Zack abrió la puerta de la habitación de Alex y Jack bien temprano por la mañana.
- Buenos díaaaaaaas bellas durmientes -gritó, sonriente.
Los chicos se sobresaltaron en la cama que compartían, donde dormían abrazados. Se miraron entre ellos, para después mirar a Zack.
- Ups. ¿Interrumpo algo?
- ¿Eh? ¿Interrumpir? No, nosotros no... Vamos que... bueno, estábamos... -Jack se aclaró la garganta, tratando de explicar por qué estaba durmiendo en la misma cama que Alex, y con este rodeándole con una pierna.
Zack soltó una carcajada ante su intento de explicación.
- ¿Vosotros os pensáis que soy tonto o algo así y que no lo sé todo ya?
Alex abrió los ojos como platos, para mirar a Jack, que levantó las manos en señal de inocencia.
- ¡Yo no le he dicho nada!
- Yo tampoco.
- ¿Entonces cómo lo sabe?
Volvieron a girarse los dos a la vez, centrando su mirada interrogante en Zack.
- ¿Desde... desde cuándo lo sabes? -preguntó Alex.
Zack se descojonó, con un suspiro.
- Desde el instituto.
Jack le tiró un cojín, sentándose sobre la cama.
- Imbécil.
- Inteligente -corrigió Zack.
Alex resopló.
- Ni se te ocurra contárselo a nadie. He visto muchas películas sobre cómo matar sádicamente a tu mejor amigo sin levantar sospechas.
Zack sonrió, revolviéndole el pelo.
- Sabes que no -le guiñó un ojo, deshaciendo el camino hasta la puerta- Y salid de la cama de una vez y moved el culo, que hace un día estupendo para salir a liarla por ahí, parejita -cerró la puerta con una risita traviesa, volviendo a su habitación, sin darles tiempo a quejarse.
Alex y Jack se quedaron en silencio, sin saber qué decir. ¿Tanto se notaba?
- ¿Parejita? -Jack enarcó una ceja, poniéndose una camiseta.
- Eso parece -Alex sonrió, feliz, con la idea, estirándose en la cama.
- No somos una "parejita", Alex.
La sonrisa desapareció automáticamente de la cara del rubio, que miró a Jack, extrañado.
- Ah, ¿no? ¿Entonces qué ... qué somos?
Jack chasqueó la lengua, desviando la mirada.
- No lo sé.
- ¿Cómo que no lo sabes? ¿Después de todo este tiempo piediéndome explicaciones a mí no me sabes contestar a eso?
¿Qué iba a contestarle Jack realmente? El comentario de Zack no había hecho otra cosa que traerle a la memoria toda la conversación que había mantenido con David un par de días antes. Todas las discusiones que había tenido con Pierre. El miedo. La indecisión. Cómo se había sentido identificado con él, pensando en su propio futuro con Alex.
- Mira, Alex... es solo que... no quiero que nos precipitemos con esto.
- ¿Eso qué significa?
- Pues eso significa que no quiero que esto salga mal. Así que tomémonoslo con calma. Tenemos toda la vida por delante, ¿sí?
Alex esbozó una media sonrisa.
- Toda una vida.
Jack sonrió, besándole brevemente.
- Exacto. Y no te me pongas cursi, que es muy temprano. Mejor vas a darte una ducha de agua fría.
Alex rió, pegándole en el brazo, mientras se metía en el baño.
- Cursi yo, encima.
Veinte minutos después se encontraba All Time Low al completo desayundando en la cafetería.
- Tres días y acabamos la gira, chicos -Rian sonrió ampliamente- Solo treeeeeees y luego somos libres.
Alex hizo que se secaba una lagrimilla imaginaria.
- Echo de menos a mi perro, ay.
- Pero si ya tienes uno -rió Zack, señalando a Jack, que le miró mal, escupiéndole el zumo que estaba bebiéndose.
- Me cago en tu madre, Barakat, ya puedes correr.
Los dos chicos se levantaron y empezaron a perseguirse en círculo por todo el local, hasta que los dueños les llamaron la atención y les prohibieron la entrada, dejándoles fuera, con la puerta cerrada en las narices.
Rian se descojonó, chocando los cinco con Alex.
- Punto de partido.
Alex soltó una carcaja, dejando escapar un suspiro.
- ¿Tenemos algo importante que hacer mañana?
- Mmm. No, creo que no. ¿Por?
- He quedado para grabar un videoclip con los chicos de We Are The in Crowd.
- Ya nos estás vendiendo, Alexander -Rian fingió llorar, dándole un puñetazo suave en el hombro después.
- Sólo será un día, creo que podréis sobrevivir sin mí -Alex rió, pellizcándole un moflete a rian mientras se levantaba de la silla- Venga vamos, que se nos hace de noche desayunando, Dawson.
Esa noche llegaron tarde al hotel, después de haberse recorrido medio Hollywood sitio por sitio y lugar por lugar. Acabaron en la playa, donde más de uno recibió un baño refrescante con ropa incluida, para que después algún otro acabase con un helado en la cabeza como venganza.
- Tengo fresa en el pelo, agh. Jack, te odio.
- Pues mira, tal vez algún día deberías probar a teñirte el pelo de ese color. Te favorece -Jack reprimió la risa, tumbándose en su cama.
- Claro, cuenta con ello -se quejó Alex, desde el baño, con la cabeza debajo del grifo.
- Oye, deja de ser tan quejica, que hoy tragó agua hasta mi carnet de identidad.
- ¡Pero no te compres helados de fresa!
- ¿De qué hablas?
- De lo estúpido que eres.
- Gracias. Yo también te quiero.
- Y yo a ti.
Alex rió por lo absurdo de la conversación, tirándose sobre Jack, con el pelo empapado, llevándose un tortazo de regalo.
- Capullo. Mañana no me ves en todo el día -se cruzó de brazos, haciendo que pareciese una amenaza, aunque era verdad.
- Estupendo.
- Genial.
- Perfecto.
Se quedaron en silencio durante casi un minuto entero, tratando de no reír.
- ¿Es en serio? -susurró Jack.
- Pues claro.
- Pero... pero... -le puso cara de drama, y Alex sonrió.
- Tengo que grabar un vídeo con el grupo de Tay. No llegaré muy tarde.
- Ah... -Jack puso cara de comprender, aunque en realidad no mucho- Pues buenas noches.
- Buenas noches, Barakat -sonrió Alex, cerrando los ojos con la cabeza apoyada en su pecho.
No tardó mucho en empezar a coger el sueño, hasta que Jack rompió el silencio, sobresaltándole.
- ¿Alex? -murmuró.
- Quéeee.
- Procura que no te violen mañana.
- Síiiii.
- ¿Alex?
- Ahaaaaam.
- Que te voy a echar de menos.
- Y yooooo.
- Agh. Duérmete.
- Si me dejaraaaas.
Jack suspiró, son una sonrisa, poniéndose a cantar muy bajito, como forma de darle las buenas noches a Alex.
sábado, 29 de septiembre de 2012
viernes, 21 de septiembre de 2012
Once.
Jack se quedó callado, mirando a Alex, incapaz de pronunciar palabra. Abrió la boca para decir algo, pero volvió a cerrarla, sin encontrar cómo decirlo.
Mierda. ¿Por qué era tan imbécil?
Alex se limpió las lágrimas como pudo con la manga de su sudadera, respirando hondo mientras trataba de recobrar la calma.
- Alex yo... - empezó Jack, en un susurro.
- No, Alex nada, Jack, joder. Déjame ¿vale? Mientras yo te necesito y me busco la vida tratando de arreglar las cosas, tú te dedicas a emborracharte y a comerle la boca al primero que se te cruza -Las lágrimas seguían cayendo por las mejillas de Alex, irrefrenables.
Ya había empezado a hablar, ya no iba a parar.
- Pero yo... -Jack trató de buscar las palabras adecuadas, mientras notaba cómo la rabia se apoderaba de él. ¿Pero qué estaba diciendo? Resopló, apretando los puños- Ya te he dicho que lo siento, ¿qué más quieres que te diga, Alex? Ya sé lo gilipollas que soy, no hace falta que me tortures más con ello. Además, ¿qué? ¿arreglar las cosas? Pero si tú fuiste el primero que se largó con su "cita" después de haberne besado sin explicación alguna.
- ¿Mi cita? -Alex parpadeó, incrédulo- Jack, ¿cómo eres tan imbécil? Ayer quedé con Taylor, sí. ¿Pero sabes de qué hablamos? No, ¿verdad? Pues hablamos de ti, joder. Se lo conté todo porque necesitaba desahogarme y me hizo aclararme las ideas, porque yo no podía con todo. Porque no es fácil para mí, ¿sabes? Pero claro, tú lees mensajes que no debes leer y en seguida sacas conclusiones que no tienes que sacar.
Alex pegó un puñetazo a la pared, apretando los dientes.
Jack simplemente se quedo sin reacción alguna, como si acabasen de tirarle un jarro de agua fría por encima.
Pensó en todos esos momentos de "tierra trágame" que había vivido a lo largo de su vida. Ninguno se le comparaba a este.
Se sentía realmente gilipollas. Más que de costumbre.
Y mal. Fatal.
- Entonces... ¿Taylor y tú no...?
- Claro que no.
- Y por qué... ¿por qué te apartaste después de haberme besado?
- Pues porque tenía miedo, Jack. Tengo miedo. A lo mejor a ti esto te resulta muy fácil, pero a mí no, por si todavía no te habías dado cuenta.
- Yo... no sé qué decir... -Jack le miró a los ojos, con un tremendo sentimiento de culpabilidad. Y miedo. Ahora era él quien tenía miedo. Miedo a perderle.- Mierda, Alex...
- Cállate, no digas nada más.
- Pero...
- Que te calles. Que te calles y me beses ya.
Alex acortó la distancia que quedaba entre los dos, pegando sus labios a los de Jack. Se dejó caer en sus brazos, sintiendo su calidez, dándose cuenta de cuánto había echado de menos esa sensación. De cuánto la necesitaba.
La reacción de Alex había pillado a Jack por sorpresa, pero no tardó mucho en reaccionar, devolviéndole el beso, secando las lágrimas que quedaban en las mejillas del otro chico con suavidad; hasta que Alex se separó levemente, quedando a pocos centímetros de su boca.
- Te necesito, Jack. Estoy dispuesto a arriesgarme y dejar el resto de lado. Me da igual todo si estás conmigo. Pero no me dejes tú también, por favor... - murmuró, prácticamente rozando sus labios.
Jack sonrió dulcemente.
- Nunca.
Alex cerró la puerta de la habitación, mientras Jack se dejaba caer sobre su cama.
- ¿P... puedo dormir contigo esta noche? -susurró Alex.
Jack le miró, enarcando una ceja.
- ¿Eres tonto o te caiste de la cuna al nacer? -esbozó una sonrisa sarcástica, haciendo que Alex riera.
- Bueno... en realidad no tengo muy claro de dónde me caí... -rió, sentándose junto a Jack.
- Pues la hostia fue buena, Gaskarth -le abrazó por detrás, apoyándose en su hombro.
Alex sonrió, dándose la vuelta para abrazarle, enterrando la cara en su hombro.
- Gracias por no odiarme después de haber sido tan capullo.
- No hay de qué.
Alex le pellizcó, mirándole mal.
- Di algo más bonito, ¿no?
Jack rió y se aclaró la garganta.
- Blink-182. Son más bonitos que tú. Y que medio munso. Solo en Casa. Más bonito todavía. Mi play statio-
No pudo continuar conbla frase porque Alex le hizo callar con un beso, haciéndole cambiar de ideas de inmediato. Se separó de él, con una sonrisa.
- Yo también lo siento, Lex. Es lo que pasa cuando se juntan dos idiotas. Que la lían.
- Exacto. Dejemos el pasado en el pasado y vamos a dormir - sonrió.
Jack soltó una carcajada, seguida de un suspiro, y se acomodó en la cama junto a Alex, mirando al techo, en silencio, hasta quevel rubio lo rompió.
- ¿Qué vamos a hacer ahora, Jack? Quiero decir, nosotros, ¿qué somos?
Jack le miró, frunciendo el ceño.
- Nos lo tomaremos con calma, Alex. No es plan de salir a la calle ahora cogidos de la mano y al día siguiente aparecer en la portada de miles de revistas rompiéndole el corazón a todas esas chicas que sueñan casarse conmigo. Bueno, y ese puñado por ahí repartido que querrían casarse contigo, que no son muchas, pero bueno - rió, recibiendo una colleja por el comentario.
- Imbécil. Hablo en serio.
- Y yo. ¿Qué te crees, que no me prefieren a mí?
Alex rió y sacudió la cabeza, dándolo por un caso perdido.
- Está bien, tú ganas, ahora déjame dormir y que no se te ocurra roncar -suspiró- necesito descansar, el día de hoy me ha dejado hecho polvo.
Alex dejó la mirada perdida en algún punto de la pared mientras hablaba, apoyando la cabeza en el pecho de Jack. Conocía esa mirada. Chasqueó la lengua, con un suspiro.
- Sabes que él estaría orgulloso de ti, Alex. -susurró, refiriéndose a su hermano- Estoy totalmente convencido de ello. No haces más que demostrárselo día a día.
Una lágrima cayó por la mejilla de Alex, que se la limpió con el dorso de la mano.
- Pero...
- Nada. No hay peros que valgan. Deja de culparte a ti mismo por cosas que no estaba en tu mano cambiar. Tienes que ser fuerte, eso es todo.
Alex alzó la mirada, para cruzarla con la de Jack, y mantenerla un largo rato.
- Gracias -murmuró, sin saber realmente cómo agradecérselo todo.
Jack sonrió levemente.
- Duérmete, Gaskarth.
Alex asintió, cerrando los ojos, volviendo a su postura inicial, mientras Jack le acariciaba el pelo.
- Jack...
- ¿Mmmm?
- ¿Puedo pedirte algo?
- Aha.
- ¿Podrías... podrías cantarme para que me duerma?
Jack se quedó un momento en silencio.
- Pero... si yo canto fatal, tendrás pesadillas.
- Hazlo.
Suspiró, cerrando los ojos. No tardó mucho en comenzar a tararear la melodía de alguna de las canciones favoritas de Alex.
Y así estuvo un largo rato, hasta que finalmente consiguió que se quedase dormido entre sus brazos, con las lágrimas mojando sus mejillas.
Mierda. ¿Por qué era tan imbécil?
Alex se limpió las lágrimas como pudo con la manga de su sudadera, respirando hondo mientras trataba de recobrar la calma.
- Alex yo... - empezó Jack, en un susurro.
- No, Alex nada, Jack, joder. Déjame ¿vale? Mientras yo te necesito y me busco la vida tratando de arreglar las cosas, tú te dedicas a emborracharte y a comerle la boca al primero que se te cruza -Las lágrimas seguían cayendo por las mejillas de Alex, irrefrenables.
Ya había empezado a hablar, ya no iba a parar.
- Pero yo... -Jack trató de buscar las palabras adecuadas, mientras notaba cómo la rabia se apoderaba de él. ¿Pero qué estaba diciendo? Resopló, apretando los puños- Ya te he dicho que lo siento, ¿qué más quieres que te diga, Alex? Ya sé lo gilipollas que soy, no hace falta que me tortures más con ello. Además, ¿qué? ¿arreglar las cosas? Pero si tú fuiste el primero que se largó con su "cita" después de haberne besado sin explicación alguna.
- ¿Mi cita? -Alex parpadeó, incrédulo- Jack, ¿cómo eres tan imbécil? Ayer quedé con Taylor, sí. ¿Pero sabes de qué hablamos? No, ¿verdad? Pues hablamos de ti, joder. Se lo conté todo porque necesitaba desahogarme y me hizo aclararme las ideas, porque yo no podía con todo. Porque no es fácil para mí, ¿sabes? Pero claro, tú lees mensajes que no debes leer y en seguida sacas conclusiones que no tienes que sacar.
Alex pegó un puñetazo a la pared, apretando los dientes.
Jack simplemente se quedo sin reacción alguna, como si acabasen de tirarle un jarro de agua fría por encima.
Pensó en todos esos momentos de "tierra trágame" que había vivido a lo largo de su vida. Ninguno se le comparaba a este.
Se sentía realmente gilipollas. Más que de costumbre.
Y mal. Fatal.
- Entonces... ¿Taylor y tú no...?
- Claro que no.
- Y por qué... ¿por qué te apartaste después de haberme besado?
- Pues porque tenía miedo, Jack. Tengo miedo. A lo mejor a ti esto te resulta muy fácil, pero a mí no, por si todavía no te habías dado cuenta.
- Yo... no sé qué decir... -Jack le miró a los ojos, con un tremendo sentimiento de culpabilidad. Y miedo. Ahora era él quien tenía miedo. Miedo a perderle.- Mierda, Alex...
- Cállate, no digas nada más.
- Pero...
- Que te calles. Que te calles y me beses ya.
Alex acortó la distancia que quedaba entre los dos, pegando sus labios a los de Jack. Se dejó caer en sus brazos, sintiendo su calidez, dándose cuenta de cuánto había echado de menos esa sensación. De cuánto la necesitaba.
La reacción de Alex había pillado a Jack por sorpresa, pero no tardó mucho en reaccionar, devolviéndole el beso, secando las lágrimas que quedaban en las mejillas del otro chico con suavidad; hasta que Alex se separó levemente, quedando a pocos centímetros de su boca.
- Te necesito, Jack. Estoy dispuesto a arriesgarme y dejar el resto de lado. Me da igual todo si estás conmigo. Pero no me dejes tú también, por favor... - murmuró, prácticamente rozando sus labios.
Jack sonrió dulcemente.
- Nunca.
Alex cerró la puerta de la habitación, mientras Jack se dejaba caer sobre su cama.
- ¿P... puedo dormir contigo esta noche? -susurró Alex.
Jack le miró, enarcando una ceja.
- ¿Eres tonto o te caiste de la cuna al nacer? -esbozó una sonrisa sarcástica, haciendo que Alex riera.
- Bueno... en realidad no tengo muy claro de dónde me caí... -rió, sentándose junto a Jack.
- Pues la hostia fue buena, Gaskarth -le abrazó por detrás, apoyándose en su hombro.
Alex sonrió, dándose la vuelta para abrazarle, enterrando la cara en su hombro.
- Gracias por no odiarme después de haber sido tan capullo.
- No hay de qué.
Alex le pellizcó, mirándole mal.
- Di algo más bonito, ¿no?
Jack rió y se aclaró la garganta.
- Blink-182. Son más bonitos que tú. Y que medio munso. Solo en Casa. Más bonito todavía. Mi play statio-
No pudo continuar conbla frase porque Alex le hizo callar con un beso, haciéndole cambiar de ideas de inmediato. Se separó de él, con una sonrisa.
- Yo también lo siento, Lex. Es lo que pasa cuando se juntan dos idiotas. Que la lían.
- Exacto. Dejemos el pasado en el pasado y vamos a dormir - sonrió.
Jack soltó una carcajada, seguida de un suspiro, y se acomodó en la cama junto a Alex, mirando al techo, en silencio, hasta quevel rubio lo rompió.
- ¿Qué vamos a hacer ahora, Jack? Quiero decir, nosotros, ¿qué somos?
Jack le miró, frunciendo el ceño.
- Nos lo tomaremos con calma, Alex. No es plan de salir a la calle ahora cogidos de la mano y al día siguiente aparecer en la portada de miles de revistas rompiéndole el corazón a todas esas chicas que sueñan casarse conmigo. Bueno, y ese puñado por ahí repartido que querrían casarse contigo, que no son muchas, pero bueno - rió, recibiendo una colleja por el comentario.
- Imbécil. Hablo en serio.
- Y yo. ¿Qué te crees, que no me prefieren a mí?
Alex rió y sacudió la cabeza, dándolo por un caso perdido.
- Está bien, tú ganas, ahora déjame dormir y que no se te ocurra roncar -suspiró- necesito descansar, el día de hoy me ha dejado hecho polvo.
Alex dejó la mirada perdida en algún punto de la pared mientras hablaba, apoyando la cabeza en el pecho de Jack. Conocía esa mirada. Chasqueó la lengua, con un suspiro.
- Sabes que él estaría orgulloso de ti, Alex. -susurró, refiriéndose a su hermano- Estoy totalmente convencido de ello. No haces más que demostrárselo día a día.
Una lágrima cayó por la mejilla de Alex, que se la limpió con el dorso de la mano.
- Pero...
- Nada. No hay peros que valgan. Deja de culparte a ti mismo por cosas que no estaba en tu mano cambiar. Tienes que ser fuerte, eso es todo.
Alex alzó la mirada, para cruzarla con la de Jack, y mantenerla un largo rato.
- Gracias -murmuró, sin saber realmente cómo agradecérselo todo.
Jack sonrió levemente.
- Duérmete, Gaskarth.
Alex asintió, cerrando los ojos, volviendo a su postura inicial, mientras Jack le acariciaba el pelo.
- Jack...
- ¿Mmmm?
- ¿Puedo pedirte algo?
- Aha.
- ¿Podrías... podrías cantarme para que me duerma?
Jack se quedó un momento en silencio.
- Pero... si yo canto fatal, tendrás pesadillas.
- Hazlo.
Suspiró, cerrando los ojos. No tardó mucho en comenzar a tararear la melodía de alguna de las canciones favoritas de Alex.
Y así estuvo un largo rato, hasta que finalmente consiguió que se quedase dormido entre sus brazos, con las lágrimas mojando sus mejillas.
lunes, 17 de septiembre de 2012
Diez.
Alex abrió la puerta de golpe, esperando encontrar a Jack en la habitación para poder hablar con él y decirle todo cuanto tenía que decir.
Pero en aquella habitación encontró más de lo que esperaba encontrar, más de a quien esperaba encontrar.
Era otro el que estaba besando a Jack.
A SU Jack.
Era otro quien rodeaba su cintura.
Era otro quien ocupaba su lugar.
En ese momento Alex sintió como si los pilares que sostenían su mundo se vinieran abajo, todos de golpe, dejándole completamente fuera de lugar a él.
Los dos chicos se separaron de inmediato cuando repararon en la presencia de Alex. Jack murmuraba alguna explicación, o disculpa, tal vez, o eso creyó Alex, que parecía oírlo todo de lejos, sin acabar de asumirlo.
Simplemente negaba con la cabeza lentamente, comenzando a caminar hacia atrás, fuera de la habitación, mientras sentía cómo las lágrimas ardían en sis ojos y descendían por sus mejillas.
- ¡Alex! ¡Alex, espera! -Jack le llamaba, con desesperación, viendo cómo se alejaba casi corriendo escaleras abajo.
David se pasó una mano por el pelo, incómodo con la situación, sin entenderlo todo muy bien en parte por culpa del alcohol. Colocó una mano sobre el hombro de Jack.
- ¿Estás bien, Jack? -susurró.
- N...no lo sé, David. Yo... -suspiró- Mira, creo que esto ha sido un error. Los dos hemos bebido y no pensábamos en lo que hacíamos...
David bajó la mirada, dolido, pero asintió.
Jack chasqueó la lengua, dulficando su mirada y colocó una mano bajo su barbilla, haciéndole alzar la vista y mirarle a los ojos.
- Oye Dave, esto no es por ti. Eres una persona increíble, y un buen amigo. Pero si quieres a Pierre al menos una cuarta parte de lo que yo quiero a ese idiota que se acaba de marchar, entonces entenderás por qué considero esto un error.
David le devolvió la mirada, mostrando una pequeña sonrisa.
- Tienes razón -suspiró- De todas formas lo siento mucho, Jack. Ahora por mi culpa Alex pensará qu-
- Sh. La culpa es de los dos y punto. Yo... trataré de hablar con Alex -David asintió.
- Será mejor que me vaya antes de volver a meter la pata -sonrió levemente, revolviéndole el pelo a Jack- Nos vemos, Jacky.
Jack sonrió levemente, observando cómo se alejaba Dave con las manos en los bolsillos, cabizbajo.
Suspiró largamente, apoyando la espalda contra la pared y dejándose caer hasta el suelo. Cerró los ojos, enterrando su cara entre sus manos.
Ahora sí que la había cagado.
Alex no durmió allí aquella noche. No dio señales de vida por más que Jack le hiciese miles de llamadas y le mandase otros tantos mensajes.
Estaba empezando a desquiciarse. No habia pegado ojo en toda la noche y ese día precisamente daban uno de los conciertos más importantes de la gira. Encima con resaca.
Mierda. Mierda. Mierda. Alex, ¿dónde coño estás?
Miró el reloj que había colgado en la pared de la habitación.
Las cuatro.
De puta madre. En media hora tenían la prueba de sonido. De hecho Rian y Zack tardaban en reclamarl-
- ¡JAAAACK! ¡ALEEEEX! Venga que llegamos tarde -gritó Zack desde fuera.
Jack resopló, se levantó de la cama, pegandole un puñetazo a la pared.
Respiró hondo un par de veces, intentando tranquilizarse. Finalmente se revolvió el pelo y salío de la habitación, cerrando la puerta tras de sí.
Bajó las escaleras para encontrarse con los otros dos chicos en recepción.
- ¿Y Alex? -preguntó Rian, frunciendo el ceño.
- N...no sé -murmuró Jack.
- ¿Cómo que no sabes, Jack? No llegamos tarde, llegamos tardísimo. Fuera bromas, hoy no estamos para vuestros juegos, este es un concierto importante -Zack se cruzó de brazos, con seriedad.
- Que no lo sé, joder. Llámale tú, a ver si a ti te coge el teléfono -le tiró el móvil a Zack, saliendo hacia el tour bus de mala gana.
Unos quince minutos después se encontraban en el recinto donde debía hacer el sound check.
Rian y Zack habían tratado de hacer hablar a Jack, pero este se dedicó a darles largas e ignorarles, desquiciándoles mientras tecleaban una y otra vez el número de Alex en el móvil.
- Os juro que como no vea aparecer a Alexander William por esa puerta en menos de tres minutos, la próxima vez que le vea le voy a quitar el rubio teñido con agua oxigenada que se trae a hostias.
Rian y Jack se miraron entre sí, para luego mirar a Zack, que estaba empezando a estresarse considerablemente.
Pero justo cuando Rian abría la boca para decir algo, tuvieron que girarse para ver entrar a Alex por la puerta.
Llegaba con las manos metidas en los bolsillos de la sudadera, con los hombros hundidos y según le pareció a Jack, los ojos ligeramente hinchados.
Alex alzó la vista, mirando a los tres chicos para finalmente cruzar la su mirada con la de Jack. Hizo un gesto con la mano, dando a entender a los tres que no pensaba hablar del tema y se fue directo al backstage.
Los chicos hicieron las debidas pruebas de sonido y un par de horas más tarde comenzó el concierto.
Alex no cruzó más palabras con sus compañeros de grupo que algún "súbele un tono a eso" o "no le va el amplificador a mi guitarra". Procurando que si tenía que hablar con alguien al menos no fuera con Jack.
El concierto acabó, sin que el público notase la falta de humor de Alex, que trató de mostrar su mejor sonrisa a sus fans.
Al menos que disfruten ellos del concierto, yo no soy quien para joderles la noche.
Una vez terminó todo, dejó su guitarra de cualquier manera a un lado del escenario y desapareció de allí, encerrándose en el baño de los camerinos.
Se apoyó contra la puerta, con un suspiro, cuando alguien llamó.
- ¿Se puede?
Era la voz de Jack.
No contestó. ¿Acaso no había captado la idea de que no quería hablar con él?
- Alex, sé que estás ahí.
NEgó con la cabeza, miró el tatuaje que llevaba con su nombre y apretó los puños.
- Por favor, Alex...-susurró Jack una vez más.
Un par de minutos y la puerta se abrió lentamente.
Jack se quedó mirando a Alex, que le miraba desde ahí, de pie, esperando que hablase.
¿Pero qué le iba a decir? Mas bien, ¿por dónde empezaba?
- Alex yo... lo.. lo siento -susurró.
Alex esbozó una sonrisa marga.
- Ya.
- To no... O sea no.. no era lo que parecía..
- Ya.
Jack resopló-
- ¿Eso es todo lo que vas a decirme? ¿"Ya"? ¿Qué te piensas, que no lo siento de verdad? ¿Que no me he pasado toda la noche sin pegar ojo pensándo en dónde coño estabas y si estabas bien? ¿Has pensando lo estupendo que me pareció que fueses a pasar la tarde "haciendo unas cuantas cosas pendientes" con esa chica? ¿Has..?
Alex rompió a llorar, haciendo callar a Jack, que había ido subiendo el tono de voz cada vez más.
Le miró, con los ojos llenos de lágrimas.
- ¿Sabes acaso qué puto día es hoy, Jack? -se le quebró la voz- Hoy hace trece jodidos años que murió mi hermano.
sábado, 8 de septiembre de 2012
Nueve.
El tiempo pasaba rápido para Jack y para David, que no tardaron mucho en acabar completamente borrachos, riéndose hasta del aterrizaje de una mosca, desahogándose el uno con el otro como si se conociesen de toda la vida.
David apoyó un codo en el hombro de Jack.
- Pues mira ¿sabes qué te digo? Que ese Alex es gilipollas. Tú eres muy sexy.
Jack se descojonó.
- Ya sé que soy muy sexy, Desrosiers, tengo espejos en casa.
Los dos chicos volvieron a estallar en risas y siguieron bebiendo, tras brindar, en honor a todas las estupideces que decían.
Alex recibió un mensaje en el móvil. Era de Zack, preocupado porque no sabía nada de él desde que se fue por la mañana. Miró el reloj. Ya eran casi las nueve de la noche. Se le había pasado el tiempo volando.
suspiró, guardando el móvil y miró a Taylor, dedicándole una sonrisa.
- Tengo que irme, Tay, que ya me echan en falta estos capullos.
Taylor rió, revolviéndole el pelo y se levantó de la silla.
- Ha sido un placer pasar la tarde contigo, Alex. Nos vemos pronto ¿sí?
Alex asintió sonriente, dándole un beso en la mejilla.
- Muchas gracias por todo, te debo una -le guiñó un ojo y salió del Starbucks donde habían pasado toda la tarde.
Suspiró largamente, sintiendo el frío en sus mejillas, buscando calor en su sudadera.
Necesitaba pasar aquella tarde alejado de todo. Taylor le había hecho entrar en razón y ahora tenía las cosas claras. No podía seguir así con Jack, tenía que hablar con él.
Lo que en principio iba a ser una "reunión de trabajo" con Tay, se había convertido en algo más.
Y Alex lo agradecía.
El móvil de Jack comenzó a sonar con una canción de Fall Out Boy, en el fondo del bolsillo de su pantalón.
- Eh, te suena el pantalón, Jacky -rió David, bebiéndose otro chupito de un trago, sin apenas poder más.
- Déjalo sonar, total..
Jack se encogió de hombros, haciendo un gesto de dolor, pasándose una mano por la frente.
- Dios, me encuentro fatal...
- Deberíamos volver, mira qué hora es ya.
- Deberíamos...
- Te acompaño hasta tu hotel, porque no creo que llegues de una pieza si te dejo ir solo -David le dedicó una sonrisa a Jack, que asintió mientras se levantaba tambaleante.
Pasó un brazo por los hombros de Dave, apoyando casi todo su peso en él, lo que casi les hace caer. Pero consiguieron salir del local y comenzaron a caminar calle arriba.
Gracias a Dios el hotel de los chicos no estaba muy lejos y llegaron tras unos cuántos tropiezos más.
- Joder, parece que no, pero cómo pesas, cabrón -rió David, empujando a Jack escaleras arriba.
- Tú calla, de peso estás bueno tú para hablar.
- ¿Me estás llamando gordo, Barakat?
- ¿Eh?¿Yo? No, no -se aguantó la risa como pudo, tratando de abrir la puerta de la habitación.
Resopló, dándole una patada, hasta que finalmente consiguió abrirla.
Alex descolgó el móvil, mientras recorría una de las últimas calles hasta llegar al hotel.
- Que ya estoy llegando Zack, no te estreses [...] Que sí, mamáaaa [...] Ale, venga -colgó el teléfono mientras reía.
Alzó la vista y se encontró a Zack y a Rian sentados en la terraza de la cafetería del hotel, tomándose unas cervezas. Sonrió.
- Ya estoy aquí, ya -se sentó a su lado, mirando mal a Zack- Eres peor que mi madre, tío.
- Y tú peor que un crío, anormal -le revolvió el pelo con cariño, con una media sonrisa.
- Es que desaparecéis, y no decís nada, pues oye, pues vale -Rian se cruzó de brazos.
Alex rió.
- No estaba desaparecido. Estaba con Taylor, hablando de colaborar con el grupo.
- Ya, ya, el grupo -Zack le dio un codazo, guiñándole un ojo.
- Es guapa, ¿eh Alex? -Rian se puso del lado de Zack, en su mayor plan de abuela cotilla.
- Sí, preciosa -Alex sonrió, poniendo los ojos en blanco- Por cierto, ¿y Jack?
Los chicos se encogieron de hombros.
- Le hemos llamado y no nos coge el teléfono. Pensábamos que tú sabías algo.
Alex frunció el ceño, con preocupación.
- ¿Cómo que... no coge el teléfono?
Rian asintió, encogiéndose de hombros nuevamente.
- Igual está en la habitación, no lo sé.
- Pues voy a buscarle, que tengo que hablar con él -Alex se levantó, en dirección a la habitación que compartía con Jack, volviendo a dejar solos a esos dos.
Jack cerró la puerta tras de él, apoyándose en ella.
- Dios... creo que necesito tomarme algo antes de morir de un coma etílico. O vomitar. O algo -cerró los ojos, con un suspiro.
- Lo mejor que puedes hacer es ir al baño, tío -respondió David, que iba algo mejor que él, apoyado contra la pared.
- Tienes razón -susurró Jack, cogiendo aire y separándose de la puerta, caminando tambaleante hasta el baño.
Pero no reparó en los pies de David, y se tropezó con ellos, justo cuando éste le sujetaba del brazo, impidiendo que se estampara contra el suelo.
David tiró de Jack, incorporándole hasta ponerse de pie de nuevo, a pocos centímetros de el uno del otro. Jack se apoyó en el pecho de Dave para no caerse y le miró a los ojos. Iba a agradecerle la ayuda cuando este acortó la poca distancia que quedaba entre los dos, juntando sus labios con los suyos.
Le besó con ganas, atrayéndole contra él.
Cuando se abrió la puerta de golpe.
David apoyó un codo en el hombro de Jack.
- Pues mira ¿sabes qué te digo? Que ese Alex es gilipollas. Tú eres muy sexy.
Jack se descojonó.
- Ya sé que soy muy sexy, Desrosiers, tengo espejos en casa.
Los dos chicos volvieron a estallar en risas y siguieron bebiendo, tras brindar, en honor a todas las estupideces que decían.
Alex recibió un mensaje en el móvil. Era de Zack, preocupado porque no sabía nada de él desde que se fue por la mañana. Miró el reloj. Ya eran casi las nueve de la noche. Se le había pasado el tiempo volando.
suspiró, guardando el móvil y miró a Taylor, dedicándole una sonrisa.
- Tengo que irme, Tay, que ya me echan en falta estos capullos.
Taylor rió, revolviéndole el pelo y se levantó de la silla.
- Ha sido un placer pasar la tarde contigo, Alex. Nos vemos pronto ¿sí?
Alex asintió sonriente, dándole un beso en la mejilla.
- Muchas gracias por todo, te debo una -le guiñó un ojo y salió del Starbucks donde habían pasado toda la tarde.
Suspiró largamente, sintiendo el frío en sus mejillas, buscando calor en su sudadera.
Necesitaba pasar aquella tarde alejado de todo. Taylor le había hecho entrar en razón y ahora tenía las cosas claras. No podía seguir así con Jack, tenía que hablar con él.
Lo que en principio iba a ser una "reunión de trabajo" con Tay, se había convertido en algo más.
Y Alex lo agradecía.
El móvil de Jack comenzó a sonar con una canción de Fall Out Boy, en el fondo del bolsillo de su pantalón.
- Eh, te suena el pantalón, Jacky -rió David, bebiéndose otro chupito de un trago, sin apenas poder más.
- Déjalo sonar, total..
Jack se encogió de hombros, haciendo un gesto de dolor, pasándose una mano por la frente.
- Dios, me encuentro fatal...
- Deberíamos volver, mira qué hora es ya.
- Deberíamos...
- Te acompaño hasta tu hotel, porque no creo que llegues de una pieza si te dejo ir solo -David le dedicó una sonrisa a Jack, que asintió mientras se levantaba tambaleante.
Pasó un brazo por los hombros de Dave, apoyando casi todo su peso en él, lo que casi les hace caer. Pero consiguieron salir del local y comenzaron a caminar calle arriba.
Gracias a Dios el hotel de los chicos no estaba muy lejos y llegaron tras unos cuántos tropiezos más.
- Joder, parece que no, pero cómo pesas, cabrón -rió David, empujando a Jack escaleras arriba.
- Tú calla, de peso estás bueno tú para hablar.
- ¿Me estás llamando gordo, Barakat?
- ¿Eh?¿Yo? No, no -se aguantó la risa como pudo, tratando de abrir la puerta de la habitación.
Resopló, dándole una patada, hasta que finalmente consiguió abrirla.
Alex descolgó el móvil, mientras recorría una de las últimas calles hasta llegar al hotel.
- Que ya estoy llegando Zack, no te estreses [...] Que sí, mamáaaa [...] Ale, venga -colgó el teléfono mientras reía.
Alzó la vista y se encontró a Zack y a Rian sentados en la terraza de la cafetería del hotel, tomándose unas cervezas. Sonrió.
- Ya estoy aquí, ya -se sentó a su lado, mirando mal a Zack- Eres peor que mi madre, tío.
- Y tú peor que un crío, anormal -le revolvió el pelo con cariño, con una media sonrisa.
- Es que desaparecéis, y no decís nada, pues oye, pues vale -Rian se cruzó de brazos.
Alex rió.
- No estaba desaparecido. Estaba con Taylor, hablando de colaborar con el grupo.
- Ya, ya, el grupo -Zack le dio un codazo, guiñándole un ojo.
- Es guapa, ¿eh Alex? -Rian se puso del lado de Zack, en su mayor plan de abuela cotilla.
- Sí, preciosa -Alex sonrió, poniendo los ojos en blanco- Por cierto, ¿y Jack?
Los chicos se encogieron de hombros.
- Le hemos llamado y no nos coge el teléfono. Pensábamos que tú sabías algo.
Alex frunció el ceño, con preocupación.
- ¿Cómo que... no coge el teléfono?
Rian asintió, encogiéndose de hombros nuevamente.
- Igual está en la habitación, no lo sé.
- Pues voy a buscarle, que tengo que hablar con él -Alex se levantó, en dirección a la habitación que compartía con Jack, volviendo a dejar solos a esos dos.
Jack cerró la puerta tras de él, apoyándose en ella.
- Dios... creo que necesito tomarme algo antes de morir de un coma etílico. O vomitar. O algo -cerró los ojos, con un suspiro.
- Lo mejor que puedes hacer es ir al baño, tío -respondió David, que iba algo mejor que él, apoyado contra la pared.
- Tienes razón -susurró Jack, cogiendo aire y separándose de la puerta, caminando tambaleante hasta el baño.
Pero no reparó en los pies de David, y se tropezó con ellos, justo cuando éste le sujetaba del brazo, impidiendo que se estampara contra el suelo.
David tiró de Jack, incorporándole hasta ponerse de pie de nuevo, a pocos centímetros de el uno del otro. Jack se apoyó en el pecho de Dave para no caerse y le miró a los ojos. Iba a agradecerle la ayuda cuando este acortó la poca distancia que quedaba entre los dos, juntando sus labios con los suyos.
Le besó con ganas, atrayéndole contra él.
Cuando se abrió la puerta de golpe.
viernes, 7 de septiembre de 2012
Ocho.
Jack echó a andar sin rumbo alguno por las transitadas calles de Los Ángeles. No le importaba perderse; es más, eso era lo que probablemente más deseaba en aquel momento.
Perderse y olvidarse de todo. No tener que cruzarse con Alex nunca más. Empezar de cero. Dejarlo todo atrás. Seguro que no le iban a echar mucho de menos.
Suspiró largamente, dándole una patada a una piedra que se cruzó en su camino. Siguió la dirección de su nuevo e improvisado balón de fútbol profesional, y observó cómo se estrellaba contra la puerta de un bar en el que apenas había gente a aquellas horas. No tenía mala pinta, por lo que se encogió de hombros y decidió entrar.
Echó un vistazo a su alrededor, mirando con detenimiento las paredes adornadas con montones de pósters y carteles de grupos bastante conocidos.
Eh, ese es el último CD de la colección de blink que le falta a Alex.
Mierda. Puto Alex. No era capaz de sacárselo de la cabeza.
Resopló,encaminándose hacia la barra, de mala gana, cuando alguien se interpuso en su camino sin apenas darle tiempo a reaccionar e inevitablemente chocándose de frente contra él.
- Mierda -murmuró Jack, sacudiéndose la camiseta, que ahora llevaba medio cubalibre encima.
- Mierda, joder, lo siento, lo siento, enserio -el otro chico dejó el vaso sobre una mesa y le tendió un puñado de servilletas a Jack, visiblemente preocupado.
- Tranquilo, la lavadora podrá con ello -sonrió Jack, alzando la vista para mirar a un chaval algunos años mayor que él, con el pelo negro apartado a un lado de la cara- Y si no ya la lavarás tú a mano -rió, haciéndole sonreír tímiramente.
- ¿Tú eres... Jack, puede ser?
Jack enarcó una ceja, asintiendo.
- ¿Y tú eres...?
El chico le tendió la mano, sonriéndole.
- David Desrosiers, a su servicio.
- Vaya, ya decía yo que ne sonabas de algo -rió Jack, estrechándole la mano.
David sonrió de nuevo. Se rascó la cabeza, fijándose en la camiseta que llevaba Jack, la cual acababa de dejar preciosa con su copa de vodka.
"Boner". Contuvo una carcajada. Podrían pasar un buen rato juntos, parecía un buen chico. Al menos así podría sacarse un rato de la cabeza todas las ideas quevse agolpaban en ella.
Señaló la camiseta, divertido.
- Mira qué bonita me ha quedado -rió, apartándose el flequillo de la frente, con aires de genialidad.
Jack le miró mal.
- Bueno, si no te gusta... te puedo invitar a otra copa -sonrió David inocentemente.
- Vale, pero no te acerques a mi ropa con recipientes que contengan cualquier tipo de líquido en su interior -le devolvió la sonrisa, yendo a sentarse a una mesa para dos que había en una esquina apartada del local.
David no tardó mucho en aparecer, con un vaso en vada mano, dejando uno frente a él, sentándose con el suyo.
- Graciasssss -dijo Jack, dándole el primer trago a su copa.
Dave asintió imitándole, apoyando un hombro contra la pared.
- En fin, ¿qué hacen nuestros queridos All Time Low por estas tierras del lejano oeste?
- Terminar la gira antes de volver a casa. Tras un largo año. Sin mi cama. Sin mis cereales favoritos -Jack puso cara de drama, mienttas Davidb dejaba escapar una carcajada.
- Algo de eso nos dijo Alex, sí.
- ¿Alex?
- Sí, Gaskarth, ¿no? Ayer nos le encontramos con Rian y con... ¿Zack puede ser? Sí. En una discoteca. Creo quebal principio hablaban de negocios... o algo parecido. Demasiado alcohol de por medio para recordar -rió David.
Jack sonrió sin muchas ganas.
- Cierto...anoche salieron. Esta mañana le ha llamado uno de tus amigos. Pierre creo que se llamaba.
David suspiró al escuchar el nombre, desviando la mirada.
- Aha... algo dijeron de grabar una canción juntos -contestó, distraído, pero Jack se dio cuenta de su reacción.
- ¿He dicho algo que...?
- ¿Eh? Ah, no, no es nada... no andan las cosas muy bien que digamos...
Jack frunció el ceño, sin comprender.
- ¿ A qué te refieres?
David suspiró largamente de nuevo.
- N...nada. Es solo que Pierre y yo no estamoa pasando por nuestros mejores momentos que digamos.
- Entiendo...¿pero en qué sentido?
- Pf... -Dave le dio un largo trago a su copa- A ver cómo te lo explico. Soy gay, Jack.
- Ya, y yo. ¿Y?
David le miró con incredulidad.
- ¿C-cómo has dicho?
- Que yo también soy gay.
- Ah... Eh...no... lo sabía -se rascó la cabeza, encogiéndose de hombros mientras seguía vaciando el contenido de su vaso.
- ¿Ese era tu problema?¿ Ser gay?
- En parte. Solo he jodido las cosas todo lo que se podían joder a causa de ello -respiró hondo- Mi verdadero problema es Pierre. Desde hace... un tiempo, hay "algo" entre nosotros. O eso quiero pensar... que al menos fue algo. Y todo iba bien... hasta que se me ocurrió pedirle tener "algo" serio.
- ¿Y qué pasó? -Jack le escuchaba hablar, con curiosidad.
- Me dijo que no estaba preparado para hacerlo público, que necesitaba tiempo.
- ¿ Y entonces...?
- Entonces discutí con él, porque estoy cansado de que se avergüence de mí, o de ese algo que se supone que hay o había entre nosotros -suspiró.
Jack sonrió con tristeza, bajando la mirada.
- Te entiendo demasiado bien. Pero ¿sabes qué, David? Que les den.
Perderse y olvidarse de todo. No tener que cruzarse con Alex nunca más. Empezar de cero. Dejarlo todo atrás. Seguro que no le iban a echar mucho de menos.
Suspiró largamente, dándole una patada a una piedra que se cruzó en su camino. Siguió la dirección de su nuevo e improvisado balón de fútbol profesional, y observó cómo se estrellaba contra la puerta de un bar en el que apenas había gente a aquellas horas. No tenía mala pinta, por lo que se encogió de hombros y decidió entrar.
Echó un vistazo a su alrededor, mirando con detenimiento las paredes adornadas con montones de pósters y carteles de grupos bastante conocidos.
Eh, ese es el último CD de la colección de blink que le falta a Alex.
Mierda. Puto Alex. No era capaz de sacárselo de la cabeza.
Resopló,encaminándose hacia la barra, de mala gana, cuando alguien se interpuso en su camino sin apenas darle tiempo a reaccionar e inevitablemente chocándose de frente contra él.
- Mierda -murmuró Jack, sacudiéndose la camiseta, que ahora llevaba medio cubalibre encima.
- Mierda, joder, lo siento, lo siento, enserio -el otro chico dejó el vaso sobre una mesa y le tendió un puñado de servilletas a Jack, visiblemente preocupado.
- Tranquilo, la lavadora podrá con ello -sonrió Jack, alzando la vista para mirar a un chaval algunos años mayor que él, con el pelo negro apartado a un lado de la cara- Y si no ya la lavarás tú a mano -rió, haciéndole sonreír tímiramente.
- ¿Tú eres... Jack, puede ser?
Jack enarcó una ceja, asintiendo.
- ¿Y tú eres...?
El chico le tendió la mano, sonriéndole.
- David Desrosiers, a su servicio.
- Vaya, ya decía yo que ne sonabas de algo -rió Jack, estrechándole la mano.
David sonrió de nuevo. Se rascó la cabeza, fijándose en la camiseta que llevaba Jack, la cual acababa de dejar preciosa con su copa de vodka.
"Boner". Contuvo una carcajada. Podrían pasar un buen rato juntos, parecía un buen chico. Al menos así podría sacarse un rato de la cabeza todas las ideas quevse agolpaban en ella.
Señaló la camiseta, divertido.
- Mira qué bonita me ha quedado -rió, apartándose el flequillo de la frente, con aires de genialidad.
Jack le miró mal.
- Bueno, si no te gusta... te puedo invitar a otra copa -sonrió David inocentemente.
- Vale, pero no te acerques a mi ropa con recipientes que contengan cualquier tipo de líquido en su interior -le devolvió la sonrisa, yendo a sentarse a una mesa para dos que había en una esquina apartada del local.
David no tardó mucho en aparecer, con un vaso en vada mano, dejando uno frente a él, sentándose con el suyo.
- Graciasssss -dijo Jack, dándole el primer trago a su copa.
Dave asintió imitándole, apoyando un hombro contra la pared.
- En fin, ¿qué hacen nuestros queridos All Time Low por estas tierras del lejano oeste?
- Terminar la gira antes de volver a casa. Tras un largo año. Sin mi cama. Sin mis cereales favoritos -Jack puso cara de drama, mienttas Davidb dejaba escapar una carcajada.
- Algo de eso nos dijo Alex, sí.
- ¿Alex?
- Sí, Gaskarth, ¿no? Ayer nos le encontramos con Rian y con... ¿Zack puede ser? Sí. En una discoteca. Creo quebal principio hablaban de negocios... o algo parecido. Demasiado alcohol de por medio para recordar -rió David.
Jack sonrió sin muchas ganas.
- Cierto...anoche salieron. Esta mañana le ha llamado uno de tus amigos. Pierre creo que se llamaba.
David suspiró al escuchar el nombre, desviando la mirada.
- Aha... algo dijeron de grabar una canción juntos -contestó, distraído, pero Jack se dio cuenta de su reacción.
- ¿He dicho algo que...?
- ¿Eh? Ah, no, no es nada... no andan las cosas muy bien que digamos...
Jack frunció el ceño, sin comprender.
- ¿ A qué te refieres?
David suspiró largamente de nuevo.
- N...nada. Es solo que Pierre y yo no estamoa pasando por nuestros mejores momentos que digamos.
- Entiendo...¿pero en qué sentido?
- Pf... -Dave le dio un largo trago a su copa- A ver cómo te lo explico. Soy gay, Jack.
- Ya, y yo. ¿Y?
David le miró con incredulidad.
- ¿C-cómo has dicho?
- Que yo también soy gay.
- Ah... Eh...no... lo sabía -se rascó la cabeza, encogiéndose de hombros mientras seguía vaciando el contenido de su vaso.
- ¿Ese era tu problema?¿ Ser gay?
- En parte. Solo he jodido las cosas todo lo que se podían joder a causa de ello -respiró hondo- Mi verdadero problema es Pierre. Desde hace... un tiempo, hay "algo" entre nosotros. O eso quiero pensar... que al menos fue algo. Y todo iba bien... hasta que se me ocurrió pedirle tener "algo" serio.
- ¿Y qué pasó? -Jack le escuchaba hablar, con curiosidad.
- Me dijo que no estaba preparado para hacerlo público, que necesitaba tiempo.
- ¿ Y entonces...?
- Entonces discutí con él, porque estoy cansado de que se avergüence de mí, o de ese algo que se supone que hay o había entre nosotros -suspiró.
Jack sonrió con tristeza, bajando la mirada.
- Te entiendo demasiado bien. Pero ¿sabes qué, David? Que les den.
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