jueves, 4 de octubre de 2012

Trece.

Jack abrió se revolvió en la cama, molesto por la luz que entraba por la ventana, que tenía la persiana subida hasta arriba.
- Alex, apaga la luz -murmuró, enterrando la cara en su almohada.
Pero no obtuvo respuesta.
- Aleeeeex, jo -pegó un manotazo en el lugar donde debía haber estado la espalda de Alex, pero lo único que golpeó fue una hoja de papel, cuyo sonido le sobresaltó.
Se incorporó en la cama, frotándose los ojos, aún medio dormido, y cogió la nota que había sobre las sábanas.

"No, no me voy a levantar a bajar la 
persiana, levántate tú vago. Y si no
mejor levántate, que ya casi es hora de comer. 
Deja de bostezar, que te vas a tragar una mosca.

Jack soltó una carcajada mientras bostezaba. Puto Alex, estaba en todo. Siguió leyendo, con una sonrisa.

Me he dejado el móvil cargando, 
NO LO COTILLEES. Oh dios, Jack,
parezco tu madre. ¡Pero suelta el
móvil! Y bueno, yo tengo que irme porque
ya estoy llegando tarde (como de costumbre)
y mientras más tarde llegue, más voy a tardar
en volver. Pero como me daba pena 
despertarte (cosa que a ti te la suele sudar mucho)
(Ejem), y aún así quería despedirme, pues no me 
ha quedado más remedio que dejarte una nota.
De todas formas, disculpa el desorden de las
mesitas que he causado buscando un puto
boli, y el hecho de que por detrás de la hoja 
esté la lista de la compra. Que aún así yo te quiero.
No la líes sin que yo esté presente.
Ya te echo de menos,
Alex."

Jack sonrió, releyendo la nota. Alex era realmente estúpido, pero era muy adorable cuando se lo proponía. A él no se le hubiese ocurrido escribirle una nota/carta/testamente, y menos si no tenía tiempo porque llegaba tarde. Empezaba a descubrir el motivo de la falta de puntualidad de Alex. Rió, pero de pronto se sintió culpable. 
Alex se había tatuado su nombre, le escribía ese tipo de cosas... ¿y él qué hacía para devolverle todo lo que hacía por hacerle feliz? Realmente no mucho. 
Suspiró. Todavía tendría que esperar hasta por la noche para verle, asi que más le valía distraerse con otra cosa y no echarle tanto de menos.


Alex irrumpió en los estudio de grabación de Hopeless Records, justo donde había acordado estar... hace veinte minutos.
- ¡Lo siento, lo siento, lo siento!
Taylor le miró mal, sentada sobre un amplificador.
- Llegas tarde, Gaskarth. Pagarás por ello -se levantó de un salto, y no pudo evitar sonreír mientras Alex la abrazaba, revolviéndole el pelo.
- Es mi firma personal, ya sabes, la impuntualidad.
Tay se cruzó de brazos, dispuesta a echarle la bronca, cuando Jordan, que estaba en un sofá sentado cabeza abajo, les interrumpió.
- Pero deja al chaval, si mientras más tarde llegue, más tarde empezamos a rodar.
- Ves. Ves. VEEEES -rió Alex, chocando el puño con Jordan.
- ¡Y más tarde acabamos!
La chica resopló, ocultando una sonrisa para que su enfado resultase al menos un poco creíble.
Alex le tiró un cojín, mientras le daba un trago al café que acababa de sacar de la máquina. Taylor trató de devolvérselo, con la mala suerte de que le tiró el café de la mano del golpe y terminó encima de Jordan, que se levantó de un salto, despertándose por completo.
- AH MIERDA QUEMA AY MI CAMISA MIERDA TAYLOR TE ODIO AYAYAY ALEX POR QUÉ TOMAS EL CAFÉ TAN CALIENTEEEEE
En ese mismo instante, entre los gritos de Jjordan y las risas de los otros dos chicos, sumadas a las de Mike, Rob y Cameron, que acababan de llegar, apareció el director, con expresión seria, señalando su reloj.
- ¿Vamos media hora tarde y todavía estáis así? Venga, vamos, en movimiento.
- Pero peroperopero ¡mira mi camisa! -protestó Jordan.
- Pues dile a los de vestuario que te dejen una chaqueta bonita, chaval -replicó el director, saliendo por la puerta, cuando se cruzó con uno de los cámaras.
Empezaron a discutir sobre algo relacionado con problemas de algún soporte, la falta de tiempo, y lo mucho que se la resbalaba todo al director. Solo quería acabar con aquello y ni siquiera habían empezado. 
Alex empezaba a estresarse. Y lo que le quedaba.


Jack miró el reloj, por 8246782368 vez aquella tarde, mientras movía la pierna con nerviosismo. 
- Venga Jaaaaaack, te toca -protestó Rian con voz de niño pequeño.
Jack volvió a la realidad, mirando el tablero de póker que tenían sobre la mesa. Miró sus cartas, por enésima vez también. Seguía sin entender muy bien el juego. Tan solo sabía que debían de estar haciendo trampas porque llevaba nueve partidas seguidas perdiendo.
Dejó las cartas sobre la mesa, con un suspiro largo.
- Paso, tíos -le dio un trago a su cerveza, sacudiendo la cabeza, tratando de despejar esa desagradable sensación con la que llevaba todo el día.
Era como si algo no estuviera bien. No. Como si algo fuera a ir mal. Le agobiaba la idea de estar lejos de Alex, más que de costumbre. Y tampoco podía llamarle, porque el muy imbécil se había dejado el móvil. 
Suspiró, volviendo a mirar el reloj. 
Zack se dio cuenta del gesto y sonrió.
- Volverá enseguiiiiiiida.
- ¿Eh? Ah. Ya. No... no es eso.
- Los dos sabemos que es eso -rió, ganando su quinta partida del día- Tooooooma ya. Yo sí que agradezco que no esté Alex. Maldita rubia teñida, que siempre está ganándome. Ahora soy yo el que maaaaaanda.
Rian se descojonó con las tonterías de Zack, negando con la cabeza.
Y Jack iba a abrir la boca para decir algo sobre su infantilidad, pero justo entonces sonó su teléfono móvil, haciéndole pegar un bote en la silla.
Miró la pantalla. No conocía el número, pero descolgó.
- ¿Si?
- ¿J-Jack?
Era una voz de chica. Sonaba asustada, y hablaba entre sollozos.
- S...sí. ¿Quién eres? ¿Qué pasa?
- Soy Taylor. Yo... Jack... Alex...
- ¿Qué pasa con Alex?
- Jack, ha habido un accidente en el rodaje.

No hay comentarios:

Publicar un comentario