- Dear Maria count me in, Alex, count-me-in -vocalizó Jack por enésima vez- Deja de decir cosas raras.
- Vale. Count me in. Lo pillo. Vamos, otra vez.
Así llevaba ya más de tres horas, tratando de que Alex, ya que no recordaba, aprendiese algo.
Pero era difícil. Vaya que si lo era.
En esas tres horas se había aprendido la mitad de Jasey Rae y el estribillo de Dear Maria CASI entero.
Zack y Pierre se habían desesperado ya hace tiempo, y habían dejado a Jack con él, que parecía tener toda la paciencia del mundo.
Al menos no ha perdido la voz, se autoconsolaba Jack escuchándole cantar, por décima vez ya, el maldito estribillo.
Hasta que le salió. Dos intentos después.
- Muy bien, Alex, ¿quieres una galleta de premio o seguimos? -bromeó Jack, revolviéndole el pelo.
Pero a Alex no le hacía gracia. Suspiró largamente dejándose caer a su lado.
- Esto es imposible.
Jack miró el reloj, frunciendo el ceño.
- S... no... A un promedio de tres horas por canción, a lo mejor te aprendes... ¿dos más?
Alex le pegó en el brazo, conteniendo la risa.
- No me hace gracia. Ya son casi las nueve de la noche, mi cerebro no da para más.
- La verdad es que eso no es una novedad - rió Jack por lo bajo, volviéndose a ganar otra colleja.
- Estúpido. Que hablo en serio, jo.
Puso cara de cachorrito abandonado, haciendo a Jack suspirar y apartar la mirada.
Era su puto punto débil.
Y Alex se dio cuenta de su reacción.
- Jack -murmuró- ¿pasa algo?
Jack alzó la vista.
- ¿Mmh? No, nada, ¿por?
- No lo sé... tengo la sensación de que... no sé, es como si hubiera algo que no quisieras contarme, que no quieres que sepa - se encogió de hombros, sin saber muy bien cómo explicarse.
- N-no es eso...
- ¿Entonces qué es?
Los dos se quedaron mirando un largo rato, en silencio. Pero cuando Jack abrió la boca para hablar, apareció David dando saltos de baldosa en baldosa, como un niño pequeño.
- Venga, vámonoa de fiesta, que me duele el culo de estar sentado. Los sillones de aquí son una auténtica mierda. Me replantearé el poner una queja -se rascó la cabeza, realmente pensándoselo.
Jack soltó una carcajada.
- David, lo tuyo es preocupante.
Alex chasqueó la lengua. Tenía que hablar con Jack y nunca encontraba el momento apropiado. Y cuando lo encontraba, les interrumpía alguien.
Suspiró, levantándose.
- ¿A dónde vas? -preguntó Jack, pero Alex se encogió de hombros, saliendo de la sala donde se encontraban.
Por un motivo que todavía no era capaz de comprender, ese tal David no acababa de caerle del todo bien. Y lo peor de todo es que no era por algo concreto, era igual de simpático con él que los demás.
Pero... no era lo mismo. Era distinto.
Sacudió la cabeza, acercándose hacia donde estaban los chicos, jugando al... ¿eso era un parchís? Jesús, sí que se aburrían.
- Ey, Alex, ¿ya eres capaz de cantar dos frases seguidas? -bromeó Seb.
Alex hizo una mueca, sentándose en un pequeño sofá junto a Jeff.
- Ya me sé casi dos canciones, ¿vale? -puso cara de niño pequeño.
- ¿¡DOS!? -exclamó Zack.
- Sí, joder, es que escribís cosas muy difíciles, raras e imposibles de cantar.
- Escribes -le corrigió Chuck, soltando una pequeña risita.
- Pf -Alex se cruzó de brazos, indignado, provacando que todos riesen.
Pierre se levantó de un salto, con una sonrisa.
- Venga, valió ya de tanto trabajar. Vamos a tomarnos algo po ahí.
- Per-
- NO SE LE DICEN PEROS A PIERRE BOUVIER.
Efectivamete, Pierre no tardó mucho en sacarles a todos de allí y llevarles a una discoteca con zona vip de la que era amigo del dueño.
- Haced el favor de no liarla mucho esta noche, anda, que aquí me conocen -sugirió Pierre mietras se sentaban los nueve en una de las mesas.
- ¿Con "no liarla mucho" refieres a no subirnos a la barra y empezar a quitarnos ropa mientras cantamos "I'm sexy and I know it" como la última vez? -sonrió David, inocentemente.
Todos rieron.
- Exacto.
Un par de horas más tarde, y tras muchas copas una detrás de otra, con mucho alcohol de por medio, los chicos se habían ido dividiendo en pequeños grupos.
Zack, Pierre y Seb se habían picado jugando al póker y ahora querían hacerlo más interesante, por lo que decidieron añadir un striptease al juego. Zack iba perdiendo, y cada vez que perdía una ronda, todos estallaban en carcajadas haciéndole quitarse más prendas.
Rian se había ido con Chuck y con Jeff a la zona no-vip del local a pasar un buen rato con un pequeño grupo de fans que se habían encontrado, mientras Jack hablaba tranquilamente con David.
Alex, por su parte, miraba su vaso ensimismado, sin apenas haber bebido aún. De vez en cuando miraba de reojo a Jack y, al parecer su buen amigo David, tratando de enterarse de algo de lo que hablaban.
- Nosotros nos volvemos a casa mañana despuéa del concierto. Porrrr fin -suspiró Jack.
- Qué suerte, cabrón. Nosotros acabamos de empezar.
Jack rió, dándole otro trago a su bebida.
- ¿Cómo te va con Pierre?
La mirada de David se iluminó y una inminente sonrisa apareció en su cara.
- Genial. Genial, genial. Hablé con él después de... lo nuestro, ya sabes. Y tras mucho discutir, nos reconciliamos de pronto -rió.
- Vaya -sonrió Jack, pudiéndose imaginar perfectamente "la reconciliación"- Se te ve muy emocionado, Desrosiers.
- Y tanto. En serio, muchísimas gracias, Jack. De no ser por ti...
David estaba tan emocionado y tan borracho en ese momento, que reaccionó dándole un beso a Jack. Un beso de apenas unos segundos.
Segundos que coincidieron con una de esas miradas de reojo de Alex.
Una mirada que clavó en los dos chicos el mismo instante en que sus labios se juntaron.
Entonces ocurrió.
Algo se activó de nuevo en su interior. Fue tan fácil como hacer clic en el botón correcto.
Recordó el motivo por el que aparentemente sin sentido alguno no era capaz de tragar a David. Esa escena ya la había vivido antes.
Alex lo recordó todo de golpe. Todo.
Se levantó de la silla donde estaba sentado, y sin controlar sus actos se dirigió directamente hasta donde estaba Dave, riendo de nuevo con Jack, para soltarle un puñetazo en la mandíbula.
Jack se sobresaltó, sin haberle visto venir si quiera.
- ¡Alex! Joder, ¿qué coño te pasa? -se levantó para ayudar a David, que sangraba de un labio, mientras murmuraba un "no pasa nada, estoy bien".
- ¿Que qué coño me pasa? Qué coño te pasa a ti, Jack.
- ¿Cómo que qué...? -se dio la vuelta para mirarle a los ojos, sorprendido por su contestación, y los pudo ver llenos de lágrimas.
Pudo ver cómo en Alex había cambiado.
Había vuelto.
- Alex -murmuró solamente, mientras sentía sus propias lágrimas humedecer sus mejillas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario