Jack se quedó callado, mirando a Alex, incapaz de pronunciar palabra. Abrió la boca para decir algo, pero volvió a cerrarla, sin encontrar cómo decirlo.
Mierda. ¿Por qué era tan imbécil?
Alex se limpió las lágrimas como pudo con la manga de su sudadera, respirando hondo mientras trataba de recobrar la calma.
- Alex yo... - empezó Jack, en un susurro.
- No, Alex nada, Jack, joder. Déjame ¿vale? Mientras yo te necesito y me busco la vida tratando de arreglar las cosas, tú te dedicas a emborracharte y a comerle la boca al primero que se te cruza -Las lágrimas seguían cayendo por las mejillas de Alex, irrefrenables.
Ya había empezado a hablar, ya no iba a parar.
- Pero yo... -Jack trató de buscar las palabras adecuadas, mientras notaba cómo la rabia se apoderaba de él. ¿Pero qué estaba diciendo? Resopló, apretando los puños- Ya te he dicho que lo siento, ¿qué más quieres que te diga, Alex? Ya sé lo gilipollas que soy, no hace falta que me tortures más con ello. Además, ¿qué? ¿arreglar las cosas? Pero si tú fuiste el primero que se largó con su "cita" después de haberne besado sin explicación alguna.
- ¿Mi cita? -Alex parpadeó, incrédulo- Jack, ¿cómo eres tan imbécil? Ayer quedé con Taylor, sí. ¿Pero sabes de qué hablamos? No, ¿verdad? Pues hablamos de ti, joder. Se lo conté todo porque necesitaba desahogarme y me hizo aclararme las ideas, porque yo no podía con todo. Porque no es fácil para mí, ¿sabes? Pero claro, tú lees mensajes que no debes leer y en seguida sacas conclusiones que no tienes que sacar.
Alex pegó un puñetazo a la pared, apretando los dientes.
Jack simplemente se quedo sin reacción alguna, como si acabasen de tirarle un jarro de agua fría por encima.
Pensó en todos esos momentos de "tierra trágame" que había vivido a lo largo de su vida. Ninguno se le comparaba a este.
Se sentía realmente gilipollas. Más que de costumbre.
Y mal. Fatal.
- Entonces... ¿Taylor y tú no...?
- Claro que no.
- Y por qué... ¿por qué te apartaste después de haberme besado?
- Pues porque tenía miedo, Jack. Tengo miedo. A lo mejor a ti esto te resulta muy fácil, pero a mí no, por si todavía no te habías dado cuenta.
- Yo... no sé qué decir... -Jack le miró a los ojos, con un tremendo sentimiento de culpabilidad. Y miedo. Ahora era él quien tenía miedo. Miedo a perderle.- Mierda, Alex...
- Cállate, no digas nada más.
- Pero...
- Que te calles. Que te calles y me beses ya.
Alex acortó la distancia que quedaba entre los dos, pegando sus labios a los de Jack. Se dejó caer en sus brazos, sintiendo su calidez, dándose cuenta de cuánto había echado de menos esa sensación. De cuánto la necesitaba.
La reacción de Alex había pillado a Jack por sorpresa, pero no tardó mucho en reaccionar, devolviéndole el beso, secando las lágrimas que quedaban en las mejillas del otro chico con suavidad; hasta que Alex se separó levemente, quedando a pocos centímetros de su boca.
- Te necesito, Jack. Estoy dispuesto a arriesgarme y dejar el resto de lado. Me da igual todo si estás conmigo. Pero no me dejes tú también, por favor... - murmuró, prácticamente rozando sus labios.
Jack sonrió dulcemente.
- Nunca.
Alex cerró la puerta de la habitación, mientras Jack se dejaba caer sobre su cama.
- ¿P... puedo dormir contigo esta noche? -susurró Alex.
Jack le miró, enarcando una ceja.
- ¿Eres tonto o te caiste de la cuna al nacer? -esbozó una sonrisa sarcástica, haciendo que Alex riera.
- Bueno... en realidad no tengo muy claro de dónde me caí... -rió, sentándose junto a Jack.
- Pues la hostia fue buena, Gaskarth -le abrazó por detrás, apoyándose en su hombro.
Alex sonrió, dándose la vuelta para abrazarle, enterrando la cara en su hombro.
- Gracias por no odiarme después de haber sido tan capullo.
- No hay de qué.
Alex le pellizcó, mirándole mal.
- Di algo más bonito, ¿no?
Jack rió y se aclaró la garganta.
- Blink-182. Son más bonitos que tú. Y que medio munso. Solo en Casa. Más bonito todavía. Mi play statio-
No pudo continuar conbla frase porque Alex le hizo callar con un beso, haciéndole cambiar de ideas de inmediato. Se separó de él, con una sonrisa.
- Yo también lo siento, Lex. Es lo que pasa cuando se juntan dos idiotas. Que la lían.
- Exacto. Dejemos el pasado en el pasado y vamos a dormir - sonrió.
Jack soltó una carcajada, seguida de un suspiro, y se acomodó en la cama junto a Alex, mirando al techo, en silencio, hasta quevel rubio lo rompió.
- ¿Qué vamos a hacer ahora, Jack? Quiero decir, nosotros, ¿qué somos?
Jack le miró, frunciendo el ceño.
- Nos lo tomaremos con calma, Alex. No es plan de salir a la calle ahora cogidos de la mano y al día siguiente aparecer en la portada de miles de revistas rompiéndole el corazón a todas esas chicas que sueñan casarse conmigo. Bueno, y ese puñado por ahí repartido que querrían casarse contigo, que no son muchas, pero bueno - rió, recibiendo una colleja por el comentario.
- Imbécil. Hablo en serio.
- Y yo. ¿Qué te crees, que no me prefieren a mí?
Alex rió y sacudió la cabeza, dándolo por un caso perdido.
- Está bien, tú ganas, ahora déjame dormir y que no se te ocurra roncar -suspiró- necesito descansar, el día de hoy me ha dejado hecho polvo.
Alex dejó la mirada perdida en algún punto de la pared mientras hablaba, apoyando la cabeza en el pecho de Jack. Conocía esa mirada. Chasqueó la lengua, con un suspiro.
- Sabes que él estaría orgulloso de ti, Alex. -susurró, refiriéndose a su hermano- Estoy totalmente convencido de ello. No haces más que demostrárselo día a día.
Una lágrima cayó por la mejilla de Alex, que se la limpió con el dorso de la mano.
- Pero...
- Nada. No hay peros que valgan. Deja de culparte a ti mismo por cosas que no estaba en tu mano cambiar. Tienes que ser fuerte, eso es todo.
Alex alzó la mirada, para cruzarla con la de Jack, y mantenerla un largo rato.
- Gracias -murmuró, sin saber realmente cómo agradecérselo todo.
Jack sonrió levemente.
- Duérmete, Gaskarth.
Alex asintió, cerrando los ojos, volviendo a su postura inicial, mientras Jack le acariciaba el pelo.
- Jack...
- ¿Mmmm?
- ¿Puedo pedirte algo?
- Aha.
- ¿Podrías... podrías cantarme para que me duerma?
Jack se quedó un momento en silencio.
- Pero... si yo canto fatal, tendrás pesadillas.
- Hazlo.
Suspiró, cerrando los ojos. No tardó mucho en comenzar a tararear la melodía de alguna de las canciones favoritas de Alex.
Y así estuvo un largo rato, hasta que finalmente consiguió que se quedase dormido entre sus brazos, con las lágrimas mojando sus mejillas.
Mierda. ¿Por qué era tan imbécil?
Alex se limpió las lágrimas como pudo con la manga de su sudadera, respirando hondo mientras trataba de recobrar la calma.
- Alex yo... - empezó Jack, en un susurro.
- No, Alex nada, Jack, joder. Déjame ¿vale? Mientras yo te necesito y me busco la vida tratando de arreglar las cosas, tú te dedicas a emborracharte y a comerle la boca al primero que se te cruza -Las lágrimas seguían cayendo por las mejillas de Alex, irrefrenables.
Ya había empezado a hablar, ya no iba a parar.
- Pero yo... -Jack trató de buscar las palabras adecuadas, mientras notaba cómo la rabia se apoderaba de él. ¿Pero qué estaba diciendo? Resopló, apretando los puños- Ya te he dicho que lo siento, ¿qué más quieres que te diga, Alex? Ya sé lo gilipollas que soy, no hace falta que me tortures más con ello. Además, ¿qué? ¿arreglar las cosas? Pero si tú fuiste el primero que se largó con su "cita" después de haberne besado sin explicación alguna.
- ¿Mi cita? -Alex parpadeó, incrédulo- Jack, ¿cómo eres tan imbécil? Ayer quedé con Taylor, sí. ¿Pero sabes de qué hablamos? No, ¿verdad? Pues hablamos de ti, joder. Se lo conté todo porque necesitaba desahogarme y me hizo aclararme las ideas, porque yo no podía con todo. Porque no es fácil para mí, ¿sabes? Pero claro, tú lees mensajes que no debes leer y en seguida sacas conclusiones que no tienes que sacar.
Alex pegó un puñetazo a la pared, apretando los dientes.
Jack simplemente se quedo sin reacción alguna, como si acabasen de tirarle un jarro de agua fría por encima.
Pensó en todos esos momentos de "tierra trágame" que había vivido a lo largo de su vida. Ninguno se le comparaba a este.
Se sentía realmente gilipollas. Más que de costumbre.
Y mal. Fatal.
- Entonces... ¿Taylor y tú no...?
- Claro que no.
- Y por qué... ¿por qué te apartaste después de haberme besado?
- Pues porque tenía miedo, Jack. Tengo miedo. A lo mejor a ti esto te resulta muy fácil, pero a mí no, por si todavía no te habías dado cuenta.
- Yo... no sé qué decir... -Jack le miró a los ojos, con un tremendo sentimiento de culpabilidad. Y miedo. Ahora era él quien tenía miedo. Miedo a perderle.- Mierda, Alex...
- Cállate, no digas nada más.
- Pero...
- Que te calles. Que te calles y me beses ya.
Alex acortó la distancia que quedaba entre los dos, pegando sus labios a los de Jack. Se dejó caer en sus brazos, sintiendo su calidez, dándose cuenta de cuánto había echado de menos esa sensación. De cuánto la necesitaba.
La reacción de Alex había pillado a Jack por sorpresa, pero no tardó mucho en reaccionar, devolviéndole el beso, secando las lágrimas que quedaban en las mejillas del otro chico con suavidad; hasta que Alex se separó levemente, quedando a pocos centímetros de su boca.
- Te necesito, Jack. Estoy dispuesto a arriesgarme y dejar el resto de lado. Me da igual todo si estás conmigo. Pero no me dejes tú también, por favor... - murmuró, prácticamente rozando sus labios.
Jack sonrió dulcemente.
- Nunca.
Alex cerró la puerta de la habitación, mientras Jack se dejaba caer sobre su cama.
- ¿P... puedo dormir contigo esta noche? -susurró Alex.
Jack le miró, enarcando una ceja.
- ¿Eres tonto o te caiste de la cuna al nacer? -esbozó una sonrisa sarcástica, haciendo que Alex riera.
- Bueno... en realidad no tengo muy claro de dónde me caí... -rió, sentándose junto a Jack.
- Pues la hostia fue buena, Gaskarth -le abrazó por detrás, apoyándose en su hombro.
Alex sonrió, dándose la vuelta para abrazarle, enterrando la cara en su hombro.
- Gracias por no odiarme después de haber sido tan capullo.
- No hay de qué.
Alex le pellizcó, mirándole mal.
- Di algo más bonito, ¿no?
Jack rió y se aclaró la garganta.
- Blink-182. Son más bonitos que tú. Y que medio munso. Solo en Casa. Más bonito todavía. Mi play statio-
No pudo continuar conbla frase porque Alex le hizo callar con un beso, haciéndole cambiar de ideas de inmediato. Se separó de él, con una sonrisa.
- Yo también lo siento, Lex. Es lo que pasa cuando se juntan dos idiotas. Que la lían.
- Exacto. Dejemos el pasado en el pasado y vamos a dormir - sonrió.
Jack soltó una carcajada, seguida de un suspiro, y se acomodó en la cama junto a Alex, mirando al techo, en silencio, hasta quevel rubio lo rompió.
- ¿Qué vamos a hacer ahora, Jack? Quiero decir, nosotros, ¿qué somos?
Jack le miró, frunciendo el ceño.
- Nos lo tomaremos con calma, Alex. No es plan de salir a la calle ahora cogidos de la mano y al día siguiente aparecer en la portada de miles de revistas rompiéndole el corazón a todas esas chicas que sueñan casarse conmigo. Bueno, y ese puñado por ahí repartido que querrían casarse contigo, que no son muchas, pero bueno - rió, recibiendo una colleja por el comentario.
- Imbécil. Hablo en serio.
- Y yo. ¿Qué te crees, que no me prefieren a mí?
Alex rió y sacudió la cabeza, dándolo por un caso perdido.
- Está bien, tú ganas, ahora déjame dormir y que no se te ocurra roncar -suspiró- necesito descansar, el día de hoy me ha dejado hecho polvo.
Alex dejó la mirada perdida en algún punto de la pared mientras hablaba, apoyando la cabeza en el pecho de Jack. Conocía esa mirada. Chasqueó la lengua, con un suspiro.
- Sabes que él estaría orgulloso de ti, Alex. -susurró, refiriéndose a su hermano- Estoy totalmente convencido de ello. No haces más que demostrárselo día a día.
Una lágrima cayó por la mejilla de Alex, que se la limpió con el dorso de la mano.
- Pero...
- Nada. No hay peros que valgan. Deja de culparte a ti mismo por cosas que no estaba en tu mano cambiar. Tienes que ser fuerte, eso es todo.
Alex alzó la mirada, para cruzarla con la de Jack, y mantenerla un largo rato.
- Gracias -murmuró, sin saber realmente cómo agradecérselo todo.
Jack sonrió levemente.
- Duérmete, Gaskarth.
Alex asintió, cerrando los ojos, volviendo a su postura inicial, mientras Jack le acariciaba el pelo.
- Jack...
- ¿Mmmm?
- ¿Puedo pedirte algo?
- Aha.
- ¿Podrías... podrías cantarme para que me duerma?
Jack se quedó un momento en silencio.
- Pero... si yo canto fatal, tendrás pesadillas.
- Hazlo.
Suspiró, cerrando los ojos. No tardó mucho en comenzar a tararear la melodía de alguna de las canciones favoritas de Alex.
Y así estuvo un largo rato, hasta que finalmente consiguió que se quedase dormido entre sus brazos, con las lágrimas mojando sus mejillas.
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