Jack se detuvo un momento a beber agua. Estaban casi llegando al final del concierto. Debían faltar tres o cuatro canciones como mucho. No estaba seguro, a Jack el tiempo sobre el escenario se le pasaba siempre volando. Para asegurarse le echó un vistazo al set-list, el cual estaba pegado en el suelo, frente a él, para ocasiones como estas en las que se despistaba. Comprobó la siguiente canción mientras lanzaba su botella al público, donde las alocadas fans comenzaron a pelearse por ella de inmediato.
Sonrío para sí al ver el efecto causado, sonrisa que desapareció precisamente al leer el nombre de la canción número 13. Lullabies. Chasqueó la lengua. No debían haberla añadido al set-list. Odiaba ver cómo Alex se derrumbaba cada vez que la tocaban, pero había sido petición suya. La próxima semana sería el 13 aniversario de la muerte de su hermano, y el propio Alex, pese al esfuerzo que le suponía tocar aquella canción en público, se había propuesto hacerlo hoy.
Jack suspiró, alzando la mirada, hasta que sus ojos se cruzaron con los de Alex, que le miraba, indeciso, con expresión triste.
- Todo irá bien -susurró Jack, apenas moviendo los labios.
Alex asintió, cogiendo aire, y se colocó su adorada guitarra verde, mostrando una media sonrisa hacia los fans, que gritaban, emocionados e impacientes, esperando la próxima canción.
- Bueno, allá vamos -Alex sonrió- ¿Estás todos listos? -como respuesta recibió más y más gritos.
Asintió, y casi con un suspiro, empezó los primeros acordes y versos de la canción.
"Make it a sweet, sweet goodbye. It could be for the last time and it's not right..."
Cerró los ojos, poniendo todo el amor del mundo en cada palabra que pronunciaba.
Pronto, Rian dio la entrada con la batería a la segunda estrofa, y fue entonces cuando Alex se vino abajo y comenzó a llorar. Lloraba y cantaba, sin importarle el resto del mundo a su alrededor.
Jack le miraba, impotente, desde su lado del escenario, sin apenas poder contener las ganas de tirar la guitarra al suelo, correr a su lado y darle un maldito abrazo, consolarle ente sus brazos, decirle que todo iría bien.
Pero simplemente no podía. Tenía que limitarse a ver como su mejor amigo se hundía poco a poco con cada palabra que pronunciaba, incapaz de no llorar. Incluso le tiró su púa a la cabeza, tratando de hacerle al menos sonreír, pero fue inútil.
Tuvo que esperar a que la canción finalizase con un "I'm sorry, bro", donde Alex miró al cielo y cerró los ojos seguidamente, ante la inmensa ovación del publico, al que dio las gracias con la mejor media sonrisa que pudo sacar.
- Va siendo hora de darle algo de caña a esto -Jack se apoyó en el pie de su micro y miró a Rian- ¿Rian, querido?
Rian sonrió, marcando un par de tiempos, que no tardaron en ser acompañados por la guitarra de Jack, haciendo que todo el mundo se volviera loco con el principio de Weightless.
Así continuó el concierto, con Weightless y Stella, cerrando con su tradicional Dear María. Había sido un gran concierto, de los mejores de aquella gira, a pesar de los pocos ánimos de Alex, el cual había intentado dar lo mejor de sí mismo.
Zack soltó un gritó eufórico bajando del escenario, pasando un brazo por los hombros de Rian.
- Vaya pasado, tíos. Ha sdo el mejor concierto de mi vida.
- Siempre dices eso, Merrick -rió Rian, apartándose de él- Y haz el favor de darte una ducha antes de volver a tocarme.
- ¿Eso significa que quieres que vuelva a tocarte luego? -preguntó, divertido.
- Agh, piérdete -Rian puso los ojos en blanco, soltando una carcajada, y siguió bromeando y pegándose con Zack de camino al backstage, donde iba a recoger sus cosas antes de volver en la furgoneta al hotel.
Detrás suyo iban Alex y Jack. Alex caminaba cabizbajo, con las manos en los bolsillos y Jack a su lado, mirándole con preocupación.
- Hey, Ale, alegra esa cara -le dio un puñetazo cariñoso en el hombro, buscando una sonrisa en los labios del otro chico, que tan solo suspiró, sin contestar.
- ¿Estás bien, Alex? -insistió Jack, obteniendo un asentimiento por parte de su amigo. Chasqueó la lengua, sujetándole por el hombro, haciendo que se detuviera para mirarle.
- Hey -susurró Jack.
Alex levantó la mirada, clavándola en los ojos de Jack, mientras una lágrima caía por su mejilla. Se la secó con el dorso de la mano antes de hablar.
- Estoy bien, Jack, no te preocupes por mí.
Jack se cruzó de brazos, mirándole con una ceja enarcada.
- Claro que no estás bien. Te conozco casi como si te hubiese parido.
Alex resopló, de mala gana, dándose la vuelta para seguir caminando hacia la furgoneta, sin pasar por los camerinos si quiera.
- Déjalo, ¿vale? No quiero hablar de ello.
Jack volvió a sujetarle por el brazo, para detenerle, pero Alex se soltó con brusquedad, molesto, y se volvió para mirarle de nuevo, con los ojos llenos de lágrimas.
- Te he dicho que me dejes, Jack, joder.
Se alejó andando con rapidez, sin detenerse, ni girarse otra vez, dejando a Jack en mitad del pasillo, sin saber cómo reaccionar, incrédulo. Alex nunca me había hablado de esa manera.
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