sábado, 27 de octubre de 2012
Diecinueve.
Las manos de Alex volvieron a recorrer la espalda desnuda de Jack, que se estremeció, sin apartar sus labios de los del rubio. No tardó mucho en deshacerse también de su camiseta y dejarla por ahí tirada de cualquier manera, cuando les sobresaltó la voz de una chica que acababa de entrar por la puerta... que Zack había dejado abierta.
- Oh Dios mío. Lo... lo siento mucho, yo pensé que... como la puerta... lo siento, -salió de la habitación, sacando con ella el carrito de limpieza que la acompañaba.
- ¡Joder! Pero es que aquí es imposible hasta... Ogh -Alex recogió su camiseta del suelo y se la puso, de mala gana.
Jack chasqueó la lengua, haciendo lo propio, soltando un suspiro.
- Vamos a buscar las tortitas... y a poner una queja al servicio -rió.
- No me hace gracia -protestó Alex, arreglándose un poco el pelo ante un espejo.
- A mí tampoco. Me haces gracia tú -sonrió Jack, besándole la mejilla mientras pasaba por su lado, de camino a la puerta.
Los dos bajaron a la cafetería a desayunar, el que sería su último desayuno allí. Se encontraron con Rian y con su interrumpidor personal nada más llegar. Este último se atragantó con el zumo, y empezó a toser en cuanto les vio aparecer.
Alex soltó una carcajada, sentándose a su lado.
- Se llama karma, querido amigo, y se pronuncia 'cuidado no te vayas a ahogar'.
- Que te den -tosió Zack, mientras se le iba pasando el ataque.
Rian contuvo la risa, cambiando de tema, por si acaso llevaba él también.
- Eh... que en una hora nos quieren en el check sound.
- ¿Ya? ¿Tan temprano? -se quejó Jack.
- Es que somos dos grupos -contestó Zack- Ya habíamos metido a Simple Plan en el cartel y ahora tenemos que tocar los dos. Aunque el tonto este ya tenga memoria.
Hizo una mueca que le costó una colleja, pero sonrió inocentemente, y le cedió un plato hasta arriba de tortitas a los chicos.
Una hora y media después llegaban al recinto del concierto. Tarde, cómo no.
- Adivinad quien ha llegaaaaaado -canturreó Jeff, mientras afinaba su guitarra sentado en un amplificador.
- Oh, vaya, ya no somos cabeza de cartel -bromeó Seb.
- Como tarden tanto para todo... -rió Pierre.
Alex se aclaró la garganta, acercándose con los demás hasta el escenario, donde estaban los canadienses.
- Nosotros también nos alegramos de veros.
- A nosotros nos habría alegrado más veros hace media hora -sonrió Chuck, picándoles.
- Calla -Rian le quitó una baqueta y le dio con ella en la cabeza, mientras echaba a correr hasta la batería y comenzaba los ensayos.
David emitió un quejido, desde el suelo, donde estaba sentado.
- Ayyy mi resaca. Yo quiero... mi cama -se abrazó a su bajo y cerró los ojos, con cara de sueño.
Pierre le revolvió el pelo.
- Arriba, venga, vago, levanta, vamos -rió, tirándole de uno de los mechones.
- Ay Pierre... piérdete.
- Sí, contigo. Vamos.
El resto de chicos coreó un "Oooooh" entre risas.
- No puedo con tanto azúcar -quejó Zack, poniendo cara de drama- Ya he tenido sobredosis por hoy.
- Por meter las narices donde no te llaman -replicó Jack, sacándole la lengua, mientras sacaba su guitarra de la funda.
Zack puso los ojos en blanco, y comenzaron con la prueba de sonido.
Esa noche dieron uno de los mejores conciertos que recordaban haber dado; tanto uno como otro grupo.
Las fans habían saltado, gritado y llorado como nunca, saliendo todas de allí con una sonrisa.
No había hecho más que pedir momentos Jalex durante toda la actuación, pero los chicos no sabían cómo reaccionar. Esta vez era algo más que una broma.
Tampoco querían que la gente comenzase a hablar en exceso, por lo que actuaron como siempre. Que si ahora toco tu guitarra, que si ahora que abrazo por detrás, que si ahora te doy un beso en la mejilla y te guiño un ojo... Todo ese tipo de cosas que hacían al público volverse loco... y a Zack contener las ganas de reír... y de vomitar arcoiris.
Bajaron del escenario entre risas y felicitaciones.
- Deberíamos hacer cosas como estas más a menudo -sonrió Pierre, dándole un trago a una botella de agua.
- La verdad es que sí. Os reclutaremos en el próximo tour, descuida -rió Alex.
- Reclutar, dice. Vosotros. A nosotros. Anda, enanos, a vuestra casa, que se acaban los Lunis -Seb le revolvió el pelo a Alex, reprimiendo una carcajada.
Pero los cuatro chicos de Baltimore le miraron mal.
- Bueno yo.... eh... me iba a ir con Chuck a por.. un helado. ¿Verdad que sí, Ch...? -se giró para buscarle, pero no estaba allí- Oh. -frunció el ceño- Es igual, ya voy yo solit-
Se intentó escabullir antes de que alguien le pegara, pero en lugar de eso, Alex le dio un abrazo, espachurrándole.
- La colleja que te debo me la guardo para la próxima vez que te vea -rió- Es que ahora mismo hay un avión esperándonos, no es nada personal.
- Ay. ¿Pero ya os vais? ¿No os vais a quedar a la fiesta post-concierto? -David hizo pucheros.
- No podemos -suspiró Zack- La mamá de Jack no le deja llegar tarde a casa.
Jack le pegó en el brazo antes de darle un fuerte abrazo a David.
- Cuídate anda. Y no la líes -sonrió.
- No me hagas prometer cosas que sabes que no voy a cumplir -rió Dave, devolviéndole el abrazo.
- Veeeeeenga, que los aviones si llegas tarde no te esperan -dijo Rian, mirando el reloj.
- Ya vaaaaaa, mami.
Se despidieron de todos, prometiendo volver a verse pronto, y 45 minutos más tarde se encontraban sentados en sis respectivos asientos del avión que les llevaría de vuelta a Baltimore.
Alex apoyó la cabeza en el hombro de Jack, con un suspiro.
- Ha sido una gran gira -susurró.
- La mejor de todas -sonrió Jack, entrelazando sus dedos con los suyos.
- Al final te saliste con la tuya, ¿eh?
- ¿Te refieres al hecho de cómo te conquisté tan sutilmente con mis encantos, Gaskarth?
Alex rió.
- No con esas palabras, pero sí.
Jack no pudo evitar sonreír, dejando escapar un suspiro, dirigiendo su mirada a la ventanilla del avión, mirando hacia la oscuridad de fuera.
- Bueno, es hora de volver a casa y empezar una nueva vida.
- Juntos.
lunes, 22 de octubre de 2012
Dieciocho.
- ¿Alex? ¿Eso es todo lo que vas a decir?
- N-no. Pero es que...
- ¿Qué? Pensé que el que se había olvidado de todo era yo, no tú. Así q-
No pudo continuar con la frase. Los labios de Jack le hicieron callar de golpe, haciendo que se olvidase de todo cuanto iba a decirle. Desapareció el enfado, desapareció el ruido, desapareció toda la gente que estaba a su alrededor.
Todo era Jack, sólo Jack y sus labios.
Apenas había estado un par de días sin ellos y ya le parecían años.
El otro chico le acarició el pelo y se separó lentamente de él, haciéndole exhalar un suspiro.
- Lo siento mucho -susurró Jack- Tan solo ha sido un malentendido. Sabes que la única persona a la que yo soñaría besar eres tú y sólo tú.
Una sonrisa apareció en los labios de Alex, que abrazó a su chico, enterrando la cara en su hombro.
- Olvídalo, el imbécil soy yo.
- Ya -Jack rió por lo bajo a la vez que recibía un pellizco- Auch.
- Gilipollas.
- Te quiero.
- Y yo.
El pequeño "público" de su alrededor estalló en aplausos y gritos. Dejando a un lado todo lo que habían bebido, se podía decir que al fin se respiraba felicidad en el ambiente.
Los dos chicos se separaron, sonrientes, y Alex se revolvió el pelo, algo avergonzado.
- Eh... hola.
Todos rieron, mientras gastaban alguna que otra broma. Pero lo primero que hizo Alex cuando se calmaron un poco fue tenderle la mano a David, algo dubitativo, pero con arrepentimiento en la mirada.
- Lo siento, tío. Me he pasado -David le estrechó la mano, mientras asentía, con una sonrisa.
- No tiene importancia, me lo merecía. De todas formas, ¿quién te ha enseñado a pegar, chaval? -rió, llevándose una mano al labio dolorido.
- Oh...eh... fue cosa de mi hermano -sonrió levemente, bajando la mirada- Aún así, lo siento. En vez de haberte zurrado debería haberte agradecido el haber recuperado la memoria gracias... a ti, en parte.
David hizo un gesto con la mano, restándole importancia.
- Borrón y cuenta nueva -le tendió la mano esta vez él- David Desrosiers, encantado.
Alex no pudo evitar soltar una carcajada.
- Alex Gaskarth, todo un placer.
Los dos reían cuando un musculoso brazo rodeó los hombros de Alex, pegándole un buen susto.
- Ogh, puto Zacarías. No me mates ahora de un susto.
- Ay, Lex, no seas quejica y déjame meterme contigo como es debido. Que al fin la princesita rubia del grupo ha vuelto. Y esta vez sin trabarse en los estribillos de sus propias canciones.
El comentario además de unas cuantas carcajadas le costó una colleja de las guapas por parte del rubio.
- Deja las drogas. O cambia de camello. Te sientan mal.
- Ja ja ja
- Chicooooooos vámonos ya, que es tarde -oyeron decir a Jeff por detrás.
- ¿Tarde? ¿¡Tarde!? Si son las... -Pierre miró el reloj- Uh... pues son las... cuando las agujas dejen de moverse te digo.
- Oh por Dios -Seb rió, apoyándose en él- Son las cuatro, cabrones.
- Mañana hay que madrugar -bostezó Rian.
- UUUUH...-recibió a coro por parte del grupo.
El taxi dejó a los cuatro chicos de Maryland a la puerta de su hotel casi una hora y media después. Digamos que se había alargado la despedida con los de Canadá. Y tanto brindar por "esta por habernos conocido", "esta por el concierto de mañana", "esta porque la rubia ya se acuerda de todo" y demás ocurrencias del momento. Bueno, del momento y de David, que era un caso perdido.
Alex cerró la puerta después de haberse despedido de Rian y Zack con una pedorreta, para tirarse en plancha sobre la cama de Jack.
- ¿Tampoco te acuerdas de dónde está tu cama ahora o qué? -bromeó este mientras salía del baño, dejándose caer a su lado.
- Perfectamente. ¿Alguna objeción?
- Ninguna. Te habría obligado a dormir conmigo de todas formas -sonrió, besándole con suavidad en los labios.
Alex le devolvió el beso, con una sonrisa, para después tumbarse acurrucado junto a él, abrazándole.
- Descansa,enano -susurró Jack.
- Soy seis meses más mayor que tú... -murmuró Alex antes de quedarse profundamente dormido.
Los rayos de sol que se colaban por las rendijas de la persiana despertaron a Jack. Emitió un pequeño quejido debido al exceso de luz y a su grandioso dolor de cabeza.
Finalmente suspiró, bajando la mirada hasta Alex, que dormía plácidamente con la cabeza apoyada en su pecho. Sonrió. Cuánto había echado de menos esa sensación.
Le apartó el pelo de la cara suavemente, mientras le soplaba en la oreja, haciéndole cosquillas.
- Marmota. Despierta -susurró.
- Dejaméeeee.
- No.
Jack sonrió, divertido, y se sentó encima de él, colocando las manos en su pecho, lo que hizo al otro chico mirarle con los ojos entreabiertos.
- Mmmh.
- ¿Me vas a dar los buenos días o...?
- Buenos d- Jack volvió a callarle con un beso por segunda vez apenas unas horas.Una pequeña sonrisa se dibujó en los labios de Alex, que no se separaron en ningún momento de los del otro chico, sino que le devolvieron el beso con entusiasmo.
Y el entusiasmo se volvió pasión con unos cuantos besos más.
Las manos de Alex descendían por la espalda de Jack, por debajo de su camiseta, mientras trataba de deshacerse de ella.
No tardó mucho en conseguirlo, siendo él el que se sentaba sobre Jack ahora.
Este enredó la mano en su pelo, mordiéndole el labio inferior con una media sonrisa, haciendo que Alex dejase escapar un pequeño gemido ahogado.
- Me estás poniendo malo, Barakat -susurró, con la respiración entrecortada.
- Estamos de acuerdo en algo -respondió Jack, quitándose a Alex de encima y tirando de su camiseta hasta levantarle de la cama y empujarle hasta que su espalda chocó con la pared y ya no pudo avanzar más.
Comenzó a besarle de nuevo, con fiereza, casi con desesperación, mientras sus manos buscaban la hebilla de su cinturón.
- Inútil -susurró Alex en su oído, haciendo que Jack se estremeciera mientras le daba pequeños mosdisquitos.
- Me desconcentras -rió Jack por lo bajo, volviendo a los labios de Alex.
Cuando la puerta se abrió de golpe y sin avisar entró Zack, con un plato lleno de tortitas con sirope de chocolate por encima, las cuales casi se le caen.
- CHICOOOOoh, mi-er-da -se les quedó mirando con cara de circunstancias, sin saber qué decir- He vuelto a interrumpir.
Alex y Jack se separaron inmediatamente, con la respiración acelerada, y le miraron sin saber muy bien qué decir.
- ¿Es que no hay pestillos en este hotel? -protestó Jack.
- Eh... pues os he traído el desayuuuno...
- ¡O gente que llame a la puerta!-añadió Alex, ya más de coña que otra cosa, ante el avergonzamiento de Zack.
- Pero que... bueno que.. ya me iba...
- ¡Vamos a cambiar de bajista, Zackary! -apuntó Jack.
- Pero yo... yo... Agh, que os den.
Salió de la habitación, mientras Jack y Alex reían.
- ¡Eh, las tortitas!
jueves, 18 de octubre de 2012
Diecisiete.
- Dear Maria count me in, Alex, count-me-in -vocalizó Jack por enésima vez- Deja de decir cosas raras.
- Vale. Count me in. Lo pillo. Vamos, otra vez.
Así llevaba ya más de tres horas, tratando de que Alex, ya que no recordaba, aprendiese algo.
Pero era difícil. Vaya que si lo era.
En esas tres horas se había aprendido la mitad de Jasey Rae y el estribillo de Dear Maria CASI entero.
Zack y Pierre se habían desesperado ya hace tiempo, y habían dejado a Jack con él, que parecía tener toda la paciencia del mundo.
Al menos no ha perdido la voz, se autoconsolaba Jack escuchándole cantar, por décima vez ya, el maldito estribillo.
Hasta que le salió. Dos intentos después.
- Muy bien, Alex, ¿quieres una galleta de premio o seguimos? -bromeó Jack, revolviéndole el pelo.
Pero a Alex no le hacía gracia. Suspiró largamente dejándose caer a su lado.
- Esto es imposible.
Jack miró el reloj, frunciendo el ceño.
- S... no... A un promedio de tres horas por canción, a lo mejor te aprendes... ¿dos más?
Alex le pegó en el brazo, conteniendo la risa.
- No me hace gracia. Ya son casi las nueve de la noche, mi cerebro no da para más.
- La verdad es que eso no es una novedad - rió Jack por lo bajo, volviéndose a ganar otra colleja.
- Estúpido. Que hablo en serio, jo.
Puso cara de cachorrito abandonado, haciendo a Jack suspirar y apartar la mirada.
Era su puto punto débil.
Y Alex se dio cuenta de su reacción.
- Jack -murmuró- ¿pasa algo?
Jack alzó la vista.
- ¿Mmh? No, nada, ¿por?
- No lo sé... tengo la sensación de que... no sé, es como si hubiera algo que no quisieras contarme, que no quieres que sepa - se encogió de hombros, sin saber muy bien cómo explicarse.
- N-no es eso...
- ¿Entonces qué es?
Los dos se quedaron mirando un largo rato, en silencio. Pero cuando Jack abrió la boca para hablar, apareció David dando saltos de baldosa en baldosa, como un niño pequeño.
- Venga, vámonoa de fiesta, que me duele el culo de estar sentado. Los sillones de aquí son una auténtica mierda. Me replantearé el poner una queja -se rascó la cabeza, realmente pensándoselo.
Jack soltó una carcajada.
- David, lo tuyo es preocupante.
Alex chasqueó la lengua. Tenía que hablar con Jack y nunca encontraba el momento apropiado. Y cuando lo encontraba, les interrumpía alguien.
Suspiró, levantándose.
- ¿A dónde vas? -preguntó Jack, pero Alex se encogió de hombros, saliendo de la sala donde se encontraban.
Por un motivo que todavía no era capaz de comprender, ese tal David no acababa de caerle del todo bien. Y lo peor de todo es que no era por algo concreto, era igual de simpático con él que los demás.
Pero... no era lo mismo. Era distinto.
Sacudió la cabeza, acercándose hacia donde estaban los chicos, jugando al... ¿eso era un parchís? Jesús, sí que se aburrían.
- Ey, Alex, ¿ya eres capaz de cantar dos frases seguidas? -bromeó Seb.
Alex hizo una mueca, sentándose en un pequeño sofá junto a Jeff.
- Ya me sé casi dos canciones, ¿vale? -puso cara de niño pequeño.
- ¿¡DOS!? -exclamó Zack.
- Sí, joder, es que escribís cosas muy difíciles, raras e imposibles de cantar.
- Escribes -le corrigió Chuck, soltando una pequeña risita.
- Pf -Alex se cruzó de brazos, indignado, provacando que todos riesen.
Pierre se levantó de un salto, con una sonrisa.
- Venga, valió ya de tanto trabajar. Vamos a tomarnos algo po ahí.
- Per-
- NO SE LE DICEN PEROS A PIERRE BOUVIER.
Efectivamete, Pierre no tardó mucho en sacarles a todos de allí y llevarles a una discoteca con zona vip de la que era amigo del dueño.
- Haced el favor de no liarla mucho esta noche, anda, que aquí me conocen -sugirió Pierre mietras se sentaban los nueve en una de las mesas.
- ¿Con "no liarla mucho" refieres a no subirnos a la barra y empezar a quitarnos ropa mientras cantamos "I'm sexy and I know it" como la última vez? -sonrió David, inocentemente.
Todos rieron.
- Exacto.
Un par de horas más tarde, y tras muchas copas una detrás de otra, con mucho alcohol de por medio, los chicos se habían ido dividiendo en pequeños grupos.
Zack, Pierre y Seb se habían picado jugando al póker y ahora querían hacerlo más interesante, por lo que decidieron añadir un striptease al juego. Zack iba perdiendo, y cada vez que perdía una ronda, todos estallaban en carcajadas haciéndole quitarse más prendas.
Rian se había ido con Chuck y con Jeff a la zona no-vip del local a pasar un buen rato con un pequeño grupo de fans que se habían encontrado, mientras Jack hablaba tranquilamente con David.
Alex, por su parte, miraba su vaso ensimismado, sin apenas haber bebido aún. De vez en cuando miraba de reojo a Jack y, al parecer su buen amigo David, tratando de enterarse de algo de lo que hablaban.
- Nosotros nos volvemos a casa mañana despuéa del concierto. Porrrr fin -suspiró Jack.
- Qué suerte, cabrón. Nosotros acabamos de empezar.
Jack rió, dándole otro trago a su bebida.
- ¿Cómo te va con Pierre?
La mirada de David se iluminó y una inminente sonrisa apareció en su cara.
- Genial. Genial, genial. Hablé con él después de... lo nuestro, ya sabes. Y tras mucho discutir, nos reconciliamos de pronto -rió.
- Vaya -sonrió Jack, pudiéndose imaginar perfectamente "la reconciliación"- Se te ve muy emocionado, Desrosiers.
- Y tanto. En serio, muchísimas gracias, Jack. De no ser por ti...
David estaba tan emocionado y tan borracho en ese momento, que reaccionó dándole un beso a Jack. Un beso de apenas unos segundos.
Segundos que coincidieron con una de esas miradas de reojo de Alex.
Una mirada que clavó en los dos chicos el mismo instante en que sus labios se juntaron.
Entonces ocurrió.
Algo se activó de nuevo en su interior. Fue tan fácil como hacer clic en el botón correcto.
Recordó el motivo por el que aparentemente sin sentido alguno no era capaz de tragar a David. Esa escena ya la había vivido antes.
Alex lo recordó todo de golpe. Todo.
Se levantó de la silla donde estaba sentado, y sin controlar sus actos se dirigió directamente hasta donde estaba Dave, riendo de nuevo con Jack, para soltarle un puñetazo en la mandíbula.
Jack se sobresaltó, sin haberle visto venir si quiera.
- ¡Alex! Joder, ¿qué coño te pasa? -se levantó para ayudar a David, que sangraba de un labio, mientras murmuraba un "no pasa nada, estoy bien".
- ¿Que qué coño me pasa? Qué coño te pasa a ti, Jack.
- ¿Cómo que qué...? -se dio la vuelta para mirarle a los ojos, sorprendido por su contestación, y los pudo ver llenos de lágrimas.
Pudo ver cómo en Alex había cambiado.
Había vuelto.
- Alex -murmuró solamente, mientras sentía sus propias lágrimas humedecer sus mejillas.
lunes, 15 de octubre de 2012
Dieciséis.
Jack estaba de los nervios en el coche, de camino al hotel. En realidad los tres lo estaban. Menos Alex, que permanecía en su burbuja de "no sé de qué coño habláis".
No le habían dicho nada del concierto del día siguiente, pero miraba casi con miedo sus móviles, a la espera de que en cualquier momento les llamasen para adelantar el soundchek, que era lo que solían pasar con sus actuaciones más grandes.
- Oye, Alex, ¿te importa que te demos otra hostia para ver si así te acuerdas de algo? -soltó Zack, de lo más normal, mientras conducía.
- Como no me acuerde de todos tus apellidos para poder cagarme en tu estampa propiamente, lo dudo -replicó Alex, con una media sonrisa.
Zack chasqueó la lengua, soltando una carcajada.
- De todas formas, peor de lo que estabas no ibas a quedar...
Rian rió por lo bajo, y Alex les propinó una bonita colleja a cada uno.
- ¡Ah! De eso sí que te acuerdas, ¿Eh, capullo?
Volvieron a reír los tres; a excepción de Jack, que era el que estaba empezando a automarginarse de las conversaciones de grupo. Porque no le hacía ninguna gracia la situación, y se veía incapaz de fingir una sonrisa en esos momentos.
No tardaron mucho en llegar, y aparcar en el parking del hotel, con intenciones de ir a comer fuera, justo cuando sonó el móvil de Alex.
Mal asunto.
Metió la mano en el bolsillo de su chaqueta y contestó, con normalidad.
- ¿Diga? [...] ¿Eh? ¿Qué Matt? Yo n-
Rian le quitó el móvil de las manos y lo cogió él, alejándose del grupo para poder contarle como estaban las cosas a Matt, que ya estaba metiéndoles prisa para hacer una primera revisión de sonido esa noche.
- Joder, es frustrante no poder ni poder contestar a las llamadas, porque no eres capaz de recordar si quien te llama es conocido o desconocido -Alex se dejó caer con la espalda apoyada en una farola, con un suspiro.
- Venga, pasará pronto, Lex. Ya has oído a los médicos -suspiró Zack.
- Los médicos son unos hijos de puta -susurró Jack, tan bajo que pensó que nadie le oiría; pero no cayó en la cuenta de que Zack todo lo oye.
- Quieres callar. Que encima de olvidadizo le vamos a tener depresivo. Anda, que tú también, después de tod-
Zack se calló ante la amenazadora mirada que le dirigió Jack cuando casi menciona "lo inmencionable". Se negaba a hablarle a Alex de su relación.
¿Y si le empezaba a mirar con asco? ¿Y si quería apartarse de él? No. De ninguna manera. Ya bastante tenía con tenerle lejos lo que se dice mentalmente hablando, como para tener que soportar estar lejos de él físicamente.
- ¿Eh? ¿Después de qué, Zack? -preguntó Alex, extrañado, que se había dado cuenta de la forma de rehuír la mirada de Jack.
- Ehm...
Justo en ese momento, volvió Rian para reunirse con ellos, devolviéndole el teléfono a su dueño, y librando a Zack de tener que pensar una excusa mala.
Pero casi prefería haberse tenido que inventar cualquier tipo de excusa que no escuchar lo que venía a continuación.
- A ver, chicos, os voy a ser claro. Estamos bien jodidos. He hablado con Matt.
- ¿Qué pasa?
- Bueno... -inspiró hondo- Ha estado hablando con la discográfica. O les damos el concierto del siglo y dejamos el nombre del grupo por las nubes, o terminan el contrato con nosotros.
- ¡¿QUÉ!? -gritaron a la vez Merrick y Barakat.
Rian asintió, mientras se llevaban las manos a la cabeza ante un Alex que seguía sin pillarlo del todo. Pero presentía que tenían un problema grande. Incluído él.
- P-pero no podemos tocar mañana. Alex ni siquiera se acuerda de la letra de las canciones -susurró Jack, mirando a Alex.
- No lo sé, Jack, pero tenemos que dar ese concierto. Y bien -contestó Zack.
Se quedaron en silencio los cuatro, sentados en el bordillo de la acera, mirando a la nada mientras trataban de pensar en algo.
Hasta que Jack alzó la cabeza.
- Puedo hablar con alguien que tal vez esté dispuesto a echarnos un cable.
- ¿Quién?
- Simple Plan aún está en la ciudad.
Al cabo de un par de horas, entraban a empujones cinco chicos por la puerta del recinto donde se iba a llevar a cabo el concierto al día siguiente.
- Jooooder, sí que era grande -soltó David, mirando a su alrededor.
- Te lo dije -sonrió Jack, revolviéndole el pelo en cuanto llegaron hasta donde se encontraban ellos.
Los chicos se saludaron entre ellos, ya que se conocían de alguna que otra noche de fiesta juntos no muy lejana. Aunque tuvieron que volver a presentarse para Alex, cómo no.
- Al calvo ni caso, ¿eh? Que no hace más que mandar -rió Seb por lo bajo, aprovechando para meter zizaña con Alex.
- Deja a mi calvo -protestó Chuck, dándole una colleja ante la satisfecha mirada de Jeff, provocando una inevitable pelea de broma entre Seb y él, lo que les llevó a acabar rodando por el suelo.
- Eeeeeh, pero dale como Dios manda, Chuck, que se trata de mí, se lo merece -reía Jeff, tratando de malmeter más todavía, divertido.
- Oye, venga, estaos quietos, joder, que parecéis críos y esto es serio -se quejó Pierre, con uno de los brazos de David rodeando su cintura.
Jack sonrió. Lo habían arreglado.
Se dio cuenta de que David le estaba mirando y le dedicó una sonrisa, a la vez que articulaba con los labios un "me alegro mucho".
- A ver, chicos -suspiró Zack- Lo único que se nos ocurre es que nos "ayudéis a dar el concierto. Será como si compartiéramos cartel. Pero a Alex no le da para aprenderse las 15 canciones del set-list de aquí a mañana...
- No hay problema, tío -Pierre le dio una palmada en el hombro- Se nos da bien improvisar. Sobre todo a mí, que vivo con cuatro niños pequeños -sonrió.
Aunque se llevó un par de collejas.
Alex rió, le gustaban aquellos chicos. Se apoyó en Jack inconscientemente, y este pasó un brazo por sus hombros casi al instante, sin pensarlo. Se extrañó por el gesto, por lo familiar que resultaba parecer para el otro chico, pero no se apartó; se sentía a gusto así, por lo que rodeó la cintura de Jack con un brazo, escuchando a los demás discutir sobre cuestiones técnicas. Sobre él, y sobre cuántas canciones tendría que aprenderse en menos de 24 horas.
No sabía si iba a ser capaz, y la idea le agobiaba.
Jack se dio cuenta de ello y le dedicó una mirada de comprensión, susurrando muy bajito.
- Puedes hacerlo. Podemos hacerlo.
¿Sabéis qué? Que este capítulo tiene dedicación propia. Porque va a dedicado a mi preciosísima Icíar, que se me hace mayor mañana. Porque quiero felicitarla y hacer público (más) lo mucho que la amo y lo increíble que es. Gracias por hacerme feliz <3
Al resto espero que os guste el cap. y que no queráis seguir decapitándome después de él x) Lo arreglaré pronto, I promise. Y gracias por leer, sois estupendos :')
jueves, 11 de octubre de 2012
Quince.
Jack sintió el mundo tambalearse a su alrededor, algo romperse dentro de él.
No, qué va. No era posible. Claro, era una broma. Tenía que serlo... ¿verdad?
Tragó saliva lentamente, sin apartar sus ojos de los de Alex, que mantenían la misma expresión de confusión.
- ¿C-cómo... cómo que quién soy, Alex? -susurró, despacio. Con miedo.
- ¿Alex? -cerró los ojos un momento, presionándose las sienes con los dedos- Dios... mi cabeza -volvió a centrar su mirada en Jack- ¿Qué ha pasado?
- Tuviste... un accidente... rodando un videoclip.
Alex frunció el ceño.
- ¿Cómo que un videoclip?
Jack palidecía por momentos. Alex no fingía. Alex no recordaba. Nada.
- ¿De verdad... de verdad que no te acuerdas de nada?
Negó con la cabeza, con expresión seria.
- Por favor... dime que es una broma de mal gusto... -murmuró, entre lágrimas- Alex, por favor.
- Oye, yo... me estás asustando. No sé qué ha pasado, no sé por qué estoy aquí, no sé quién eres... tan solo me duele horrores la cabeza.
Jack cogió su mano derecha, volteándola hasta dejar a el tatuaje de Alex a la vista. El chico frunció el ceño, para después mirarle.
- Yo...
- No puede ser.
Se levantó de golpe, saliendo de la habitación dando un portazo. Los chicos, que estaban fuera sentados, se sobresaltaron con el primer golpe, producido por la puerta.
Y con el segundo, que fue causado por el puño de Jack impactando contra la pared, seguido de un crujido y de un grito.
Zack se levantó de un salto, sujetando a Jack por detrás para que no volviese a repetirlo.
- Jack, Jack. Escúchame, tranquilo.
Le obligó a sentarse en una silla para que se calmase, pero no paraba de sollozar.
Rian puso una mano sobre su hombro, dándole un pequeño apretón.
- Se despertará pronto, tío, ya lo verás.
Jack negó con la cabeza, cerrando con fuerza el puño, con gesto de dolor.
- Ese no es el problema.
- ¿Entonces qué pasa?
- Que ya se ha despertado.
Zack frunció el ceño, sorprendido.
- ¿Se ha despertado? ¿Y por qué n-
- Porque no recuerda nada, Zack -susurró, con la voz ronca.
Se hizo un silencio en la pequeña sala donde estaban los tres.
- No es posible. Joder. Voy a por un médico -se puso en pie, dubitativo, sin procesar la noticia.
- Mejor dos. Se le está hinchando la mano -murmuró Rian, con la vista fija en un punto de la pared.
Cuarenta y cinco minutos después, el escenario era el mismo, pero la escena había cambiado ligeramente.
Jack, con la mano ahora vendada después de que la enfermera le hubiese echado la bronca por su inconsciencia y le hubiera dicho que se llevaba un esguince de regalo, apoyaba la cabeza en el hombro de Rian, mientras esperaban a que el médico saliese de la habitación de Alex y les dijese algo.
Zack suspiraba cada 30 segundos, poniendo histéricos a los otros dos, pero estos no se quejaron.
Hacía ya bastante que Taylor y Jordan se habían marchado a casa ante la insistencia de las enfermeras, a las que cuanta menos gente en el medio, mejor.
No pasó mucho hasta que el doctor salió cerrando la puerta con suavidad. Suspiró.
- Bueno, chicos. Al parecer el golpe ha afectado algo más de lo supuesto en un principio a vuestro amigo. Pero no os preocupéis demasiado, debería recuperar la memoria en los próximos días si todo va bien. Ahora lo que debéis hacer es hablar con él y decirle cosas significativas que le hagan recordar.
Jack se puso de pie, como si le hubiesen hecho saltar.
- ¿Que no nos preocupemos? Pero ¿se está escuchando hablar? ¿Cómo coño se supone que no debo preocuparme cuando ese chico de ahí adentro no recuerda a sus mejores amigos, no se acuerda de que es cantante, no se acuerda de mí? Joder. -Jack fue alzando la voz poco a poco hasta que rompió a llorar.
Zack pasó un brazo por sus hombros tratando de tranquilizarle, mientras le hacía un gesto al médico, haciéndole entender que podía irse y que todo estaba "bien".
- Oye. Tengo hambre.
La voz de Alex les llegó hasta el pasillo, sacándoles una inevitable sonrisa.
Entraron en la habitación, sentándose cada uno en una silla alrededor de la cama. Alex les miró con curiosidad.
- Así que vosotros sois mis mejores amigos.
Los tres asintieron.
- Y yo soy cantante.
Volvieron a asentir.
- Y me llamo Alex.
Otro asentimiento. Estaba vez acompañado de un silencio.
- ¿Siempre sois así de aburridos?
Todos rieron.
- No, de vez en cuando hacemos volteretas desnudos, nos tiramos helado de fresa por el pelo y posamos comiendo plátanos en calzoncillos para alguna revista -soltó Zack.
Alex abrió los ojos como platos, y después soltó una carcajada.
- Vaya.
Jack suspiró. Realmente le mataba por dentro poco a poco la idea de que Alex no recordase todos los momentos que habían pasado juntos. Él se acordaba de cada detalle, y el otro chico sería incapaz de estremecerse con una simple sonrisa, como él mismo hacía.
Pasaron las siguientes horas de la noche contándole anécdotas y recuerdos a Alex, pero él tan solo reía y asentía con algunos, como si le estuvieran contando la vida de otra persona.
Ninguno se atrevió a mencionar su estrecha relación con Jack. Ni tampoco el miedo que les producía la posibilidad de que nunca llegase a recordar.
Tendrían que esperar.
El tono de mensaje de Rian le despertó temprano por la mañana. Se crujió la espalda, que no andaba muy allá debido a la... inexplicable postura en la que se había quedado dormido sobre el sillón del hospital.
Bostezó, desbloqueando el móvil. Leyó el mensaje.
Mierda.
Mierda.
Mierda.
Zack se despertó, entreabriendo los ojos, molesto por los ruiditos del móvil.
- Apaga esa cosa -susurró, volviendo a cerrar los ojos.
- Zack.
- Mmm.
- Tenemos un problema. Y no pequeño.
- Mmm.
- Mañana es el concierto de clausura de la gira.
domingo, 7 de octubre de 2012
Catorce.
Se mezclaban las risas de fondo de los chicos jugando a las cartas, las explicaciones entre lágrimas que le daba Taylor al otro lado del teléfono, el sonido de los latidos de su corazón, que tras haber parado durante un segundo apenas unos minutos antes, ahora iban desbocados.
Dejó caer el móvil al suelo, haciendo que sus piezas se desparramasen, sobresaltando a Zack y a Rian con el golpe.
- ¿Jack?
Dejaron de reír cuando Jack les miró a los ojos, entendiendo que de pronto que algo iba mal.
- Jack. ¿Qué pasa? Nos estás asustando, tío -Zack se levantó de la silla, apoyando una mano en el hombro del otro chico.
Pero no respondió.
- Jack, joder.
- Era... era Taylor. Han... tenido un accidente... en el rodaje -susurró.
- ¿Y qué ha pasado? ¿Están todos bien?
- N-no. Alex...
Rian ató cabos. Algo le había pasado a Alex. Si no Jack no estaría así. Miró a Zack, preocupado, sin saber qué hacer a continuación.
- Vamos al hospital.
Los tres chicos irrumpieron en la sala de espera del hospital, donde se encontraron con Taylor y con Jordan, que rodeaba sus hombros con un brazo.
Tay alzó la mirada, con los ojos rojos de haber estado llorando, y se levantó para a abrazar a Jack aunque ni si quiera se conocían en persona. Jack le devolvió el abrazo, enterrando su cara en el pelo de Taylor, acariciándoselo mientras trataba de tranquilizarla sin perder la calma él mismo.
- Lo siento, Jack... Ha sido por mi culpa -sollozó.
- Sh. Se... se pondrá bien.
La chica asintió y se separó de él, secándose las lágrimas como pudo.
Los dos se volvieron para mirar a Rian y a Zack conversar con Jordan, con semblante serio.
- ¿Pero qué es lo que ha pasado? -preguntó Zack, sin enterarse de nada.
- ¿No os lo ha contado él? -Jordan señaló con un gesto de la cabeza a Jack.
- Qué va. Tampoco se ha enterado de nada. Se le ha caído el móvil al suelo.
Jordan suspiró, chasqueando la lengua.
- Han sido problemas técnicos. El director tenía demasiada prisa y dejó pasar por alto la supervisión del equipo... -hizo una pausa para tragar saliva- Antes de irnos al set de rodaje... vino el jefe de cámaras a hablar con él. Le dijo... le dijo que tenían problemas con los soportes de alguna de las cámaras móviles... pero él lo pasó por alto.
- Cosa que no debió haber hecho -intervino Taylor- porque... porque durante el rodaje... uno de esos soportes falló. Llevaba una de las cámaras grandes. Alex... -inspiró hondo- Alex vio que iba a caer sobre mí... y al apartarme, él...
- No sigas -susurró Jack- Por favor.
Rian y Zack se miraron entre sí, para después mirar a Jordan.
- ¿Qué han dicho los médicos? -preguntó Zack.
- No lo sé, no nos han dicho nada...
Jack respiró hondo, sentándose en una de las sillas, con la cara entre sus manos.
Si es que lo sabía. Esa puta sensación que llevaba teniendo todo el día. Tenía que haber hecho algo... cualquier cosa. Ni siquiera era capaz de llorar, estaba demasiado asustado para hacerlo.
Alex tenía que ponerse bien y punto.
El sonido de una puerta abriéndose le sacó de sus pensamientos, y sus ojos se centraron en un hombre que iba vestido con una bata blanca.
- ¡Doctor! -Taylor se levantó de golpe- ¿Cómo está?
Cinco miradas interrogantes se clavaron en el médico que acababa de salir de la habitación en la que estaba Alex. Este suspiró, comprobando los apuntes que llevaba en un informe.
- Está estable. Inconsciente, pero estable. En principio no presenta daños muy graves, pero hasta que no se despierte no se lo puedo garantizar al cien por cien.
Se hizo un silencio entre todos los presentes, que solo fue capaz de romper Jack, con apenas un susurro.
- ¿Podemos pasar a verle?
El doctor les dirigió una mirada de desaprobación, pero finalmente cedió, con un suspiro.
- Está bien. Pero no arméis mucho jaleo, necesita descansar.
Asintieron los cinco a la vez, poniéndose en pie para entrar a la habitación.
Todos se quedaron callados ante la imagen de un Alex tan indefenso, atado a tantos tubos y máquinas.
Jack se quedó apoyado en la puerta, con la mirada clavada en el suelo y un nudo en la garganta.
Zack le miró y chasqueó la lengua, pasando un brazo por sus hombros.
- Se pondrá bien. Ya sabes que no puede estar mucho tiempo sin tocarme las narices como buena rubia teñida que es.
Le sacó una pequeña sonrisa a Jack, que asintió, con un suspiro. Zack le revolvió el pelo, dirigiéndose al resto.
- Chicos, vámonos -hizo un gesto hacia Jack, y los demás asintieron, saliendo lentamente de allí, cerrando la puerta tras de sí.
Dejándoles solos.
Jack se armó de valor y respiró hondo, sentándose en el borde de la cama. Cogió una de las manos de Alex entre las suyas. Estaba entera manchada de la tinta del boli con el que le había escrito la nota esa misma mañana.
- Inútil -susurró, con una media sonrisa y los ojos llenos de lágrimas- Para la próxima vez escribe con lápiz.
Acarició su tatuaje con suavidad, sin obtener respuesta alguna por parte de Alex.
Necesitaba que se despertase, necesitaba contarle todo lo que sentía. Que en realidad le daba igual, que no había nada en el mundo que más desease que formar esa 'parejita' con él, como Zack decía.
Tenía que despertarse para... un momento. ¿y si no se despertaba? ¿Y si era más grave de lo que el doctor quería haberles contado?
Sacudió la cabeza.
Sé positivo por una vez en tu vida, joder. Hazlo por él.
Suspiró, estrechando la mano de Alex.
- Alex, yo... tienes que despertarte. Porque... porque te quiero, joder, tienes que hacerlo -murmuró.
Le miró, con una lágrima resbalando por su mejilla, esperando alguna reacción. Pero nada. Volvió a suspirar, bajando la mirada.
¿Cuánto tiempo iba a pasar así?
No mucho. Unos instantes después sintió la mano de Alex apretar la suya débilmente. Se sobresaltó, pero sonrió, mirándole emocionado.
- Vamos, Lex.
Alex abrió los ojos muy lentamente, parpadeando incómodo por la brillante luz, con un gesto de dolor.
- ¡Alex! Dios. Estás bien. Está todo está bien, te vas a poner bien, ¿sí? -las lágrimas mojaban las mejillas de Jack, esta vez lágrimas de alivio y emoción.
Alex le miraba, entre confuso y extrañado.
Abrió la boca para decir algo.
Tres palabras que hicieron que la sonrisa de desapareciese de golpe de los labios de Jack.
- ¿Quién eres tú?
jueves, 4 de octubre de 2012
Trece.
- Alex, apaga la luz -murmuró, enterrando la cara en su almohada.
Pero no obtuvo respuesta.
- Aleeeeex, jo -pegó un manotazo en el lugar donde debía haber estado la espalda de Alex, pero lo único que golpeó fue una hoja de papel, cuyo sonido le sobresaltó.
Se incorporó en la cama, frotándose los ojos, aún medio dormido, y cogió la nota que había sobre las sábanas.
"No, no me voy a levantar a bajar la
persiana, levántate tú vago. Y si no
mejor levántate, que ya casi es hora de comer.
Deja de bostezar, que te vas a tragar una mosca.
Jack soltó una carcajada mientras bostezaba. Puto Alex, estaba en todo. Siguió leyendo, con una sonrisa.
Me he dejado el móvil cargando,
NO LO COTILLEES. Oh dios, Jack,
parezco tu madre. ¡Pero suelta el
móvil! Y bueno, yo tengo que irme porque
ya estoy llegando tarde (como de costumbre)
y mientras más tarde llegue, más voy a tardar
en volver. Pero como me daba pena
despertarte (cosa que a ti te la suele sudar mucho)
(Ejem), y aún así quería despedirme, pues no me
ha quedado más remedio que dejarte una nota.
De todas formas, disculpa el desorden de las
mesitas que he causado buscando un puto
boli, y el hecho de que por detrás de la hoja
esté la lista de la compra. Que aún así yo te quiero.
No la líes sin que yo esté presente.
Ya te echo de menos,
Alex."
Jack sonrió, releyendo la nota. Alex era realmente estúpido, pero era muy adorable cuando se lo proponía. A él no se le hubiese ocurrido escribirle una nota/carta/testamente, y menos si no tenía tiempo porque llegaba tarde. Empezaba a descubrir el motivo de la falta de puntualidad de Alex. Rió, pero de pronto se sintió culpable.
Alex se había tatuado su nombre, le escribía ese tipo de cosas... ¿y él qué hacía para devolverle todo lo que hacía por hacerle feliz? Realmente no mucho.
Suspiró. Todavía tendría que esperar hasta por la noche para verle, asi que más le valía distraerse con otra cosa y no echarle tanto de menos.
Alex irrumpió en los estudio de grabación de Hopeless Records, justo donde había acordado estar... hace veinte minutos.
- ¡Lo siento, lo siento, lo siento!
Taylor le miró mal, sentada sobre un amplificador.
- Llegas tarde, Gaskarth. Pagarás por ello -se levantó de un salto, y no pudo evitar sonreír mientras Alex la abrazaba, revolviéndole el pelo.
- Es mi firma personal, ya sabes, la impuntualidad.
Tay se cruzó de brazos, dispuesta a echarle la bronca, cuando Jordan, que estaba en un sofá sentado cabeza abajo, les interrumpió.
- Pero deja al chaval, si mientras más tarde llegue, más tarde empezamos a rodar.
- Ves. Ves. VEEEES -rió Alex, chocando el puño con Jordan.
- ¡Y más tarde acabamos!
La chica resopló, ocultando una sonrisa para que su enfado resultase al menos un poco creíble.
Alex le tiró un cojín, mientras le daba un trago al café que acababa de sacar de la máquina. Taylor trató de devolvérselo, con la mala suerte de que le tiró el café de la mano del golpe y terminó encima de Jordan, que se levantó de un salto, despertándose por completo.
- AH MIERDA QUEMA AY MI CAMISA MIERDA TAYLOR TE ODIO AYAYAY ALEX POR QUÉ TOMAS EL CAFÉ TAN CALIENTEEEEE
En ese mismo instante, entre los gritos de Jjordan y las risas de los otros dos chicos, sumadas a las de Mike, Rob y Cameron, que acababan de llegar, apareció el director, con expresión seria, señalando su reloj.
- ¿Vamos media hora tarde y todavía estáis así? Venga, vamos, en movimiento.
- Pero peroperopero ¡mira mi camisa! -protestó Jordan.
- Pues dile a los de vestuario que te dejen una chaqueta bonita, chaval -replicó el director, saliendo por la puerta, cuando se cruzó con uno de los cámaras.
Empezaron a discutir sobre algo relacionado con problemas de algún soporte, la falta de tiempo, y lo mucho que se la resbalaba todo al director. Solo quería acabar con aquello y ni siquiera habían empezado.
Alex empezaba a estresarse. Y lo que le quedaba.
Jack miró el reloj, por 8246782368 vez aquella tarde, mientras movía la pierna con nerviosismo.
- Venga Jaaaaaack, te toca -protestó Rian con voz de niño pequeño.
Jack volvió a la realidad, mirando el tablero de póker que tenían sobre la mesa. Miró sus cartas, por enésima vez también. Seguía sin entender muy bien el juego. Tan solo sabía que debían de estar haciendo trampas porque llevaba nueve partidas seguidas perdiendo.
Dejó las cartas sobre la mesa, con un suspiro largo.
- Paso, tíos -le dio un trago a su cerveza, sacudiendo la cabeza, tratando de despejar esa desagradable sensación con la que llevaba todo el día.
Era como si algo no estuviera bien. No. Como si algo fuera a ir mal. Le agobiaba la idea de estar lejos de Alex, más que de costumbre. Y tampoco podía llamarle, porque el muy imbécil se había dejado el móvil.
Suspiró, volviendo a mirar el reloj.
Zack se dio cuenta del gesto y sonrió.
- Volverá enseguiiiiiiida.
- ¿Eh? Ah. Ya. No... no es eso.
- Los dos sabemos que es eso -rió, ganando su quinta partida del día- Tooooooma ya. Yo sí que agradezco que no esté Alex. Maldita rubia teñida, que siempre está ganándome. Ahora soy yo el que maaaaaanda.
Rian se descojonó con las tonterías de Zack, negando con la cabeza.
Y Jack iba a abrir la boca para decir algo sobre su infantilidad, pero justo entonces sonó su teléfono móvil, haciéndole pegar un bote en la silla.
Miró la pantalla. No conocía el número, pero descolgó.
- ¿Si?
- ¿J-Jack?
Era una voz de chica. Sonaba asustada, y hablaba entre sollozos.
- S...sí. ¿Quién eres? ¿Qué pasa?
- Soy Taylor. Yo... Jack... Alex...
- ¿Qué pasa con Alex?
- Jack, ha habido un accidente en el rodaje.