miércoles, 22 de agosto de 2012

Seis.

Alex  abrió la puerta de la habitación lentamente, cerrando con suavidad tras de sí. Se apoyó en ella con un pequeño suspiro. Estaba demasiado borracho como para pensar con claridad.
- ¿Jack? -susurró mientras sus ojos se iban acostumbrando a la oscuridad. Pero no obtuvo respuesta.
Jack se encontraba tumbado de espaldas, aún despierto pero fingiendo no estarlo. No quería hablar con Alex ahora, y menos con el pedo que debía llevar encima.
Estúpido.
Se arropó entre sus sábanas, con una profunda respiración, lo que hizo a Alex pensar que efectivamente estaba dormido y no le volvió a llamar.
Se dejó caer sobre su cama, con ropa y todo, con los brazos cruzados detrás de la cabeza, la cual por cierto le daba vueltas, mirando al techo.
Era incapaz de dormir. Las imágenes de todo lo que había pasado aquel día se agolpaban en su mente, confusionándole. Y el alcohol no ayudaba.
¿De verdad había besado a Jack? ¿A su mejor amigo? Aquella vez no había cámaras delante de las  cuales fingir un romance. Entonces, ¿por qué?  Y lo peor de todo, ¿por qué despertaba aquella sensación en su estómago cada vez que pensaba en ello?
Alex suspiró, abrazándose a su almohada, cerrando los ojos.
- Ya sé que estás dormido y que no vas a escuchar esto. Y probablemente yo tampoco me acuerde de haberlo dicho mañana. Casi que mejor -murmuró Alex, hablando solo pero dirigiéndose a su amigo- PEro dicen que los borrachos nunca mienten, ¿no? Debe ser por eso que tengo la sensación de que si no lo digo reviento.
Se hizo el silencio en la habitación, donde sólo se escuchaban las respiraciones de los dos chicos. La de Jack, cada vez más acelerada, y la de Alex, que se iba tornando cada vez más profunda.
- Te quiero, Jack -susurró finalmente Alex, antes de quedarse profundamente dormido.
Jack abrió los ojos de golpe.
¿¡Qué!?
Se dio la vuelta en la cama para mirar a Alex, al que descubrió durmiendo apaciblemente.
Tengo que habérmelo imaginado. Fijo. Seguro.
- ¿Alex?
Repitió su nombre varias veces, pero Alex no se movió ni un centímetro.
Suspiró largamente, mirando por la ventana que estaba abierta, dejando escapar una pequeña sonrisa.


La luz que entraba del exterior despertó a Alex, quien hizo un gesto de dolor, llevándose los dedos a las sienes, sin abrir los ojos.
- Ay, joder -emitió un leve quejido, con la voz ronca.
- Despierta, capullo, o la forma de la cama se te quedará tatuada de por vida -Zack le tiró un cojín a la cabeza.
- Uhmm, no vuelvo a salir con vosotros, lo juro -enterró la cara en la almohada.
- Tú te lo pierdes -sonrió Zack, sacando una camiseta de la maleta sin colocar de Jack- Dile a Jack que le robo temporalmente una camiseta, que ya se lo pagaré en carnes más tarde.
Alex se incorporó lentamente, con un bostezo.
- ¿Dónde está? -se frotó los ojos, desperezándose como un gatito.
- En la cafetería, creo -salió por la puerta, cerrando mientras gritaba desde fuera- Date prisa, Gaskarth.
- Prisa, sí. Ja. Jaja.
Alex se levantó de la cama, sin muchas ganas, pero con una terrible resaca. Apenas se acordaba de los dos primeros pubs que habían visitado anoche.
- Cómo les odio, tío -hablaba para sí, entrando en el baño para darse una ducha.
Abrió el grifo mientras se quitaba la ropa del día anterior, cuando oyó la puerta de la habitación, seguida de un golpe y una maldición entre dientes. Sonrió, entrando en la ducha. Jack. Siempre se tropezaba con el pequeño escalón de la doble altura.
No llevaba mucho rato con el agua cayendo sobre su cabeza, cuando escuchó el tono de llamada de su móvil.
- Mierda. 
Cerró el grifo, colocándose una toalla alrededor de la cintura y salió del baño, salpicando agua por todas partes.
- Ya vaaaaa -se apartó el pelo de los ojos y contempló cómo Jack colgaba el teléfono después de haberse despedido con amabilidad- Oh, vaya, Jack.
Jack clavó su mirada en el torso de Alex, tratando de centrarla en sus ojos al hablar.
- Eh... sí, era para ti. Un... tal... Bouvier, creo. Sí. Que le llames o algo así.
Alex sonrió.
- Ah, Pierre. Luego le llamo. Gracias, Jack -se dio la vuelta para volver a meterse en el baño y aclararse el pelo.
- Oye, Alex...
- ¿Uhmm? -Alex le miró, apoyado en el marco de la puerta.
- Que...¿tú te acuerdas de lo que me dijiste anoche?
- Ah. Ehm... yo... hablé contigo...¿anoche? -tragó saliva. Jack asintió- Pues.... no, no me acuerdo -se rascó la cabeza, con un toque de preocupación- ¿Por? ¿Qué te dije? Si es algo de lo que me tenga que arrepentir, por adelantado te digo que me arrepiento -rió.
Jack sacudió la cabeza, forzando una sonrisa.
- Nada, en realidad fue una tontería. Olvídalo.
Alex frunció el ceño. 
¿Qué demonios le había dicho anoche a Jack?

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