domingo, 26 de agosto de 2012

Siete.

Alex se quedó un rato pensativo, hasta que finalmente se encogió de hombros.
- Estaba demasiado borracho, supongo.
- Supones bien -sonrió Jack.
Alex le devolvió la sonrisa.
- Si la señorita me disculpa, voy a aclararme el pelo, porque se mete en mis preciosos ojos y se me estropean -rió, de camino al baño.
Jack le cogió por la muñeca tatuada, haciendo que soltase un pequeño quejido y se girase para mirarle, confuso. Jack volteó su brazo de manera que quedase el tatuaje a la vista y miró a Alex a los ojos, interrogante.
- ¿Qué pasa? -preguntó Alex, incómodo, con Jack a pocos centímetros.
- El tatuaje. ¿Por qué?
- ¿Por qué qué?
- Que por qué te has tatuado mi nombre, habiendo miles de cosas para tatuarse.
Alex se quedó un momento en silencio.
- Porque... porque eres mi mejor amigo, Jack -susurró.
- ¿Y ya está?
Alex asintió lentamente, sin dejar de mirar a Jack, a quien tenía aún demasiado cerca.
- Muy bien -Jack bajó la mirada apartándose, forzando una sonrisa- Ve a aclararte el pelo de una vez, anda,  o se t-
Alex le cortó a mitad de frase pegando sus labios a los suyos, tirando de su camiseta para atraerle hacia él, pillando a Jack por sorpresa. Pero no tardó mucho en devolverle el beso, rodeando su cintura con sus brazos, pegando el cuerpo mojado de Alex contra el suyo.
No pensaba en lo que hacía. Alex tampoco.
Deslizó sus manos bajo la camiseta de Jack, recorriendo la espalda del chico con sus dedos, provocándole escalofríos, mientras se apretaba más contra él, como si no consiguiese tenerle lo suficientemente cerca.
Jack dejó escapar un pequeño gemido entre sus labios, sin despegarlos de los de Alex.
Alex. ¿Qué haces?
Se separó bruscamente de Jack, con la respiración acelerada.
- Lo... lo siento -se dio la vuelta, encerrándose en el baño de un portazo, dejándose caer en el suelo con la espalda apoyada en la puerta y la cara enterrada entre sus manos.
¿Qué estoy haciendo? Dios, esto no puede estar pasando. No me gusta Jack. No soy gay. Es mi mejor amigo. Y ya está.
Trataba de autoconvencerse a sí mismo de que todo aquello era un error.
Jack trataba de asimilar lo que acababa de ocurrir. No entendía nada. Pero dio por hecho que no era el momento de hablar de ello con Alex. Al menos él era gay, Alex no, que él supiera. De momento.
Se hizo una idea del lío mental que debía tener y suspiró., sacudiendo la cabeza.
Abrió la puerta de la habitación, con intenciones de salir, cuando calló en la cuenta de que su camiseta estaba empapada. Chasqueó la lengua, volviendo dentro.
Rebuscó entre la ropa que tenía por ahí tirada algo que ponerse, hasta que el móvil de Alex vibró con un mensaje nuevo. Se mordió el labio, muerto de curiosidad, y estiró una mano para cogerlo.
¿Contraseña? Se rascó la cabeza. Uhm. Boobies. A la primera. Puso los ojos en blanco. Demasiado predecible, Gaskarth. 
Abrió la bandeja de entrada. Un nuevo mensaje.

Hey Ale, ¿nos vemos a las cuatro en el Starbucks de Fountain Av.? 
Tenemos algunas cosas pendientes por hacer ;)
No llegues tarde.
Taylor xx

¿"Ale"? ¿Taylor? ¿Cosas pendientes por hacer?

¿Quién coño era esa tía y por qué se gastaba tantas confianzas con Alex? Con SU Alex.
Resopló. ¿Qué más da? Si total, lo nuestro es sólo un error para él.
Tiró el móvil sobre la cama y salió de la habitación, cerrando la puerta con fuerza tras de sí, chocándose de frente con Zack de la que salía.
- Mierda -murmuró, suspirando largamente- Lo siento.
- Caray, qué prisas - se estiró la camiseta, que por cierto era de Jack- ¿pasa algo?
- ¿Pasar? No, nada, qué va a pasar.
Zack se cruzó de brazos, mirándole con cara de madre, esperando una explicación.
- No me mires así, Merrick.
- Sé que pasa algo entre Alex y tú...
- No.
- ... y o me lo cuentas tú o me lo cuenta él -contestó, ignorándole.
Jack puso los ojos en blanco.
- Dudo mucho que sea él quien te lo cuente.
- Osea, que hay algo que contar -Zaack sonrió de medio lado.
- No. Sí. Osea, que no.
- Jaaaaaaaack, vengaaaaaaa, puedes contármelo -le puso ojitos.
- Que no hay nada que contar, joder.
Dicho esto se marchó escaleras abajo, sin que nadie supiese a dónde iba, dejando a Zack ahí plantado.
- Pepepeperooo.... -parpadeó varias veces, antes de encogerse de hombros y llamar a la puerta de la habitación donde aún estaba Alex, la cuál se abría.
- Joder, hoy todo el mundo se me adelanta -protestó Zack.
Alex le miró enarcando las cejas, sin entender.
- ¿Qué?
- ¿Qué le pasa a Jack?
- Y yo qué sé -echó a andar por el pasillo, hasta el ascensor.
- Ya, aquí nadie sabe nada. Parecéis críos, joder.
- Aham. Me voy -presionó el botón de bajada, volviendo a dejar a Zack solo por segunda vez esa mañana.
- Me cago en tu arte, Alexander William -maldijo en voz alta.
- Oiga por favor, guarde silencio -una señora asomó la cabeza por una puerta, haciendo a Zack murmurar una disculpa antes de  volver a la habitación que compartía con Rian.
- ¿Y esa cara de indignación? -Rian levantó la vista de su PSP, poniéndola en pause.
- Estos dos gilipollas con los que compartimos grupo, que se enfadan entre ellos y lo pagan con el pobre Zack.
- Peleas de enamorados -rió Rian, volviendo a encender el juego.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Seis.

Alex  abrió la puerta de la habitación lentamente, cerrando con suavidad tras de sí. Se apoyó en ella con un pequeño suspiro. Estaba demasiado borracho como para pensar con claridad.
- ¿Jack? -susurró mientras sus ojos se iban acostumbrando a la oscuridad. Pero no obtuvo respuesta.
Jack se encontraba tumbado de espaldas, aún despierto pero fingiendo no estarlo. No quería hablar con Alex ahora, y menos con el pedo que debía llevar encima.
Estúpido.
Se arropó entre sus sábanas, con una profunda respiración, lo que hizo a Alex pensar que efectivamente estaba dormido y no le volvió a llamar.
Se dejó caer sobre su cama, con ropa y todo, con los brazos cruzados detrás de la cabeza, la cual por cierto le daba vueltas, mirando al techo.
Era incapaz de dormir. Las imágenes de todo lo que había pasado aquel día se agolpaban en su mente, confusionándole. Y el alcohol no ayudaba.
¿De verdad había besado a Jack? ¿A su mejor amigo? Aquella vez no había cámaras delante de las  cuales fingir un romance. Entonces, ¿por qué?  Y lo peor de todo, ¿por qué despertaba aquella sensación en su estómago cada vez que pensaba en ello?
Alex suspiró, abrazándose a su almohada, cerrando los ojos.
- Ya sé que estás dormido y que no vas a escuchar esto. Y probablemente yo tampoco me acuerde de haberlo dicho mañana. Casi que mejor -murmuró Alex, hablando solo pero dirigiéndose a su amigo- PEro dicen que los borrachos nunca mienten, ¿no? Debe ser por eso que tengo la sensación de que si no lo digo reviento.
Se hizo el silencio en la habitación, donde sólo se escuchaban las respiraciones de los dos chicos. La de Jack, cada vez más acelerada, y la de Alex, que se iba tornando cada vez más profunda.
- Te quiero, Jack -susurró finalmente Alex, antes de quedarse profundamente dormido.
Jack abrió los ojos de golpe.
¿¡Qué!?
Se dio la vuelta en la cama para mirar a Alex, al que descubrió durmiendo apaciblemente.
Tengo que habérmelo imaginado. Fijo. Seguro.
- ¿Alex?
Repitió su nombre varias veces, pero Alex no se movió ni un centímetro.
Suspiró largamente, mirando por la ventana que estaba abierta, dejando escapar una pequeña sonrisa.


La luz que entraba del exterior despertó a Alex, quien hizo un gesto de dolor, llevándose los dedos a las sienes, sin abrir los ojos.
- Ay, joder -emitió un leve quejido, con la voz ronca.
- Despierta, capullo, o la forma de la cama se te quedará tatuada de por vida -Zack le tiró un cojín a la cabeza.
- Uhmm, no vuelvo a salir con vosotros, lo juro -enterró la cara en la almohada.
- Tú te lo pierdes -sonrió Zack, sacando una camiseta de la maleta sin colocar de Jack- Dile a Jack que le robo temporalmente una camiseta, que ya se lo pagaré en carnes más tarde.
Alex se incorporó lentamente, con un bostezo.
- ¿Dónde está? -se frotó los ojos, desperezándose como un gatito.
- En la cafetería, creo -salió por la puerta, cerrando mientras gritaba desde fuera- Date prisa, Gaskarth.
- Prisa, sí. Ja. Jaja.
Alex se levantó de la cama, sin muchas ganas, pero con una terrible resaca. Apenas se acordaba de los dos primeros pubs que habían visitado anoche.
- Cómo les odio, tío -hablaba para sí, entrando en el baño para darse una ducha.
Abrió el grifo mientras se quitaba la ropa del día anterior, cuando oyó la puerta de la habitación, seguida de un golpe y una maldición entre dientes. Sonrió, entrando en la ducha. Jack. Siempre se tropezaba con el pequeño escalón de la doble altura.
No llevaba mucho rato con el agua cayendo sobre su cabeza, cuando escuchó el tono de llamada de su móvil.
- Mierda. 
Cerró el grifo, colocándose una toalla alrededor de la cintura y salió del baño, salpicando agua por todas partes.
- Ya vaaaaa -se apartó el pelo de los ojos y contempló cómo Jack colgaba el teléfono después de haberse despedido con amabilidad- Oh, vaya, Jack.
Jack clavó su mirada en el torso de Alex, tratando de centrarla en sus ojos al hablar.
- Eh... sí, era para ti. Un... tal... Bouvier, creo. Sí. Que le llames o algo así.
Alex sonrió.
- Ah, Pierre. Luego le llamo. Gracias, Jack -se dio la vuelta para volver a meterse en el baño y aclararse el pelo.
- Oye, Alex...
- ¿Uhmm? -Alex le miró, apoyado en el marco de la puerta.
- Que...¿tú te acuerdas de lo que me dijiste anoche?
- Ah. Ehm... yo... hablé contigo...¿anoche? -tragó saliva. Jack asintió- Pues.... no, no me acuerdo -se rascó la cabeza, con un toque de preocupación- ¿Por? ¿Qué te dije? Si es algo de lo que me tenga que arrepentir, por adelantado te digo que me arrepiento -rió.
Jack sacudió la cabeza, forzando una sonrisa.
- Nada, en realidad fue una tontería. Olvídalo.
Alex frunció el ceño. 
¿Qué demonios le había dicho anoche a Jack?

lunes, 20 de agosto de 2012

Cinco.

Y finalmente Jack hizo aquello que tanto tiempo llevaba queriendo hacer. Descubrir a qué sabían los labios de Alex. Por una vez se dejó llevar, haciendo lo quería hacer y no lo que se esperaba de él que hiciera.
Cerró los ojos atrayendo a Alex hacia él por la nuca, besándole tiernamente pero con todas las ganas que llevaba conteniendo desde hacía tanto. 
¿Y Alex qué hizo? Alex se bloqueó, incapaz de reaccionar al principio. Pero no tardó mucho en devolverle el beso, sin pensar en lo que hacía, simplemente disfrutando del momento. 
¿Qué estoy haciendo? Alex, ¿qué haces? ¿Qué COÑO haces? 
Se separó de Jack, apartándose de él unos centímetros, antes de mirarle a los ojos.
- Alex yo... -susurró Jack, tratando de disculparse por algo que no sentía en absoluto. 
Alex forzó una sonrisa.
- Me lo tomaré como un 'tu tatuaje no es tan horrible' -rió, tratando de quitarle peso al asunto. Tratando de sacarse ese beso de la cabeza.
- Pero... -Jack miró cómo echaba a andar de nuevo, confuso.
- Déjalo, en serio, no tiene importancia.
Jack apretó los puños. ¿Que no tiene importancia? ¿Acaso sabía él la importancia que tenía aquel beso para Jack? ¿Se hacía una mediana idea? ¿De qué se creía que estaba hablando?
Me ha devuelto el beso, joder, no creo que me lo haya imaginado.
Jack resopló, metiendo las manos en los bolsillos, caminando al lado de Alex sin pronunciar palabra, con la mirada clavada en el suelo.
Pero Alex seguía tal cual, como siempre. Riéndose por tonterías, parándose a aariciar a cualquier perro que se cruzase, gastando bromas, como si nada hubiese ocurrido.
¿Pero este tío es gilipollas?
Jack puso los ojos en blanco, forzando alguna que otra carcajada, tratando de aparentar normalidad. Al menos durante un tramo de su largo paseo hacia ninguna parte.
- ¿Podemos volver, Alex?
- ¡Pero si todavía es pronto! Podemos ir a tomar algo..
- no me encuentro bien, ve tú si quieres.
Alex se le quedó mirando largamente, abriendo la boca para decir algo.
- Por favor -susurró Jack, dando a entender que no tenía pensado hablar del tema.
- Como quieras -murmuró Alex, con un suspiro.
Efetivamente, como predijo Jack en un principio, se habían alejado demasiado del hotel como para volver andando o recordar el camino de vuelta, por lo que tuvieron que coger un taxi.
Hicieron el camino de vuelta en completo silencio, hasta que el taxista aparcó frente a su hotel, el cual habían dejado en la otra punta de la ciudad. Alex pagó y se despidió del taxista con una media sonrisa.
Los chicos bajaron del coche, y Alex se paró a mirar a Jack, ladeando la cabeza, observando cómo su mejor amigo echaba a andar, cabizbajo.
Se le hizo un nudo en la garganta. Estaba así por su culpa.
- Jack, espera... -este se dio la vuelta, esperando que hablara.
- Yo...-cogió aire para hablar, justo cuando un brazo se posó sobre sus hombros.
- Alexander, amor mío -Rian rió, despeinando al chico, que suspiró, dedicándole una última mirada a Jacck, antes de mirar a Rian y sonreír forzadamente.
- Vaya, pero si no os han secuestrado, violado o descuartizado por el camino.
- Casi -Zack soltó una carcajada- La familia de Rian muerde -le enseñó el antebrazo a Alex, donde tenía varios mordiscos.
- Pe...pe...pero -Alex se descojonó- Yo pensé que .... no pueden ser igual de burros todos los Dawson.
Rian le dio una colleja y Alex soltó una maldición por lo bajo, escapándose lejos de él, buscando a Jack para que le defendiera, como siempre hacía. pero Jack no estaba allí.
Miró a su alrededor, con una mano aún en la cabeza, donde le había dado Rian.
- ¿Y Jack?
- Ha dicho que se iba a acostar, que le dolía no se qué -respondió Zack, sentándose en el bordillo de la acera.
- Estaba raro -Rian miró a Alex- ¿Ha pasado algo?
Alex cubrió su muñeca recién tatuada con la manga del jersey, bajando la mirada. Se encogió de hombros.
Zack frunció el ceño, con un suspiro, pero dio una palmada en el aire, cambiando de tema.
- Bueno, vamos de fiesta. No me pienso ir de aquí sin haber probado cada pub, bar y discoteca de Hollywood.
- Si Merrick lo ordena... -Rian se frotó las manos, sonriente, contento con la idea de salir por ahí.
- Yo casi que me voy a la cama, que llevo todo el día caminando por ahí... -Alex se escabulló hacia las escaleras de la entrada, justo cuando Zack agarró la capucha de su sudadera.
- Ts, ven aquí, que yo llevo todo el bendito día aguantando a tres fieras de menos de cinco años, que han mordido, tirado del pelo y obligado a jugar a las barbies mientras su querido primo el calvo se tomaba un café con la tía buena de su madre.
- Eh, que yo no estoy calvo, tengo poco pelo -Rian se cruzó de brazos.
Alex pestañeó ante tanta información soltada de golpe.
O estoy empezando a volverme tonto, o Zack habla muy rápido.
Sonrió.
- Está bien. Pero no volveremos tarde, que mañana tenemos trabajo.
- Sí mamáaaa -respondieron los otros dos a coro, empujando a Alex por la calle, encaminándose hacia la zona de copas.
Gaskarth reía y bromeaba con sus amigos por el camino, pero su mente estaba lejos, en la habitación de su hotel.
Con Jack.

viernes, 17 de agosto de 2012

Cuatro.

- Claro, Alex. Tatuajes. Sí, sí. ¿Y? -Jack miró al otro chico, con los brazos en jarras, sin entender.
- ¿Cómo que 'y'? Vaaaamos -tiró de su brazo, empujándole hacia la puerta del estudio.
- Pero qué dices, Alex. Tatuajes, agujas, dolor.
- Sólo quiero que me acompañes, estúpido, no tienes que hacerte nada tú -rió Alex.
- Pepepero...
- SH! Adentro -Alex finalmente consiguió meter a Jack en la tienda de un empujón. Empujón que casi le hace besar el suelo, de no haber sido porque la recepcionista le agarró en el último momento, con una tímida risita.
- Caray, chico, no todos los clientes entran con tantas ganas de tatuarse como tú.
- No, pero si yo...
- Tranquilo, en cinco minutos te atiende mi jefe.
- Si yo sólo venía a...
- ¿Nombre? -preguntó la chica, ignorándole, sacando los papeles necesarios para rellenar con la documentación del cliente.
Jack miró a Alex, con cara de circunstancias, algo cortado, pero a la vez con miedo a que aquella tatuada chica rubia de detrás del mostrador le hiciese tatuarse por culpa de un malentendido.
Alex contuvo la risa al contemplar su expresión, negando con la cabeza mientras pasaba un brazo por su cintura, ya que no llegaba a pasarlo por sus hombros. Maldito Jack, tenía que ser tan alto.
- Alex, Alex Gaskarth.
La chica levantó la vista, clavando su mirada en Alex, algo confusa.
- Pero... -reparó en la expresión de Jack y sonrió- Oh, vaya, yo pensé que... -rió, sacudiendo la cabeza, volviendo a sus papeles- Vale, Alex entonces. ¿Qué te quieres hacer?
Alex se mordió un labio y frunció el ceño, mirando de reojo a Jack.
- Es que no quiero que lo sepa él.
Jack le miró mal.
- ¿Pero qué más te da? Si te lo voy a ver luego, imbécil.
- Es una sorpresa -sonrió inocentemente.
- Agh.
La recepcionista rió ante la conversación que mantenían los dos chicos. Suspiró, terminando de completar el formulario, justo cuando un chico de unos veintipico, con los brazos tatuados sin dejar un solo espacio, salía de la trastienda.
- Pero si tenemos clientes y todo, Claire -estrechó la mano de Alex, sonriente- Bienvenidos -le hizo un gesto con la cabeza a Jack, que se había sentado en los sillones de la entrada, enfadado con Alex por no querer decirle qué era lo que iba a tatuarse- Yo soy Jason.
- Alex -sonrió Alex a su vez.
- Genial, vamos dentro y me cuentas lo que quieres.
El chico asintió, siguiéndole a la trastienda, donde tenían montada 'la zona de operaciones', desapareciendo tras una cortina.
Jack resopló, en su asiento, demasiado cómodo para ser cómodo, y se cruzó de brazos. ¿Y ahora qué? ¿Qué se va a tatuar ese idiota? Qué más da, Jack, seguro que es... un oso de peluche, una mierda de perro, una calavera, el escudo de su equipo de béisbol preferido... incluso puede que hasta el logo de blink-182
¿Entonces por qué no quería decírselo? 
Agh, maldito Gaskarth.

Los minutos pasaban interminables para Jack, al que de tanto pensar se le había llegado a ocurrir la idea de que lo más probable era que fuese a tatuarse un corazón con el nombre de alguna chica que había conocido en alguna fiesta a la que juraría amor eterno, y entonces se casaRÍAN, Y JACK TENDRÍA QUE IR A LA BODA, Y TENDRÍAN HIJOS, Y JACK TENDRÍA QUE IR AL BAUTIZO Y ....y Alex salió por la puerta, seguido del tal Jason, entre risas, haciéndole ponerse en pie de un salto.
Observó a Alex pagar y despedirse animadamente de los chicos, antes de aproximarse a él, con una enorme sonrisa.
- Hey, Jacky, ¿me echabas de menos? -le revolvió el pelo, saliendo por la puerta. Jack le siguió, todavía preocupado y curioso.
- ¿Y bien?
- Muy bien, sí, ha dolido, pero no tanto.
Puso los ojos en blanco ante la divertida mirada de Alex.
- ¿Me vas a enseñar de una maldita vez tu 'tatuaje sorpresa' o no?
- ¿Y si no te gusta? - Alex aún bromeaba, pero había una chispa de temor en su mirada.
Jack se impacientaba.
- ¿Tan horrible es?
¿Tan horrible era? No, Alex, ¿no? En realidad era tan simple que parecía hasta estúpido. Pero no era estúpido, no para Alex.
Suspiró largamente antes de destapar su muñeca derecha, dejando al descubierto su piel recién tatuada. Dos simples palabras. ¿Estúpidas? No. Simples.
"Jack Barakat".
Jack abrió los ojos como platos, sin creérselo. No, no podía haberse tatuado su nombre, tenía que estar de coña, no era tan subnormal. 
Abrió la boca para decir algo, pero no le salían las palabras. Seguía alucinando. Alex le miró con una sonrisa.
- ¿Tan horrible es?
- A...al... Alex. Es... es...
Jack gesticulaba, tratando de contestar algo coherente.
Alex esperaba su respuesta.
Pero ninguno de los dos esperaba que la única respuesta que iba a dar Jack fuese la de sus labios presionando los de Alex.

martes, 14 de agosto de 2012

Tres.

- ¡Jack! Despierta, vamos, hazme caso -Alex sopló en el oído de Jack, intentando despertarle, sin mucho éxito.
- Mhmmm -murmuró Jack como única respuesta, sin abrir los ojos.
- Si no te despiertas ahora mismo, te juro que esconderé tu preciada película de Solo en Casa y no volverás a verla nunca más -se cruzó de brazos, sintiéndose ignorado.
- Aleeeex, déjame dormir -suspiró Jack, enterrando su cara en un cojín, tumbándose boca abajo.
Alex resopló, con fastidio, como un niño pequeño, tumbándose a su lado en silencio.
Pero Jack no podía seguir durmiendo. No teniendo a Alex al lado, enfurruñado, esperando por él para prestarle atención. Por lo que finalmente, con un largo suspiro, se dio la vuelta, apoyando la cabeza sobre su mano, y el codo sobre la almohada, mirando a Alex.
- Buenos días -bostezó, con una media sonrisa- Ya has conseguido lo que querías, ¿contento?
Alex le miró mal.
- No. Tres años después te despiertas, ya no me vale.
- Oh, perdone usted, no debería haber dejado que el pequeño principito se aburriese, mis disculpas -rió Jack.
- ¿Pequeño principito? ¿En serio, Jack? -Alex soltó una carcajada y se sentó sobre el regazo de Jack, que continuaba acostado.
- Sí. Igual de malcriado estás -bostezó de nuevo, con cansancio, debido a lo poco que había dormido- Ni siquiera me dejas dormir. Ahora me saldrán ojeras y tendré que cubrirlas con maquillaje para que no se noten y así no dejar de ser taaaaan sexy como soy -se quejó.
- Está bien, lo siento. Siento tener la culpa de que tengas que recurrir al maquillaje para seguir estando sexy -rió Alex- Pero levántate, va, que Rian y Zack se han ido a visitar a una prima de Rian y no me quiero aburrir hoy -bostezó él también, con una media sonrisa, apoyando las palmas de sus manos sobre el pecho de Jack, provocando en este una confortable sensación.
- Eres imposible, Alexander -suspiró Jack, ante tanta adorbailidad- Deja que me dé una ducha al menos.
- Vale, pero no te duermas debajo del agua -sonrió ampliamente, saltando fuera de la cama.
- Hmm lo intentaré.
Jack se tomó su tiempo para salir de la cama, desperezándose y haciendo un rato el vago, antes de encaminarse hacia la ducha.
Alex, que escribía entretenido en una libreta, alzó la vista para mirarle.
- Jack.
- ¿Aham? -se volvió para mirarle.
- Gracias por escucharme anoche.
Jack dulcificó su mirada, sonriendo levemente.
- No las des.
Alex le devolvió la sonrisa, y Jack retomó su camino hacia el baño.
- Jack.
- Quéee -suspiró.
- Siento no haberte dejado dormir.
- Ya, yo también lo siento -rió, entrando en el baño.
- Jaaaaaack.
- Jesús, qué quieres ahora.
- Que seguirás estando igual de sexy -bromeó Alex, garabateando más hojas.
- Lo sé -Jack rió, cerrando la puerta del baño, con un suspiro.
¿Cómo podía ser tan estúpido y tan adorable a la vez? 
Sacudió la cabeza.
Olvídalo, Jack. Olvídalo.

Media hora después se encontraban caminando sin rumbo fijo por las calles de Los Ángeles.
- ¿A dónde vamos? -preguntó Jack.
- No sé.
- ¿Qué vamos a hacer hoy?
- No sé.
Jack resopló.
- ¿Vamos a empezar a caminar sin rumbo por una ciudad que ninguno de los dos conoce hasta que nos perdamos y tengamos que coger un taxi para volver a nuestro hotel que está en la otra punta y el conductor resulte ser un demente con una hija demente que resulta ser fan de All Time Low y quiera secuestrarnos para ser los juguetes sexuales de su hormonada hija adolescente?
- No s- Oh Jack, ¡deja de ver la tele! -Alex empezó a reír- Tan solo quiero dar una vuelta y despejarme después de una larga y estresante semana.
- Lo que yo decía -sonrió Jack- De todas formas tan solo nos quedan un par de conciertos para acabr la gira -suspiró.
- Exacto -sonrió, caminando con las manos en los bolsillos, mirando los escaparates distraídamente.
- Esta mañana me ha llamado el representante de los de We Are The In Crowd -soltó Alex.
- Mmm ¿y qué quería?
- Quieren que grabe una canción con ellos -chasqueó la lengua- Con las ganas que tengo yo de volver a casa y tirarme en el sofá sin hacer nada durante... lo que me queda de vida -rió.
- Eres estúpido -Jack sonrió- Solo es ir, grabar y volv- 
Alex le interrumpió, cogiéndole de la mano y echando a correr, tirando de él.
- Jack, Jack, Jack, vamos, corre, mira.
- Eeeeeh, despacio, espera ¿qué pasa? -se dejó arrastrar por Alex, preguntándose qué sería aquella vez lo que llamaba la atención del chico.
Entonces Alex frenó de golpe frente a una tienda, con una enorme sonrisa, mirando a Jack. Este, recuperando el aliento, echó un vistazo al exterior del local por el cual Alex presentaba tanto entusiasmo. 
Enarcó una ceja.
Un estudio de tatuajes.

sábado, 11 de agosto de 2012

Dos.

Alex subió a la furgoneta, cerrando la puerta con fuerza, tirándose sobre el asiento trasero, bajo la atenta y estupefacta  mirada de Zack y Rian, que se encontraban en los asientos delanteros. Los chicos se miraron entre sí, y Rian se giró para mirar a Alex.
- ¿Pasa algo, Alex? -preguntó, con suavidad.
- No -contestó secamente Alex, poniéndose los cascos, apartando la mirada.
Zack se encogió de hombros, dejando escapar un suspiro, negando con la cabeza, justo cuando Jack entraba, abriendo la puerta del asiento contiguo al de Alex, sentándose sin decir nada.
Rian arrancó, dejándolo estar, sin preguntar el por qué de tanto silencio; el por qué Alex no apoyaba la cabeza en el hombro de Jack, como siempre hacía cuando iban en coche; el por qué ni si quiera se dirigían la mirada.
Zack se puso a investigar el funcionamiento de la radio, pero tuvo que conformarse con poner el primer CD que encontró por ahí, dado que no funcionaba. Un poco de blink-182 animaría a los chicos, sí. 
Pero no fue así.
En poco más de media hora llegaron al hotel donde se alojaban  durante su estancia en Los Ángeles.
Jack y Alex compartían habitación, por lo que Rian y Zack se despidieron de ellos en el pasillo, tan solo obteniendo un "buenas noches" apenas audible por su parte.
Nada más entrar en la su respectiva habitación, cada uno se tiró sobre su respectiva cama, en silencio, mirando al techo.
A Jack se le cerraban los ojos solos a causa del cansancio, y aunque seguía preocupado por Alex, se negaba a dirigirle la palabra después de su última contestación. Por lo que dejó caer sus párpados, tarareando mentalmente para dormirse.
- Jack... -susurró Alex, desde su cama. 
Pero Jack ni siquiera abrió los ojos.
- Jack... ¿estás dormido? -insistió, en el mismo tono.
- Sí -contestó Jack, dándose la vuelta, abrazándose a un cojín.
El silencio volvió a hacerse en la habitación, hasta que Alex lo rompió de nuevo.
- Siento haberte contestado así antes.
Jack se quedó callado un momento, antes de girarse, con un suspiro, para mirar a Alex.
- Solo me preocupaba por ti.
- Lo sé -el chico bajó la mirada- Es solo que... no.. no sé qué me ha pasado.
Jack suspiró de nuevo, enterrando su cara en la almohada.
- Eres peor que un niño pequeño cuando te comportas así. No te das cuenta de que los demás solo nos preocupamos por ti. Pero claro, después con pedir disculpas tienes.
Alex se quedó en silencio, sin saber qué contestar a eso, porque no tenía argumento alguno para aquello. Sabía de sobra que era así, muy a su pesar. 
Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas, mientras se abrazaba a sus rodillas.
Jack alzó la cabeza para mirarle. Joder, ¿por qué hacía aquello? No podía verle llorar.
- Ven aquí, anda -susurró, sentándose sobre la cama, extendiendo sus brazos hacia él.
Alex obedeció, levantándose y acudiendo junto a Jack, que le abrazó cálidamente, estrechándole entre sus brazos, dejando que llorase en su hombro.
- Es por él ¿verdad? -susurró Jack- Le echas de menos.
- Mucho -sollozó Alex- Pensaba que con el tiempo todo iría a mejor, pero no es así, cada vez le echo más de menos, Jack.
- Sh, lo entiendo, pero por favor, no llores más, él no habría querido esto para ti -susurró, acariciando su espalda con suavidad.
- No puedo Jack, me supera. Era mi hermano, joder, mi maldito hermano mayor. Tenía demasiadas cosas que aprender de él, no tenía que haberse ido así, de esa manera, tan pronto... -Alex rompió a llorar, más aún, a lo que Jack respondió abrazándole con más fuerza. 
Habían pasado ya 13 años desde la muerte de Tom, pero Alex todavía no había sido capaz de superarlo. A Jack le dolía no poder hacer nada más por él que abrazarle y dejar que llorara en su hombro. Al fin y al cabo era su mejor amigo, ¿no? Qué más podría hacer.
Suspiró, acariciándole el pelo a Alex suavemente, el cual se iba calmando poco a poco. Su mejor amigo. Claro. Nunca serían más que eso, mejores amigos. Esto era de lo que Jack trataba de autoconvencerse cada día.
Hacía bastante tiempo que se había dado cuenta que de que sentía algo más que amistad por Alex, pero nunca se le había pasado por la cabeza contárselo a alguien, ni mucho menos a el mismo Alex, por miedo a perderle. Al menos soy su mejor amigo
Suspiró de nuevo, apoyando la espalda contra el cabecero de la cama, cuando se dio cuenta de que Alex se había quedado dormido. 
Aún seguía abrazado a él, con la cabeza apoyada sobre su pecho y las lágrimas mojando sus mejillas. Jack sonrío levemente, secándoselas con el pulgar y bostezó, cerrando los ojos él también, durmiéndose sin apenas darse cuenta, con Alex en sus brazos.

viernes, 10 de agosto de 2012

Uno.

Jack se detuvo un momento a beber agua. Estaban casi llegando al final del concierto. Debían faltar tres o cuatro canciones como mucho. No estaba seguro, a Jack el tiempo sobre el escenario se le pasaba siempre volando. Para asegurarse le echó un vistazo al set-list, el cual estaba pegado en el suelo, frente a él, para ocasiones como estas en las que se despistaba. Comprobó la siguiente canción mientras lanzaba su botella al público, donde las alocadas fans comenzaron a pelearse por ella de inmediato.
 Sonrío para sí al ver el efecto causado, sonrisa que desapareció precisamente al leer el nombre de la canción número 13. Lullabies. Chasqueó la lengua. No debían haberla añadido al set-list. Odiaba ver cómo Alex se derrumbaba cada vez que la tocaban, pero había sido petición suya. La próxima semana sería el 13 aniversario de la muerte de su hermano, y el propio Alex, pese al esfuerzo que le suponía tocar aquella canción en público, se había propuesto hacerlo hoy. 
Jack suspiró, alzando la mirada, hasta que sus ojos se cruzaron con los de Alex, que le miraba, indeciso, con expresión triste.
- Todo irá bien -susurró Jack, apenas moviendo los labios. 
Alex asintió, cogiendo aire, y se colocó su adorada guitarra verde, mostrando una media sonrisa hacia los fans, que gritaban, emocionados e impacientes, esperando la próxima canción.
- Bueno, allá vamos -Alex sonrió- ¿Estás todos listos? -como respuesta recibió más y más gritos.
Asintió, y casi con un suspiro, empezó los primeros acordes y versos de la canción.

"Make it a sweet, sweet goodbye. It could be for the last time and it's not right..."

Cerró los ojos, poniendo todo el amor del mundo en cada palabra que pronunciaba. 
Pronto, Rian dio la entrada con la batería a la segunda estrofa, y fue entonces cuando Alex se vino abajo y comenzó a llorar. Lloraba y cantaba, sin importarle el resto del mundo a su alrededor. 
Jack le miraba, impotente, desde su lado del escenario, sin apenas poder contener las ganas de tirar la guitarra al suelo, correr a su lado y darle un maldito abrazo, consolarle ente sus brazos, decirle que todo iría bien. 
Pero simplemente no podía. Tenía que limitarse a ver como su mejor amigo se hundía poco a poco con cada palabra que pronunciaba, incapaz de no llorar. Incluso le tiró su púa a la cabeza, tratando de hacerle al menos sonreír, pero fue inútil.
Tuvo que esperar a que la canción finalizase con un "I'm sorry, bro", donde Alex miró al cielo y cerró los ojos seguidamente, ante la inmensa ovación del publico, al que dio las gracias con la mejor media sonrisa que pudo sacar.
- Va siendo hora de darle algo de caña a esto -Jack se apoyó en el pie de su micro y miró a Rian- ¿Rian, querido?
Rian sonrió, marcando un par de tiempos, que no tardaron en ser acompañados por la guitarra de Jack, haciendo que todo el mundo se volviera loco con el principio de Weightless.
Así continuó el concierto, con Weightless y Stella, cerrando con su tradicional Dear María. Había sido un gran concierto, de los mejores de aquella gira, a pesar de los pocos ánimos de Alex, el cual había intentado dar lo mejor de sí mismo.
Zack soltó un gritó eufórico bajando del escenario, pasando un brazo por los hombros de Rian.
- Vaya pasado, tíos. Ha sdo el mejor concierto de mi vida.
- Siempre dices eso, Merrick -rió Rian, apartándose de él- Y haz el favor de darte una ducha antes de volver a tocarme.
- ¿Eso significa que quieres que vuelva a tocarte luego? -preguntó, divertido.
- Agh, piérdete -Rian puso los ojos en blanco, soltando una carcajada, y siguió bromeando y pegándose con Zack de camino al backstage, donde iba a recoger sus cosas antes de volver en la furgoneta al hotel.
Detrás suyo iban Alex y Jack. Alex caminaba cabizbajo, con las manos en los bolsillos y Jack a su lado, mirándole con preocupación.
- Hey, Ale, alegra esa cara -le dio un puñetazo cariñoso en el hombro, buscando una sonrisa en los labios del otro chico, que tan solo suspiró, sin contestar.
- ¿Estás bien, Alex? -insistió Jack, obteniendo un asentimiento por parte de su amigo. Chasqueó la lengua, sujetándole por el hombro, haciendo que se detuviera para mirarle.
- Hey -susurró Jack. 
Alex levantó la mirada, clavándola en los ojos de Jack, mientras una lágrima caía por su mejilla. Se la secó con el dorso de la mano antes de hablar.
- Estoy bien, Jack, no te preocupes por mí.
Jack se cruzó de brazos, mirándole con una ceja enarcada.
- Claro que no estás bien. Te conozco casi como si te hubiese parido.
Alex resopló, de mala gana, dándose la vuelta para seguir caminando hacia la furgoneta, sin pasar por los camerinos si quiera.
- Déjalo, ¿vale? No quiero hablar de ello.
Jack volvió a sujetarle por el brazo, para detenerle, pero Alex se soltó con brusquedad, molesto, y se volvió para mirarle de nuevo, con los ojos llenos de lágrimas.
- Te he dicho que me dejes, Jack, joder.
Se alejó andando con rapidez, sin detenerse, ni girarse otra vez, dejando a Jack en mitad del pasillo, sin saber cómo reaccionar, incrédulo. Alex nunca me había hablado de esa manera.