Ese beso provocó tres reacciones diferentes. De sorpresa en Josh, de incredulidad en Jack y de algo parecido al remordimiento en Alex.
El inglés no tardó mucho en reaccionar y separarse de Alex, empujándole hasta hacerle chocar con la máquina de refrescos.
- ¿Se puede saber qué coño está pasando aquí? -Josh frunció el ceño, poniendo cara de no entender nada.
Se hizo un silencio incómodo entre los tres allí presentes. Jack apretó la mandíbula, girándose para mirar a Alex en busca de una explicación.
Pero al rubio no le dio tiempo a pronunciar palabra, pues otra cabeza rubia salió del baño que había estado compartiendo instantes antes con Jack y les interrumpió, fijando la mirada en el chico de ojos azules, entre sorprendida y asustada.
- ¿J-Josh? -murmuró, arreglándose un poco su despeinada melena.
- ¿Os conocéis? -preguntó Alex, enarcando una ceja, al parecer bastante conforme con el giro que estaba tomando la conversación.
Se hizo un nuevo silencio, pero esta vez fue roto por Josh, que no parecía tener un excesivo buen humor.
- Nos conocemos, sí. Os presento a mi novia. Aunque creo que algunos ya la conocen mejor que otros.
Jack puso cara de circunstancias y miró a la chica.
- Con que soltera y sin compromiso, ¿eh? -esbozó una sonrisa irónica.
Las tres miradas se centraron ahora en la rubia, que se mordía el labio inferior, visiblemente incómoda.
- P-puedo explicarlo. Yo no... yo no quería... Pero él...
- Ah, claro, tú no querías pero fui yo el que casi te llevó a rastras hasta el baño y se ofreció a hacer todo tipo de guarradas, ¿verdad? -inquirió Jack.
- Cierra la boca, Barakat -le previno Josh, conteniéndose.
- Eso mejor se lo dices a la puta de tu novia -sonrió casi con malicia el otro chico.
El simple comentario hizo que Josh explotara, y empujó a Jack hasta hacer chocar su espalda contra la pared, sujetándole por el cuello de su camiseta.
- Repite eso.
- Que tu novia es puta -casi rió Jack en la cara del inglés, que no parecía escuchar las voces de la chica suplicándole que parara, y le encajó un puñetazo en la mandíbula a Jack.
Este llevó una mano al labio que le acababa de empezar a sangrar, pero a Josh apenas le dio tiempo de abrir la boca, pues fueron otras las manos que tiraron de su chaqueta para ponerle en la misma postura acorralada en la que había dejado él a Jack.
En cuanto se giró pudo contemplar los ojos, ahora amenazadores, de Alex.
- Vuelve a ponerle la mano encima y vas a estar un buen tiempo sin poder usarla -musitó, colocando el dedo índice en el pecho del de ojos azules.
- Ah, ¿sí? ¿Primero me besas y a los cinco minutos me vienes con amenazas por zurrar al tío al que querías poner celoso? Bravo, Alex.
Alex apretó los dientes, con rabia, preparándose una contestación para aquello, pero esta vez fue Jack el que le apartó de Josh de un empujón.
- ¿Se puede saber ahora qué pretendes? ¿Que vas a ir por la vida, jodiéndome y luego tratando de 'defenderme' como si de verdad te importara? Eres un hipócrita, Alexander.
Las palabras impactaron en el rubio, que tuvo que coger aire para digerirlas.
- ¿Me vas a echar en cara el haber impedido que te molieran a puñetazos por no saber mantener la boca cerrada?
Jack negó con la cabeza, dejando escapar una sonrisa amarga.
- Claro que no. Pero no me voy a poner a echarte en cara ahora todas las cosas que podría echarte. ¿Verdad que no, Alex? ¿Sabes por qué? Porque son demasiadas.
Alex bajó la mirada, incapaz de sostenerla un segundo más.
- Tú no sabes nada, Jack -susurró.
El moreno casi suelta una carcajada al escuchar aquello.
- El que parece no saber nada eres tú. Ni saber, ni recordar. Ni importarte tampoco. Claro que nunca importó nada, ¿no? -los ojos del moreno se iban humedeciendo a medida que pronunciaba esas palabras.
Cogió la muñeca de Alex entre sus manos, haciendo girar su brazo de forma que el tatuaje con su nombre quedase a la vista de los dos, y le miró a los ojos, entre interrogante y suplicante.
- Jack... para, por favor -murmuró Gaskarth, cerrando los ojos para no tener que sostenerle la mirada al que habías sido su novio.
- Tan sólo quiero que me des un 'por qué' -insistió.
Alex abrió los ojos para mirarle de nuevo y perderse en su mirada como tantas veces había hecho en el pasado.
Esbozó una media sonrisa triste a medida que los recuerdos acudían a su mente. Negó levemente con la cabeza, y se puso levemente de puntillas para hacer que sus labios se encontrasen con los de Jack por primera vez en lo que le habían parecido siglos. Enredó sus dedos en el pelo del moreno cuando sintió sus manos rodeándole la cintura y su beso fue correspondido con dulzura.
Pero no tardó mucho en separar los labios ligeramente de los suyos.
- Porque no puede ser, Jack -musitó, casi inaudiblemente, contra la boca de Jack, deslizando sus dedos con suavidad desde su pelo hasta su mejilla, mientras las lágrimas mojaban las suyas, para mirarle a los ojos y apartarse definitivamente de él.
- Alex... -le llamó. Una, dos, tres veces.
Pero Alex no se volvió para mirarle. Se alejó de allí andando con las manos en los bolsillos y la mirada baja, dejándole completamente solo. Otra vez.
Josh se había marchado ya con aquella chiquilla, y en aquel pasillo tan solo quedaba algún que otro asistente de limpieza que pasaba con prisa por delante de él.
Se dejó caer en el suelo, con la espalda apoyada contra la pared.
Nunca se había sentido tan perdido.
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