lunes, 22 de octubre de 2012

Dieciocho.

Alex se quedó mirando a Jack fijamente a los ojos.
- ¿Alex? ¿Eso es todo lo que vas a decir?
- N-no. Pero es que...
- ¿Qué? Pensé que el que se había olvidado de todo era yo, no tú. Así q-
No pudo continuar con la frase. Los labios de Jack le hicieron callar de golpe, haciendo que se olvidase de todo cuanto iba a decirle. Desapareció el enfado, desapareció el ruido, desapareció toda la gente que estaba a su alrededor.
Todo era Jack, sólo Jack y sus labios.
Apenas había estado un par de días sin ellos y ya le parecían años.
El otro chico le acarició el pelo y se separó lentamente de él, haciéndole exhalar un suspiro.
- Lo siento mucho -susurró Jack- Tan solo ha sido un malentendido. Sabes que la única persona a la que yo soñaría besar eres tú y sólo tú.
Una sonrisa apareció en los labios de Alex, que abrazó a su chico, enterrando la cara en su hombro.
- Olvídalo, el imbécil soy yo.
- Ya -Jack rió por lo bajo a la vez que recibía un pellizco- Auch.
- Gilipollas.
- Te quiero.
- Y yo.
El pequeño "público" de su alrededor estalló en aplausos y gritos. Dejando a un lado todo lo que habían bebido, se podía decir que al fin se respiraba felicidad en el ambiente.
Los dos chicos se separaron, sonrientes, y Alex se revolvió el pelo, algo avergonzado.
- Eh... hola.
Todos rieron, mientras gastaban alguna que otra broma. Pero lo primero que hizo Alex cuando se calmaron un poco fue tenderle la mano a David, algo dubitativo, pero con arrepentimiento en la mirada.
- Lo siento, tío. Me he pasado -David le estrechó la mano, mientras asentía, con una sonrisa.
- No tiene importancia, me lo merecía. De todas formas, ¿quién te ha enseñado a  pegar, chaval? -rió, llevándose una mano al labio dolorido.
- Oh...eh... fue cosa de mi hermano -sonrió levemente, bajando la mirada- Aún así, lo siento. En vez de haberte zurrado debería haberte agradecido el haber recuperado la memoria gracias... a ti, en parte.
David hizo un gesto con la mano, restándole importancia.
- Borrón y cuenta nueva -le tendió la mano esta vez él- David Desrosiers, encantado.
Alex no pudo evitar soltar una carcajada.
- Alex Gaskarth, todo un placer.
Los dos reían cuando un musculoso brazo rodeó los hombros de Alex, pegándole un buen susto.
- Ogh, puto Zacarías. No me mates ahora de un susto.
- Ay, Lex, no seas quejica y déjame meterme contigo como es debido. Que al fin la princesita rubia del grupo ha vuelto. Y esta vez sin trabarse en los estribillos de sus propias canciones.
El comentario además de unas cuantas carcajadas le costó una colleja de las guapas por parte del rubio.
- Deja las drogas. O cambia de camello. Te sientan mal.
- Ja ja ja
- Chicooooooos vámonos ya, que es tarde -oyeron decir a Jeff por detrás.
- ¿Tarde? ¿¡Tarde!? Si son las... -Pierre miró el reloj- Uh... pues son las... cuando las agujas dejen de moverse te digo.
- Oh por Dios -Seb rió, apoyándose en él- Son las cuatro, cabrones.
- Mañana hay que madrugar -bostezó Rian.
- UUUUH...-recibió a coro por parte del grupo.


El taxi dejó a los cuatro chicos de Maryland a la puerta de su hotel casi una hora y media después. Digamos que se había alargado la despedida con los de Canadá. Y  tanto brindar por "esta por habernos conocido", "esta por el concierto de mañana", "esta porque la rubia ya se acuerda de todo" y demás ocurrencias del momento. Bueno, del momento y de David, que era un caso perdido.
Alex cerró la puerta después de haberse despedido de Rian y Zack con una pedorreta, para tirarse en plancha sobre la cama de Jack.
- ¿Tampoco te acuerdas de dónde está tu cama ahora o qué? -bromeó este mientras salía del baño, dejándose caer a su lado.
- Perfectamente. ¿Alguna objeción? 
- Ninguna. Te habría obligado a dormir conmigo de todas formas -sonrió, besándole con suavidad en los labios.
Alex le devolvió el beso, con una sonrisa, para después tumbarse acurrucado junto a él, abrazándole.
- Descansa,enano -susurró Jack.
- Soy seis meses más mayor que tú... -murmuró Alex antes de quedarse profundamente dormido.


Los rayos de sol que se colaban por las rendijas de la persiana despertaron a Jack. Emitió un pequeño quejido debido al exceso de luz y a su grandioso dolor de cabeza. 
Finalmente suspiró, bajando la mirada hasta Alex, que dormía plácidamente con la cabeza apoyada en su pecho. Sonrió. Cuánto había echado de menos esa sensación. 
Le apartó el pelo de la cara suavemente, mientras le soplaba en la oreja, haciéndole cosquillas.
- Marmota. Despierta -susurró.
- Dejaméeeee.
- No.
Jack sonrió, divertido, y se sentó encima de él, colocando las manos en su pecho, lo que hizo al otro chico mirarle con los ojos entreabiertos.
- Mmmh.
- ¿Me vas a dar los buenos días o...?
- Buenos d- Jack volvió a callarle con un beso por segunda vez apenas unas horas.Una pequeña sonrisa se dibujó en los labios de Alex, que no se separaron en ningún momento de los del otro chico, sino que le devolvieron el beso con entusiasmo.
Y el entusiasmo se volvió pasión con unos cuantos besos más.
Las manos de Alex descendían por la espalda de Jack, por debajo de su camiseta, mientras trataba de deshacerse de ella.
No tardó mucho en conseguirlo, siendo él el que se sentaba sobre Jack ahora.
Este enredó la mano en su pelo, mordiéndole el labio inferior con una media sonrisa, haciendo que Alex dejase escapar un pequeño gemido ahogado.
- Me estás poniendo malo, Barakat -susurró, con la respiración entrecortada.
- Estamos de acuerdo en algo -respondió Jack, quitándose a Alex de encima y tirando de su camiseta hasta levantarle de la cama y empujarle hasta que su espalda chocó con la pared y ya no pudo avanzar más.
Comenzó a besarle de nuevo, con fiereza, casi con desesperación, mientras sus manos buscaban la hebilla de su cinturón.
- Inútil -susurró Alex en su oído, haciendo que Jack se estremeciera mientras le daba pequeños mosdisquitos. 
- Me desconcentras -rió Jack por lo bajo, volviendo a los labios de Alex.

Cuando la puerta se abrió de golpe y sin avisar entró Zack, con un plato lleno de tortitas con sirope de chocolate por encima, las cuales casi se le caen.
- CHICOOOOoh, mi-er-da -se les quedó mirando con cara de circunstancias, sin saber qué decir- He vuelto a interrumpir.
Alex y Jack se separaron inmediatamente, con la respiración acelerada, y le miraron sin saber muy bien qué decir.
- ¿Es que no hay pestillos en este hotel? -protestó Jack.
- Eh... pues os he traído el desayuuuno...
- ¡O gente que llame a la puerta!-añadió Alex, ya más de coña que otra cosa, ante el avergonzamiento de Zack.
- Pero que... bueno que.. ya me iba...
- ¡Vamos a cambiar de bajista, Zackary! -apuntó Jack.
- Pero yo... yo... Agh, que os den.
Salió de la habitación, mientras Jack y Alex reían.
- ¡Eh, las tortitas!

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