sábado, 8 de septiembre de 2012

Nueve.

El tiempo pasaba rápido para Jack y para David, que no tardaron mucho en acabar completamente borrachos, riéndose hasta del aterrizaje de una mosca, desahogándose el uno con el otro como si se conociesen de toda la vida.
David apoyó un codo en el hombro de Jack.
- Pues mira ¿sabes qué te digo? Que ese Alex es gilipollas. Tú eres muy sexy.
Jack se descojonó.
- Ya sé que soy muy sexy, Desrosiers, tengo espejos en casa.
Los dos chicos volvieron a estallar en risas y siguieron bebiendo, tras brindar, en honor a todas las estupideces que decían.


Alex recibió un mensaje en el móvil. Era de Zack, preocupado porque no sabía nada de él desde que se fue por la mañana. Miró el reloj. Ya eran casi las nueve de la noche. Se le había pasado el tiempo volando. 
suspiró, guardando el móvil  y miró a Taylor, dedicándole una sonrisa.
- Tengo que irme, Tay, que ya me echan en falta estos capullos.
Taylor rió, revolviéndole el pelo y se levantó de la silla.
- Ha sido un placer pasar la tarde contigo, Alex. Nos vemos pronto ¿sí?
Alex asintió sonriente, dándole un beso en la mejilla.
- Muchas gracias por todo, te debo una -le guiñó un ojo y salió del Starbucks donde habían pasado toda la tarde.
Suspiró largamente, sintiendo el frío en sus mejillas, buscando calor en su sudadera.
Necesitaba pasar aquella tarde alejado de todo. Taylor le había hecho entrar en razón y ahora tenía las cosas claras. No podía seguir así con Jack, tenía que hablar con él.
Lo que en principio iba a ser una "reunión de trabajo" con Tay, se había convertido en algo más. 
Y Alex lo agradecía.


El móvil de Jack comenzó a sonar con una canción de Fall Out Boy, en el fondo del bolsillo de su pantalón.
- Eh, te suena el pantalón, Jacky -rió David, bebiéndose otro chupito de un trago, sin apenas poder más.
- Déjalo sonar, total..
Jack se encogió de hombros, haciendo un gesto de dolor, pasándose una mano por la frente.
- Dios, me encuentro fatal...
- Deberíamos volver, mira qué hora es ya.
- Deberíamos...
- Te acompaño hasta tu hotel, porque no creo que llegues de una pieza si  te dejo ir solo -David le dedicó una sonrisa a Jack, que asintió mientras se levantaba tambaleante.
Pasó un brazo por los hombros de Dave, apoyando casi todo su peso en él, lo que casi les hace caer. Pero consiguieron salir del local y comenzaron a caminar calle arriba. 
Gracias a Dios el hotel de los chicos no estaba muy lejos y llegaron tras unos cuántos tropiezos más.
- Joder, parece que no, pero cómo pesas, cabrón -rió David, empujando a Jack escaleras arriba.
- Tú calla, de peso estás bueno tú para hablar.
- ¿Me estás llamando gordo, Barakat?
- ¿Eh?¿Yo? No, no -se aguantó la risa como pudo, tratando de abrir la puerta de la habitación.
Resopló, dándole una patada, hasta que finalmente consiguió abrirla.


Alex descolgó el móvil, mientras recorría una de las últimas calles hasta llegar al hotel.
- Que ya estoy llegando Zack, no te estreses [...] Que sí, mamáaaa [...] Ale, venga -colgó el teléfono mientras reía.
Alzó la vista y se encontró a Zack y a Rian sentados en la terraza de la cafetería del hotel, tomándose unas cervezas. Sonrió.
- Ya estoy aquí, ya -se sentó a su lado, mirando mal a Zack- Eres peor que mi madre, tío.
- Y tú peor que un crío, anormal -le revolvió el pelo con cariño, con una media sonrisa.
- Es que desaparecéis, y no decís nada, pues oye, pues vale -Rian se cruzó de brazos.
Alex rió.
- No estaba desaparecido. Estaba con Taylor, hablando de colaborar con el grupo.
- Ya, ya, el grupo -Zack le dio un codazo, guiñándole un ojo.
- Es guapa, ¿eh Alex? -Rian se puso del lado de Zack, en su mayor plan de abuela cotilla.
- Sí, preciosa -Alex sonrió, poniendo los ojos en blanco- Por cierto, ¿y Jack?
Los chicos se encogieron de hombros.
- Le hemos llamado y no nos coge el teléfono. Pensábamos que tú sabías algo.
Alex frunció el ceño, con preocupación.
- ¿Cómo que... no coge el teléfono?
Rian asintió, encogiéndose de hombros nuevamente.
- Igual está en la habitación, no lo sé.
- Pues voy a buscarle, que tengo que hablar con él -Alex se levantó, en dirección a la habitación que compartía con Jack, volviendo a dejar solos a esos dos.


Jack cerró la puerta tras de él, apoyándose en ella.
- Dios... creo que necesito tomarme algo antes de morir de un coma etílico.  O vomitar. O algo -cerró los ojos, con un suspiro.
- Lo mejor que puedes hacer es ir al baño, tío -respondió David, que iba algo mejor que él, apoyado contra la pared.
- Tienes razón -susurró Jack, cogiendo aire y separándose de la puerta, caminando tambaleante hasta el baño.
Pero no reparó en los pies de David, y se tropezó con ellos, justo cuando éste le sujetaba del brazo, impidiendo que se estampara contra el suelo.
David tiró de Jack, incorporándole hasta ponerse de pie de nuevo, a pocos centímetros de el uno del otro. Jack se apoyó en el pecho de Dave para no caerse y le miró a los ojos. Iba a agradecerle la ayuda cuando este acortó la poca distancia que quedaba entre los dos, juntando sus labios con los suyos.
Le besó con ganas, atrayéndole contra él.
Cuando se abrió la puerta de golpe.

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