- Claro, Alex. Tatuajes. Sí, sí. ¿Y? -Jack miró al otro chico, con los brazos en jarras, sin entender.
- ¿Cómo que 'y'? Vaaaamos -tiró de su brazo, empujándole hacia la puerta del estudio.
- Pero qué dices, Alex. Tatuajes, agujas, dolor.
- Sólo quiero que me acompañes, estúpido, no tienes que hacerte nada tú -rió Alex.
- Pepepero...
- SH! Adentro -Alex finalmente consiguió meter a Jack en la tienda de un empujón. Empujón que casi le hace besar el suelo, de no haber sido porque la recepcionista le agarró en el último momento, con una tímida risita.
- Caray, chico, no todos los clientes entran con tantas ganas de tatuarse como tú.
- No, pero si yo...
- Tranquilo, en cinco minutos te atiende mi jefe.
- Si yo sólo venía a...
- ¿Nombre? -preguntó la chica, ignorándole, sacando los papeles necesarios para rellenar con la documentación del cliente.
Jack miró a Alex, con cara de circunstancias, algo cortado, pero a la vez con miedo a que aquella tatuada chica rubia de detrás del mostrador le hiciese tatuarse por culpa de un malentendido.
Alex contuvo la risa al contemplar su expresión, negando con la cabeza mientras pasaba un brazo por su cintura, ya que no llegaba a pasarlo por sus hombros. Maldito Jack, tenía que ser tan alto.
- Alex, Alex Gaskarth.
La chica levantó la vista, clavando su mirada en Alex, algo confusa.
- Pero... -reparó en la expresión de Jack y sonrió- Oh, vaya, yo pensé que... -rió, sacudiendo la cabeza, volviendo a sus papeles- Vale, Alex entonces. ¿Qué te quieres hacer?
Alex se mordió un labio y frunció el ceño, mirando de reojo a Jack.
- Es que no quiero que lo sepa él.
Jack le miró mal.
- ¿Pero qué más te da? Si te lo voy a ver luego, imbécil.
- Es una sorpresa -sonrió inocentemente.
- Agh.
La recepcionista rió ante la conversación que mantenían los dos chicos. Suspiró, terminando de completar el formulario, justo cuando un chico de unos veintipico, con los brazos tatuados sin dejar un solo espacio, salía de la trastienda.
- Pero si tenemos clientes y todo, Claire -estrechó la mano de Alex, sonriente- Bienvenidos -le hizo un gesto con la cabeza a Jack, que se había sentado en los sillones de la entrada, enfadado con Alex por no querer decirle qué era lo que iba a tatuarse- Yo soy Jason.
- Alex -sonrió Alex a su vez.
- Genial, vamos dentro y me cuentas lo que quieres.
El chico asintió, siguiéndole a la trastienda, donde tenían montada 'la zona de operaciones', desapareciendo tras una cortina.
Jack resopló, en su asiento, demasiado cómodo para ser cómodo, y se cruzó de brazos. ¿Y ahora qué? ¿Qué se va a tatuar ese idiota? Qué más da, Jack, seguro que es... un oso de peluche, una mierda de perro, una calavera, el escudo de su equipo de béisbol preferido... incluso puede que hasta el logo de blink-182.
¿Entonces por qué no quería decírselo?
Agh, maldito Gaskarth.
Los minutos pasaban interminables para Jack, al que de tanto pensar se le había llegado a ocurrir la idea de que lo más probable era que fuese a tatuarse un corazón con el nombre de alguna chica que había conocido en alguna fiesta a la que juraría amor eterno, y entonces se casaRÍAN, Y JACK TENDRÍA QUE IR A LA BODA, Y TENDRÍAN HIJOS, Y JACK TENDRÍA QUE IR AL BAUTIZO Y ....y Alex salió por la puerta, seguido del tal Jason, entre risas, haciéndole ponerse en pie de un salto.
Observó a Alex pagar y despedirse animadamente de los chicos, antes de aproximarse a él, con una enorme sonrisa.
- Hey, Jacky, ¿me echabas de menos? -le revolvió el pelo, saliendo por la puerta. Jack le siguió, todavía preocupado y curioso.
- ¿Y bien?
- Muy bien, sí, ha dolido, pero no tanto.
Puso los ojos en blanco ante la divertida mirada de Alex.
- ¿Me vas a enseñar de una maldita vez tu 'tatuaje sorpresa' o no?
- ¿Y si no te gusta? - Alex aún bromeaba, pero había una chispa de temor en su mirada.
Jack se impacientaba.
- ¿Tan horrible es?
¿Tan horrible era? No, Alex, ¿no? En realidad era tan simple que parecía hasta estúpido. Pero no era estúpido, no para Alex.
Suspiró largamente antes de destapar su muñeca derecha, dejando al descubierto su piel recién tatuada. Dos simples palabras. ¿Estúpidas? No. Simples.
"Jack Barakat".
Jack abrió los ojos como platos, sin creérselo. No, no podía haberse tatuado su nombre, tenía que estar de coña, no era tan subnormal.
Abrió la boca para decir algo, pero no le salían las palabras. Seguía alucinando. Alex le miró con una sonrisa.
- ¿Tan horrible es?
- A...al... Alex. Es... es...
Jack gesticulaba, tratando de contestar algo coherente.
Alex esperaba su respuesta.
Pero ninguno de los dos esperaba que la única respuesta que iba a dar Jack fuese la de sus labios presionando los de Alex.
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