La tiendo entera se giró para mirar hacia el mismo sitio hacia el que se encontraba mirando Alex, haciendo al chico murmurar un taco por lo bajo, y agacharse para empezar a recoger CD's del suelo.
Alex se mordió el labio para reprimir una carcajada, y se acercó a él.
- Esto... ¿estás bien? -le preguntó, aún tratando de no reírse.
El otro alzó unos preciosos ojos azules para clavarlos en los de Alex, esbozando una pequeña sonrisa avergonzada.
- Puedes reírte si quieres.
- ¿Josh? -el rubio soltó la carcajada que tanto tiempo llevaba conteniendo.
- Franceschi, sí -rió el moreno, dejando una pila de discos sobre una estantería, girándose para mirar al otro mientras se revolvía el pelo.
- Quién si no -sonrió Gaskarth, estrechándole la mano a Josh- ¿Y qué es lo que hace un chico como tú en un sitio como este?
- Pues salir de la perpetua nube de lluviosa que tengo por país -puso los ojos en blanco, con un suspiro.
- Y te vienes a Baltimore -Alex enarcó las cejas, con una media sonrisa.
- Mi novia tiene familia aquí -se encogió de hombros el inglés- Y en un par de semanas damos un concierto en Nueva York, así que...
- Vaya. El soltero de oro ya no es tan soltero ni tan de oro -se burló el rubio, mirando el reloj de un vistazo rápido, recordando que había quedado con Zack a las cinco.
- De oro siempre -Josh le miró con los ojos entrecerrados, dejando escapar una carcajada- ¿Esperas a alguien?
- Uhm. No, he quedado con Zack en cinco minutos para ir al cine. ¿Quieres venirte?
Josh miró su propio reloj, y se dio la vuelta para echar un vistazo a su alrededor, al parecer buscando a alguien.
- Eh... había quedado con mi chica aquí. Pero no sé dónde se habrá metido.
- Ay, pobrecito, le han dado plantón -rió Alex, divertido- Yo tengo que irme, si cambias de idea, el cine está al final del tercer pasillo de la cuarta planta a la derecha. ¡Nos vemos, Josh! -le guiñó un ojo, sin darle tiempo a despedirse, echando a andar en dirección contraria a por donde había venido, mientras su mente ya podía recrear la bronca de Zack por haber desaparecido y, además, haber llegado tres minutos tarde.
Llegó a la entrada del cine prácticamente con la lengua fuera, para chocarse con Zack, que no le había visto llegar.
- ¿Dónde te habías metido, rubia? Pensé que mi cita me había fallado -sonrió el moreno, sin enfado alguno, lo que le chocó bastante a Alex.
- Eh... comprobando que nuestro disco se vende -rió el rubio, que dio un rodeo con la mirada al lugar, para ver si Josh había cambiado de opinión, pero lo que se encontró fue con Zack tapándole la vista repentinamente.
- ¿Se puede saber qué buscas? Anda, tira -le llevó a empujones hasta las taquillas..
- Zack, ¿me quieres dejar? -bufó Alex, sin entender el comportamiento de su amigo, que le soltó con tal de que no hiciese más preguntas.
Suspiró, revolviéndose el pelo mientras el otro chico pagaba las entradas de vete a saber qué película.
No tardaron mucho en entrar en la sala que les había indicado el acomodador, y en sentarse en los sitios que les habían asignado.
El rubio plantó los pies con toda la comodidad del mundo sobre el asiento de delante, echando mano de su coca-cola. Le dio un sorbo. Dos. Tres. Hasta que cuando quiso darse cuenta ya se había bebido más de la mitad.
- Mierda. Ay, Zack, me hago pis -susurró, haciendo reír a su compañero de banda, que jugueteaba entretenido con su móvil, esperando a que empezase la película.
- ¿Quieres que te acompañe al baño y te la sujete o puedes tú solito?
Alex refunfuñó entre risas, y se levantó, poniendo cuidado en no caerse por las escaleras, como no era la primera vez que le pasaba.
Finalmente, tras un rato buscando, dio con el baño, al final de uno de los pasillos.
- Joder, sí que hace tiempo que no vengo al cine, me cambian hasta el baño de sitio -murmuró para sí, con una media sonrisa, abriendo la puerta.
Pero la sonrisa se le borró de golpe de la cara cuando se encontró lo que se encontró detrás de esa puerta.
Jack.
Era Jack. Y no estaba sólo. No, qué va. Estaba bastante ocupado comiéndole la boca a una rubia que ya estaba a medio desvestir.
Las lágrimas acudieron a los ojos de Alex prácticamente al instante. Ardían tanto como el dolor que le producía contemplar aquella escena. De sus labios escapó un sollozo ahogado, mientras sentía algo parecido a un pinchazo en el pecho, y retrocedía sobre sus propios pasos, no sin que antes el chico moreno se diera la vuelta sobresaltado y le contemplase con una expresión indescifrable.
- A-alex -articuló con los labios.
Pero Alex salió del baño dando un portazo, apoyando la espalda en la pared del pasillo que estaba justo en frente. Sentía las lágrimas mojar sus mejillas, mientras el dolor poco a poco se transformaba en rabia.
- Alex, ¿estás bien? -escuchó la voz del inglés de ojos azules que se había encontrado instantes antes, a su lado, sin ni siquiera haberle visto llegar.
Clavó sus ojos en los del otro chico, mirándole pero sin verle.
- Tienes que hacerme un favor -susurró, cogiéndole de pronto del brazo y tirando de él hasta pegarle a la pared, a su lado.
Josh le miró, con pinta de no entender nada.
- ¿Qué quieres, Alex? ¿Qué pasa?
- Por favor, Josh. Por favor -murmuró de nuevo- No te volveré a pedir nada en la vida, si no me fallas ahora. Te necesito.
- ¿Qué estás diciend-
Alex no le dio tiempo a terminar la frase. Nada más escuchó el sonido de la puerta del baño abrirse, juntó sus labios con los de Josh, casi con violencia.
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