sábado, 11 de agosto de 2012

Dos.

Alex subió a la furgoneta, cerrando la puerta con fuerza, tirándose sobre el asiento trasero, bajo la atenta y estupefacta  mirada de Zack y Rian, que se encontraban en los asientos delanteros. Los chicos se miraron entre sí, y Rian se giró para mirar a Alex.
- ¿Pasa algo, Alex? -preguntó, con suavidad.
- No -contestó secamente Alex, poniéndose los cascos, apartando la mirada.
Zack se encogió de hombros, dejando escapar un suspiro, negando con la cabeza, justo cuando Jack entraba, abriendo la puerta del asiento contiguo al de Alex, sentándose sin decir nada.
Rian arrancó, dejándolo estar, sin preguntar el por qué de tanto silencio; el por qué Alex no apoyaba la cabeza en el hombro de Jack, como siempre hacía cuando iban en coche; el por qué ni si quiera se dirigían la mirada.
Zack se puso a investigar el funcionamiento de la radio, pero tuvo que conformarse con poner el primer CD que encontró por ahí, dado que no funcionaba. Un poco de blink-182 animaría a los chicos, sí. 
Pero no fue así.
En poco más de media hora llegaron al hotel donde se alojaban  durante su estancia en Los Ángeles.
Jack y Alex compartían habitación, por lo que Rian y Zack se despidieron de ellos en el pasillo, tan solo obteniendo un "buenas noches" apenas audible por su parte.
Nada más entrar en la su respectiva habitación, cada uno se tiró sobre su respectiva cama, en silencio, mirando al techo.
A Jack se le cerraban los ojos solos a causa del cansancio, y aunque seguía preocupado por Alex, se negaba a dirigirle la palabra después de su última contestación. Por lo que dejó caer sus párpados, tarareando mentalmente para dormirse.
- Jack... -susurró Alex, desde su cama. 
Pero Jack ni siquiera abrió los ojos.
- Jack... ¿estás dormido? -insistió, en el mismo tono.
- Sí -contestó Jack, dándose la vuelta, abrazándose a un cojín.
El silencio volvió a hacerse en la habitación, hasta que Alex lo rompió de nuevo.
- Siento haberte contestado así antes.
Jack se quedó callado un momento, antes de girarse, con un suspiro, para mirar a Alex.
- Solo me preocupaba por ti.
- Lo sé -el chico bajó la mirada- Es solo que... no.. no sé qué me ha pasado.
Jack suspiró de nuevo, enterrando su cara en la almohada.
- Eres peor que un niño pequeño cuando te comportas así. No te das cuenta de que los demás solo nos preocupamos por ti. Pero claro, después con pedir disculpas tienes.
Alex se quedó en silencio, sin saber qué contestar a eso, porque no tenía argumento alguno para aquello. Sabía de sobra que era así, muy a su pesar. 
Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas, mientras se abrazaba a sus rodillas.
Jack alzó la cabeza para mirarle. Joder, ¿por qué hacía aquello? No podía verle llorar.
- Ven aquí, anda -susurró, sentándose sobre la cama, extendiendo sus brazos hacia él.
Alex obedeció, levantándose y acudiendo junto a Jack, que le abrazó cálidamente, estrechándole entre sus brazos, dejando que llorase en su hombro.
- Es por él ¿verdad? -susurró Jack- Le echas de menos.
- Mucho -sollozó Alex- Pensaba que con el tiempo todo iría a mejor, pero no es así, cada vez le echo más de menos, Jack.
- Sh, lo entiendo, pero por favor, no llores más, él no habría querido esto para ti -susurró, acariciando su espalda con suavidad.
- No puedo Jack, me supera. Era mi hermano, joder, mi maldito hermano mayor. Tenía demasiadas cosas que aprender de él, no tenía que haberse ido así, de esa manera, tan pronto... -Alex rompió a llorar, más aún, a lo que Jack respondió abrazándole con más fuerza. 
Habían pasado ya 13 años desde la muerte de Tom, pero Alex todavía no había sido capaz de superarlo. A Jack le dolía no poder hacer nada más por él que abrazarle y dejar que llorara en su hombro. Al fin y al cabo era su mejor amigo, ¿no? Qué más podría hacer.
Suspiró, acariciándole el pelo a Alex suavemente, el cual se iba calmando poco a poco. Su mejor amigo. Claro. Nunca serían más que eso, mejores amigos. Esto era de lo que Jack trataba de autoconvencerse cada día.
Hacía bastante tiempo que se había dado cuenta que de que sentía algo más que amistad por Alex, pero nunca se le había pasado por la cabeza contárselo a alguien, ni mucho menos a el mismo Alex, por miedo a perderle. Al menos soy su mejor amigo
Suspiró de nuevo, apoyando la espalda contra el cabecero de la cama, cuando se dio cuenta de que Alex se había quedado dormido. 
Aún seguía abrazado a él, con la cabeza apoyada sobre su pecho y las lágrimas mojando sus mejillas. Jack sonrío levemente, secándoselas con el pulgar y bostezó, cerrando los ojos él también, durmiéndose sin apenas darse cuenta, con Alex en sus brazos.

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