaman -replicó Jack, sacándole la lengua, mientras sacaba su guitarra de la funda.
Zack puso los ojos en blanco, y comenzaron con la prueba de sonido.

Esa noche dieron uno de los mejores conciertos que recordaban haber dado; tanto uno como otro grupo.
Las fans habían saltado, gritado y llorado como nunca, saliendo todas de allí con una sonrisa.
No había hecho más que pedir momentos Jalex durante toda la actuación, pero los chicos no sabían cómo reaccionar. Esta vez era algo más que una broma.
Tampoco querían que la gente comenzase a hablar en exceso, por lo que actuaron como siempre. Que si ahora toco tu guitarra, que si ahora que abrazo por detrás, que si ahora te doy un beso en la mejilla y te guiño un ojo... Todo ese tipo de cosas que hacían al público volverse loco... y a Zack contener las ganas de reír... y de vomitar arcoiris.
Bajaron del escenario entre risas y felicitaciones.
- Deberíamos hacer cosas como estas más a menudo -sonrió Pierre, dándole un trago a una botella de agua.
- La verdad es que sí. Os reclutaremos en el próximo tour, descuida -rió Alex.
- Reclutar, dice. Vosotros. A nosotros. Anda, enanos, a vuestra casa, que se acaban los Lunis -Seb le revolvió el pelo a Alex, reprimiendo una carcajada.
Pero los cuatro chicos de Baltimore le miraron mal.
- Bueno yo.... eh... me iba a ir con Chuck a por.. un helado. ¿Verdad que sí, Ch...? -se giró para buscarle, pero no estaba allí- Oh. -frunció el ceño- Es igual, ya voy yo solit-
Se  intentó escabullir antes de que alguien le pegara, pero en lugar de eso, Alex le dio un abrazo, espachurrándole.
- La colleja que te debo me la guardo para la próxima vez que te vea -rió- Es que ahora mismo hay un avión esperándonos, no es nada personal.
- Ay. ¿Pero ya os vais? ¿No os vais a quedar a la fiesta post-concierto? -David hizo pucheros.
- No podemos -suspiró Zack- La mamá de Jack no le deja llegar tarde a casa.
Jack le pegó en el brazo antes de darle un fuerte abrazo a David.
- Cuídate anda. Y no la líes -sonrió.
- No me hagas prometer cosas que sabes que no voy a cumplir -rió Dave, devolviéndole el abrazo.
- Veeeeeenga, que los aviones si llegas tarde no te esperan -dijo Rian, mirando el reloj.
- Ya vaaaaaa, mami.

Se despidieron de todos, prometiendo volver a verse pronto, y 45 minutos más tarde se encontraban sentados en sis respectivos asientos del avión que les llevaría de vuelta a Baltimore.
Alex apoyó la cabeza en el hombro de Jack, con un suspiro.
- Ha sido una gran gira -susurró.
- La mejor de todas -sonrió Jack, entrelazando sus dedos con los suyos.
- Al final te saliste con la tuya, ¿eh?
- ¿Te refieres al hecho de cómo te conquisté tan sutilmente con mis encantos, Gaskarth?
Alex rió.
- No con esas palabras, pero sí.
Jack no pudo evitar sonreír, dejando escapar un suspiro, dirigiendo su mirada a la ventanilla del avión, mirando hacia la oscuridad de fuera.
- Bueno, es hora de volver a casa y empezar una nueva vida.
- Juntos.

lunes, 22 de octubre de 2012

Dieciocho.

Alex se quedó mirando a Jack fijamente a los ojos.
- ¿Alex? ¿Eso es todo lo que vas a decir?
- N-no. Pero es que...
- ¿Qué? Pensé que el que se había olvidado de todo era yo, no tú. Así q-
No pudo continuar con la frase. Los labios de Jack le hicieron callar de golpe, haciendo que se olvidase de todo cuanto iba a decirle. Desapareció el enfado, desapareció el ruido, desapareció toda la gente que estaba a su alrededor.
Todo era Jack, sólo Jack y sus labios.
Apenas había estado un par de días sin ellos y ya le parecían años.
El otro chico le acarició el pelo y se separó lentamente de él, haciéndole exhalar un suspiro.
- Lo siento mucho -susurró Jack- Tan solo ha sido un malentendido. Sabes que la única persona a la que yo soñaría besar eres tú y sólo tú.
Una sonrisa apareció en los labios de Alex, que abrazó a su chico, enterrando la cara en su hombro.
- Olvídalo, el imbécil soy yo.
- Ya -Jack rió por lo bajo a la vez que recibía un pellizco- Auch.
- Gilipollas.
- Te quiero.
- Y yo.
El pequeño "público" de su alrededor estalló en aplausos y gritos. Dejando a un lado todo lo que habían bebido, se podía decir que al fin se respiraba felicidad en el ambiente.
Los dos chicos se separaron, sonrientes, y Alex se revolvió el pelo, algo avergonzado.
- Eh... hola.
Todos rieron, mientras gastaban alguna que otra broma. Pero lo primero que hizo Alex cuando se calmaron un poco fue tenderle la mano a David, algo dubitativo, pero con arrepentimiento en la mirada.
- Lo siento, tío. Me he pasado -David le estrechó la mano, mientras asentía, con una sonrisa.
- No tiene importancia, me lo merecía. De todas formas, ¿quién te ha enseñado a  pegar, chaval? -rió, llevándose una mano al labio dolorido.
- Oh...eh... fue cosa de mi hermano -sonrió levemente, bajando la mirada- Aún así, lo siento. En vez de haberte zurrado debería haberte agradecido el haber recuperado la memoria gracias... a ti, en parte.
David hizo un gesto con la mano, restándole importancia.
- Borrón y cuenta nueva -le tendió la mano esta vez él- David Desrosiers, encantado.
Alex no pudo evitar soltar una carcajada.
- Alex Gaskarth, todo un placer.
Los dos reían cuando un musculoso brazo rodeó los hombros de Alex, pegándole un buen susto.
- Ogh, puto Zacarías. No me mates ahora de un susto.
- Ay, Lex, no seas quejica y déjame meterme contigo como es debido. Que al fin la princesita rubia del grupo ha vuelto. Y esta vez sin trabarse en los estribillos de sus propias canciones.
El comentario además de unas cuantas carcajadas le costó una colleja de las guapas por parte del rubio.
- Deja las drogas. O cambia de camello. Te sientan mal.
- Ja ja ja
- Chicooooooos vámonos ya, que es tarde -oyeron decir a Jeff por detrás.
- ¿Tarde? ¿¡Tarde!? Si son las... -Pierre miró el reloj- Uh... pues son las... cuando las agujas dejen de moverse te digo.
- Oh por Dios -Seb rió, apoyándose en él- Son las cuatro, cabrones.
- Mañana hay que madrugar -bostezó Rian.
- UUUUH...-recibió a coro por parte del grupo.


El taxi dejó a los cuatro chicos de Maryland a la puerta de su hotel casi una hora y media después. Digamos que se había alargado la despedida con los de Canadá. Y  tanto brindar por "esta por habernos conocido", "esta por el concierto de mañana", "esta porque la rubia ya se acuerda de todo" y demás ocurrencias del momento. Bueno, del momento y de David, que era un caso perdido.
Alex cerró la puerta después de haberse despedido de Rian y Zack con una pedorreta, para tirarse en plancha sobre la cama de Jack.
- ¿Tampoco te acuerdas de dónde está tu cama ahora o qué? -bromeó este mientras salía del baño, dejándose caer a su lado.
- Perfectamente. ¿Alguna objeción? 
- Ninguna. Te habría obligado a dormir conmigo de todas formas -sonrió, besándole con suavidad en los labios.
Alex le devolvió el beso, con una sonrisa, para después tumbarse acurrucado junto a él, abrazándole.
- Descansa,enano -susurró Jack.
- Soy seis meses más mayor que tú... -murmuró Alex antes de quedarse profundamente dormido.


Los rayos de sol que se colaban por las rendijas de la persiana despertaron a Jack. Emitió un pequeño quejido debido al exceso de luz y a su grandioso dolor de cabeza. 
Finalmente suspiró, bajando la mirada hasta Alex, que dormía plácidamente con la cabeza apoyada en su pecho. Sonrió. Cuánto había echado de menos esa sensación. 
Le apartó el pelo de la cara suavemente, mientras le soplaba en la oreja, haciéndole cosquillas.
- Marmota. Despierta -susurró.
- Dejaméeeee.
- No.
Jack sonrió, divertido, y se sentó encima de él, colocando las manos en su pecho, lo que hizo al otro chico mirarle con los ojos entreabiertos.
- Mmmh.
- ¿Me vas a dar los buenos días o...?
- Buenos d- Jack volvió a callarle con un beso por segunda vez apenas unas horas.Una pequeña sonrisa se dibujó en los labios de Alex, que no se separaron en ningún momento de los del otro chico, sino que le devolvieron el beso con entusiasmo.
Y el entusiasmo se volvió pasión con unos cuantos besos más.
Las manos de Alex descendían por la espalda de Jack, por debajo de su camiseta, mientras trataba de deshacerse de ella.
No tardó mucho en conseguirlo, siendo él el que se sentaba sobre Jack ahora.
Este enredó la mano en su pelo, mordiéndole el labio inferior con una media sonrisa, haciendo que Alex dejase escapar un pequeño gemido ahogado.
- Me estás poniendo malo, Barakat -susurró, con la respiración entrecortada.
- Estamos de acuerdo en algo -respondió Jack, quitándose a Alex de encima y tirando de su camiseta hasta levantarle de la cama y empujarle hasta que su espalda chocó con la pared y ya no pudo avanzar más.
Comenzó a besarle de nuevo, con fiereza, casi con desesperación, mientras sus manos buscaban la hebilla de su cinturón.
- Inútil -susurró Alex en su oído, haciendo que Jack se estremeciera mientras le daba pequeños mosdisquitos. 
- Me desconcentras -rió Jack por lo bajo, volviendo a los labios de Alex.

Cuando la puerta se abrió de golpe y sin avisar entró Zack, con un plato lleno de tortitas con sirope de chocolate por encima, las cuales casi se le caen.
- CHICOOOOoh, mi-er-da -se les quedó mirando con cara de circunstancias, sin saber qué decir- He vuelto a interrumpir.
Alex y Jack se separaron inmediatamente, con la respiración acelerada, y le miraron sin saber muy bien qué decir.
- ¿Es que no hay pestillos en este hotel? -protestó Jack.
- Eh... pues os he traído el desayuuuno...
- ¡O gente que llame a la puerta!-añadió Alex, ya más de coña que otra cosa, ante el avergonzamiento de Zack.
- Pero que... bueno que.. ya me iba...
- ¡Vamos a cambiar de bajista, Zackary! -apuntó Jack.
- Pero yo... yo... Agh, que os den.
Salió de la habitación, mientras Jack y Alex reían.
- ¡Eh, las tortitas!

jueves, 18 de octubre de 2012

Diecisiete.

- Dear Maria count me in, Alex, count-me-in -vocalizó Jack por enésima vez- Deja de decir cosas raras.
- Vale. Count me in. Lo pillo. Vamos, otra vez.
Así llevaba ya más de tres horas, tratando de que Alex, ya que no recordaba, aprendiese algo.
Pero era difícil. Vaya que si lo era.
En esas tres horas se había aprendido la mitad de Jasey Rae y el estribillo de Dear Maria CASI entero.
Zack y Pierre se habían desesperado ya hace tiempo, y habían dejado a Jack con él, que parecía tener toda la paciencia del mundo.
Al menos no ha perdido la voz, se autoconsolaba Jack escuchándole cantar, por décima vez ya, el maldito estribillo.
Hasta que le salió. Dos intentos después.
- Muy bien, Alex, ¿quieres una galleta de premio o seguimos? -bromeó Jack, revolviéndole el pelo.
Pero a Alex no le hacía gracia. Suspiró largamente dejándose caer a su lado.
- Esto es imposible.
Jack miró el reloj, frunciendo el ceño.
- S... no... A un promedio de tres horas por canción, a lo mejor te aprendes... ¿dos más?
Alex le pegó en el brazo,  conteniendo la risa.
- No me hace gracia. Ya son casi las nueve de la noche, mi cerebro no da para más.
- La verdad es que eso no es una novedad - rió Jack por lo bajo, volviéndose a ganar otra colleja.
- Estúpido. Que hablo en serio, jo.
Puso cara de cachorrito abandonado, haciendo a Jack suspirar y apartar la mirada.
Era su puto punto débil.
Y Alex se dio cuenta de su reacción.
- Jack -murmuró- ¿pasa algo?
Jack alzó la vista.
- ¿Mmh? No, nada, ¿por?
- No lo sé... tengo la sensación de que... no sé, es como si hubiera algo que no quisieras contarme, que no quieres que sepa - se encogió de hombros, sin saber muy bien cómo explicarse.
- N-no es eso...
- ¿Entonces qué es?
Los dos se quedaron mirando un largo rato, en silencio. Pero cuando Jack abrió la boca para hablar, apareció David dando saltos de baldosa en baldosa, como un niño pequeño.
- Venga, vámonoa de fiesta, que me duele el culo de estar sentado. Los sillones de aquí son una auténtica mierda. Me replantearé el poner una queja -se rascó la cabeza, realmente pensándoselo.
Jack soltó una carcajada.
- David, lo tuyo es preocupante.
Alex chasqueó la lengua. Tenía que hablar con Jack y nunca encontraba el momento apropiado. Y cuando lo encontraba, les interrumpía alguien.
Suspiró, levantándose.
- ¿A dónde vas? -preguntó Jack, pero Alex se encogió de hombros, saliendo de la sala donde se encontraban.
Por un motivo que todavía no era capaz de comprender, ese tal David no acababa de caerle del todo bien. Y lo peor de todo es que no era por algo concreto, era igual de simpático con él que los demás.
Pero... no era lo mismo. Era distinto.
Sacudió la cabeza, acercándose hacia donde estaban los chicos, jugando al... ¿eso era un parchís? Jesús, sí que se aburrían.
- Ey, Alex, ¿ya eres capaz de cantar dos frases seguidas? -bromeó Seb.
Alex hizo una mueca, sentándose en un pequeño sofá junto a Jeff.
- Ya me sé casi dos canciones, ¿vale? -puso cara de niño pequeño.
- ¿¡DOS!? -exclamó Zack.
- Sí, joder, es que escribís cosas muy difíciles, raras e imposibles de cantar.
- Escribes -le corrigió Chuck, soltando una pequeña risita.
- Pf -Alex se cruzó de brazos, indignado, provacando que todos riesen.
Pierre se levantó de un salto, con una sonrisa.
- Venga, valió ya de tanto trabajar. Vamos a tomarnos algo po ahí.
- Per-
- NO SE LE DICEN PEROS A PIERRE BOUVIER.

Efectivamete, Pierre no tardó mucho en sacarles a todos de allí y llevarles a una discoteca con zona vip de la que era amigo del dueño.
- Haced el favor de no liarla mucho esta noche, anda, que aquí me conocen -sugirió Pierre mietras se sentaban los nueve en una de las mesas.
- ¿Con "no liarla mucho" refieres a no subirnos a la barra y empezar a quitarnos ropa mientras cantamos "I'm sexy and I know it" como la última vez? -sonrió David, inocentemente.
Todos rieron.
- Exacto.

Un par de horas más tarde, y tras muchas copas una detrás de otra, con mucho alcohol de por medio, los chicos se habían ido dividiendo en pequeños grupos.
Zack, Pierre y Seb se habían picado jugando al póker y ahora querían hacerlo más interesante, por lo que decidieron añadir un striptease al juego. Zack iba perdiendo, y cada vez que perdía una ronda, todos estallaban en carcajadas haciéndole quitarse más prendas.
Rian se había ido con Chuck y con Jeff a la zona no-vip del local a pasar un buen rato con un pequeño grupo de fans que se habían encontrado, mientras Jack hablaba tranquilamente con David.
Alex, por su parte, miraba su vaso ensimismado, sin apenas haber bebido aún. De vez en cuando miraba de reojo a Jack y, al parecer su buen amigo David, tratando de enterarse de algo de lo que hablaban.
- Nosotros nos volvemos a casa mañana despuéa del concierto. Porrrr fin -suspiró Jack.
- Qué suerte, cabrón. Nosotros acabamos de empezar.
Jack rió, dándole otro trago a su bebida.
- ¿Cómo te va con Pierre?
La mirada de David se iluminó y una inminente sonrisa apareció en su cara.
- Genial. Genial, genial.  Hablé con él después de... lo nuestro, ya sabes. Y tras mucho discutir, nos reconciliamos de pronto -rió.
- Vaya -sonrió Jack, pudiéndose imaginar perfectamente "la reconciliación"- Se te ve muy emocionado, Desrosiers.
- Y tanto. En serio, muchísimas gracias, Jack. De no ser por ti...
David estaba tan emocionado y tan borracho en ese momento, que reaccionó dándole un beso a Jack. Un beso de apenas unos segundos.
Segundos que coincidieron con una de esas miradas de reojo de Alex.
Una mirada que clavó en los dos chicos el mismo instante en que sus labios se juntaron.
Entonces ocurrió.
Algo se activó de nuevo en su interior. Fue tan fácil como hacer clic en el botón correcto.
Recordó el motivo por el que aparentemente sin sentido alguno no era capaz de tragar a David. Esa escena ya la había vivido antes.
Alex lo recordó todo de golpe. Todo.
Se levantó de la silla donde estaba sentado, y sin controlar sus actos se dirigió directamente hasta donde estaba Dave, riendo de nuevo con Jack, para soltarle un puñetazo en la mandíbula.
Jack se sobresaltó, sin haberle visto venir si quiera.
- ¡Alex! Joder, ¿qué coño te pasa? -se levantó para ayudar a David, que sangraba de un labio, mientras murmuraba un "no pasa nada, estoy bien".
- ¿Que qué coño me pasa? Qué coño te pasa a ti, Jack.
- ¿Cómo que qué...? -se dio la vuelta para mirarle a los ojos, sorprendido por su contestación, y los pudo ver llenos de lágrimas.
Pudo ver cómo en Alex había cambiado.
Había vuelto.
- Alex -murmuró solamente, mientras sentía sus propias lágrimas humedecer sus mejillas.

lunes, 15 de octubre de 2012

Dieciséis.

A Alex le dieron el alta a la mañana siguiente, alegando que "sólo era cuestión de esperar a que recuperase la memoria" y que "allí no podían hacer nada más por él".
Jack estaba de los nervios en el coche, de camino al hotel. En realidad los tres lo estaban. Menos Alex, que permanecía en su burbuja de "no sé de qué coño habláis".
No le habían dicho nada del concierto del día siguiente, pero miraba casi con miedo sus móviles, a la espera de que en cualquier momento les llamasen para adelantar el soundchek, que era lo que solían pasar con sus actuaciones más grandes.
- Oye, Alex, ¿te importa que te demos otra hostia para ver si así te acuerdas de algo? -soltó Zack, de lo más normal, mientras conducía.
- Como no me acuerde de todos tus apellidos para poder cagarme en tu estampa propiamente, lo dudo -replicó Alex, con una media sonrisa.
Zack chasqueó la lengua, soltando una carcajada.
- De todas formas, peor de lo que estabas no ibas a quedar...
Rian rió por lo bajo, y Alex les propinó una bonita colleja a cada uno.
- ¡Ah! De eso sí que te acuerdas, ¿Eh, capullo?
Volvieron a reír los tres; a excepción de Jack, que era el que estaba empezando a automarginarse de las conversaciones de grupo. Porque no le hacía ninguna gracia la situación, y se veía incapaz de fingir una sonrisa en esos momentos.
No tardaron mucho en llegar, y aparcar en el parking del hotel, con intenciones de ir a comer fuera, justo cuando sonó el móvil de Alex.
Mal asunto.
Metió la mano en el bolsillo de su chaqueta y contestó, con normalidad.
- ¿Diga? [...] ¿Eh? ¿Qué Matt? Yo n-
Rian le quitó el móvil de las manos y lo cogió él, alejándose del grupo para poder contarle como estaban las cosas a Matt, que ya estaba metiéndoles prisa para hacer una primera revisión de sonido esa noche.
- Joder, es frustrante no poder ni poder contestar a las llamadas, porque no eres capaz de recordar si quien te llama es conocido o desconocido -Alex se dejó caer con la espalda apoyada en una farola, con un suspiro.
- Venga, pasará pronto, Lex. Ya has oído a los médicos -suspiró Zack.
- Los médicos son unos hijos de puta -susurró Jack, tan bajo que pensó que nadie le oiría; pero no cayó en la cuenta de que Zack todo lo oye. 
- Quieres callar. Que encima de olvidadizo le vamos a tener depresivo. Anda, que tú también, después de tod- 
Zack se calló ante la amenazadora mirada que le dirigió Jack cuando casi menciona "lo inmencionable". Se negaba a hablarle a Alex de su relación. 
¿Y si le empezaba a mirar con asco? ¿Y si quería apartarse de él? No. De ninguna manera. Ya bastante tenía con tenerle lejos lo que se dice mentalmente hablando, como para tener que soportar estar lejos de él físicamente. 
- ¿Eh? ¿Después de qué, Zack? -preguntó Alex, extrañado, que se había dado cuenta de la forma de rehuír la mirada de Jack.
- Ehm...
Justo en ese momento, volvió Rian para reunirse con ellos, devolviéndole el teléfono a su dueño, y librando a Zack de tener que pensar una excusa mala. 
Pero casi prefería haberse tenido que inventar cualquier tipo de excusa que no escuchar lo que venía a continuación.
- A ver, chicos, os voy a ser claro. Estamos bien jodidos. He hablado con Matt.
- ¿Qué pasa?
- Bueno... -inspiró hondo- Ha estado hablando con la discográfica. O les damos el concierto del siglo y dejamos el nombre del grupo por las nubes, o terminan el contrato con nosotros.
- ¡¿QUÉ!? -gritaron a la vez Merrick y Barakat. 
Rian asintió, mientras se llevaban las manos a la cabeza ante un Alex que seguía sin pillarlo del todo. Pero presentía que tenían un problema grande. Incluído él.
- P-pero no podemos tocar mañana. Alex ni siquiera se acuerda de la letra de las canciones -susurró Jack, mirando a Alex.
- No lo sé, Jack, pero tenemos que dar ese concierto. Y bien -contestó Zack.
Se quedaron en silencio los cuatro, sentados en el bordillo de la acera, mirando a la nada mientras trataban de pensar en algo.
Hasta que Jack alzó la cabeza.
- Puedo hablar con alguien que tal vez esté dispuesto a echarnos un cable.
- ¿Quién?
- Simple Plan aún está en la ciudad.


Al cabo de un par de horas, entraban a empujones cinco chicos por la puerta del recinto donde se iba a llevar a cabo el concierto al día siguiente.
- Jooooder, sí que era grande -soltó David, mirando a su alrededor.
- Te lo dije -sonrió Jack, revolviéndole el pelo en cuanto llegaron hasta donde se encontraban ellos.
Los chicos se saludaron entre ellos, ya que se conocían de alguna que otra noche de fiesta juntos no muy lejana. Aunque tuvieron que volver a presentarse para Alex, cómo no.
- Al calvo ni caso, ¿eh? Que no hace más que mandar -rió Seb por lo bajo, aprovechando para meter zizaña con Alex.
- Deja a mi calvo -protestó Chuck, dándole una colleja ante la satisfecha mirada de Jeff, provocando una inevitable pelea de broma entre Seb y él, lo que les llevó a acabar rodando por el suelo.
- Eeeeeh, pero dale como Dios manda, Chuck, que se trata de mí, se lo merece -reía Jeff,  tratando de malmeter más todavía, divertido. 
- Oye, venga, estaos quietos, joder, que parecéis críos y esto es serio -se quejó Pierre, con uno de los brazos de David rodeando su cintura.
Jack sonrió. Lo habían arreglado.
Se dio cuenta de que David le estaba mirando y le dedicó una sonrisa, a la vez que articulaba con los labios un "me alegro mucho".
- A ver, chicos -suspiró Zack- Lo único que se nos ocurre es que nos "ayudéis a dar el concierto. Será como si compartiéramos cartel. Pero a Alex no le da para aprenderse las 15 canciones del set-list de aquí a mañana...
- No hay problema, tío -Pierre le dio una palmada en el hombro- Se nos da bien improvisar. Sobre todo a mí, que vivo con cuatro niños pequeños -sonrió.
Aunque se llevó un par de collejas.
Alex rió, le gustaban aquellos chicos. Se apoyó en Jack inconscientemente, y este pasó un brazo por sus hombros casi al instante, sin pensarlo. Se extrañó por el gesto, por lo familiar que resultaba parecer para el otro chico, pero no se apartó; se sentía a gusto así, por lo que rodeó la cintura de Jack con un brazo, escuchando a los demás discutir sobre cuestiones técnicas. Sobre él, y sobre cuántas canciones tendría que aprenderse en menos de 24 horas. 
No sabía si iba a ser capaz, y la idea le agobiaba. 
Jack se dio cuenta de ello y le dedicó una mirada de comprensión, susurrando muy bajito.
- Puedes hacerlo. Podemos hacerlo.

¿Sabéis qué? Que este capítulo tiene dedicación propia. Porque va a dedicado a mi preciosísima Icíar, que se me hace mayor mañana. Porque quiero felicitarla y hacer público (más) lo mucho que la amo y lo increíble que es. Gracias por hacerme feliz <3
Al resto espero que os guste el cap. y que no queráis seguir decapitándome después de él x) Lo arreglaré pronto, I promise. Y gracias por leer, sois estupendos :')

jueves, 11 de octubre de 2012

Quince.

Tres palabras. Tres puñaladas directas a donde más dolía.
Jack sintió el mundo tambalearse a su alrededor, algo romperse dentro de él.
No, qué va. No era posible. Claro, era una broma. Tenía que serlo... ¿verdad?
Tragó saliva lentamente, sin apartar sus ojos de los de Alex, que mantenían la misma expresión de confusión.
- ¿C-cómo... cómo que quién soy, Alex? -susurró, despacio. Con miedo.
- ¿Alex? -cerró los ojos un momento, presionándose las sienes con los dedos- Dios... mi cabeza -volvió a centrar su mirada en Jack- ¿Qué ha pasado?
- Tuviste... un accidente... rodando un videoclip.
Alex frunció el ceño.
- ¿Cómo que un videoclip?
Jack palidecía por momentos. Alex no fingía. Alex no recordaba. Nada.
- ¿De verdad... de verdad que no te acuerdas de nada?
Negó con la cabeza, con expresión seria.
- Por favor... dime que es una broma de mal gusto... -murmuró, entre lágrimas- Alex, por favor.
- Oye, yo... me estás asustando. No sé qué ha pasado, no sé por qué estoy aquí, no sé quién eres... tan solo me duele horrores la cabeza.
Jack cogió su mano derecha, volteándola hasta dejar a el tatuaje de Alex a la vista. El chico frunció el ceño, para después mirarle.
- Yo...
- No puede ser.

Se levantó de golpe, saliendo de la habitación dando un portazo. Los chicos, que estaban fuera sentados, se sobresaltaron con el primer golpe, producido por la puerta.
Y con el segundo, que fue causado por el puño de Jack impactando contra la pared, seguido de un crujido y de un grito.
Zack se levantó de un salto, sujetando a Jack por detrás para que no volviese a repetirlo.
- Jack, Jack. Escúchame, tranquilo.
Le obligó a sentarse en una silla para que se calmase, pero no paraba de sollozar.
Rian puso una mano sobre su hombro, dándole un pequeño apretón.
- Se despertará pronto, tío, ya lo verás.
Jack negó con la cabeza, cerrando con fuerza el puño, con gesto de dolor.
- Ese no es el problema.
- ¿Entonces qué pasa?
- Que ya se ha despertado.
Zack frunció el ceño, sorprendido.
- ¿Se ha despertado? ¿Y por qué n-
- Porque no recuerda nada, Zack -susurró, con la voz ronca.
Se hizo un silencio en la pequeña sala donde estaban los tres.
- No es posible. Joder. Voy a por un médico -se puso en pie, dubitativo, sin procesar la noticia.
- Mejor dos. Se le está hinchando la mano -murmuró Rian, con la vista fija en un punto de la pared.


Cuarenta y cinco minutos después, el escenario era el mismo, pero la escena había cambiado ligeramente.
Jack, con la mano ahora vendada después de que la enfermera le hubiese echado la bronca por su inconsciencia y le hubiera dicho que se llevaba un esguince de regalo, apoyaba la cabeza en el hombro de Rian, mientras esperaban a que el médico saliese de la habitación de Alex y les dijese algo.
Zack suspiraba cada 30 segundos, poniendo histéricos a los otros dos, pero estos no se quejaron.
Hacía ya bastante que Taylor y Jordan se habían marchado a casa ante la insistencia de las enfermeras, a las que cuanta menos gente en el medio, mejor.
No pasó mucho hasta que el doctor salió cerrando la puerta con suavidad. Suspiró.
- Bueno, chicos. Al parecer el golpe ha afectado algo más de lo supuesto en un principio a vuestro amigo. Pero no os preocupéis demasiado, debería recuperar la memoria en los próximos días si todo va bien. Ahora lo que debéis hacer es hablar con él y decirle cosas significativas que le hagan recordar.
Jack se puso de pie, como si le hubiesen hecho saltar.
- ¿Que no nos preocupemos? Pero ¿se está escuchando hablar? ¿Cómo coño se supone que no debo preocuparme cuando ese chico de ahí adentro no recuerda a sus mejores amigos, no se acuerda de que es cantante, no se acuerda de mí? Joder. -Jack fue alzando la voz poco a poco hasta que rompió a llorar.
Zack pasó un brazo por sus hombros tratando de tranquilizarle, mientras le hacía un gesto al médico, haciéndole entender que podía irse y que todo estaba "bien".
- Oye. Tengo hambre.
La voz de Alex les llegó hasta el pasillo, sacándoles una inevitable sonrisa.
Entraron en la habitación, sentándose cada uno en una silla alrededor de la cama. Alex les miró con curiosidad.
- Así que vosotros sois mis mejores amigos.
Los tres asintieron.
- Y yo soy cantante.
Volvieron a asentir.
- Y me llamo Alex.
Otro asentimiento. Estaba vez acompañado de un silencio.
- ¿Siempre sois así de aburridos?
Todos rieron.
- No, de vez en cuando hacemos volteretas desnudos, nos tiramos helado de fresa por el pelo y posamos comiendo plátanos en calzoncillos para alguna revista -soltó Zack.
Alex abrió los ojos como platos, y después soltó una carcajada.
- Vaya.
Jack suspiró. Realmente le mataba por dentro poco a poco la idea de que Alex no recordase todos los  momentos que habían pasado juntos. Él se acordaba de cada detalle, y el otro chico sería incapaz de estremecerse con una simple sonrisa, como él mismo hacía.

Pasaron las siguientes horas de la noche contándole anécdotas y recuerdos a Alex, pero él tan solo reía y asentía con algunos, como si le estuvieran contando la vida de otra persona. 
Ninguno se atrevió a mencionar su estrecha relación con Jack. Ni tampoco el miedo que les producía la posibilidad de que nunca llegase a recordar. 
Tendrían que esperar.


El tono de mensaje de Rian le despertó temprano por la mañana. Se crujió la espalda, que  no andaba muy allá debido a la... inexplicable postura en la que se había quedado dormido sobre el sillón del hospital.
Bostezó, desbloqueando el móvil. Leyó el mensaje.
Mierda.
Mierda.
Mierda.
Zack se despertó, entreabriendo los ojos, molesto por los ruiditos del móvil.
- Apaga esa cosa -susurró, volviendo a cerrar los ojos.
- Zack.
- Mmm.
- Tenemos un problema. Y no pequeño.
- Mmm.
- Mañana es el concierto de clausura de la gira.