Habían pasado ya unas cuantas semanas desde el último concierto de los chicos en Los Ángeles, y habían vuelto a esa rutina que tanto adoraban cuando volvían a casa después de una larga gira.
Era como si dejasen sus vidas en stand by por un tiempo, y pudiesen dedicarse a hacer absolutamente nada. Productivo, al menos,
No pasaban tanto tiempo juntos como cuando estaban de tour, pero vivían cerca y apenas salían unos de casa de otros. En el caso de Alex y Jack era literal. Habían decidido irse a vivir juntos a los pocos días de llegar a Baltimore.
Según el razonamiento de Alex, "¿Para qué vamos a pagar dos pisos cuando nos pasamos el día juntos y sólo usamos uno?" . Jack había reído y accedido, pero a condición de que se quedasen en su casa, porque "su cama era más grande y más cómoda y en la cocina de Alex nunca encontraba los cereales".
- Malcriado de mierda -había protestado Alex, mientras contenía la risa.
- Pero tus pósters de Blink te los traes que para eso sí que tengo espacio.
- Hombre, es que si tuviese que dejarlos allí, me quedaba con ellos -Alex se cruzó de brazos.
- Me quieres demasiado como para hacer eso.
- Nunca pongas a prueba al amor cuando haya blink-182 de por medio -sonrió traviesamente el rubio.
- Golpe bajo, Gaskarth -Jack le miró con los ojos entrecerrados, mientras el otro se encogía de hombros .
- No tientes a la suerte -sonrió, revolviéndole el pelo y besándole con suavidad en los labios, ante lo que Jack suspiró.
- Golpe bajo otra vez.
De eso habían pasado ya casi dos meses, y los chicos se encontraban ahora tirados en el sofá, como casi cada tarde de domingo, donde lo único que hacían era tragarse todas las películas que les ponían en la tele mientras engullían toneladas de palomitas de caramelo.
- Jack, vas a engordar -murmuró Alex, con la cabeza apoyada sobre sus rodillas y la vista fija en la pantalla.
- Yo no engordo. Sexy hasta el final.
Alex soltó una carcajada y se giró para mirarle.
- Ten cuidado no vayas a ahogarte en tu ego.
- Si no te has ahogado tú en el tuyo todavía... -Jack sonrió, apartándole un mechón de pelo de la cara.
- Estúpido - rió, incorporándose para besarle, cuando sonó el timbre.
- Como sea Zack, te juro que le pongo una orden de alejamiento por cortarrollos -soltó Alex.
Jack se levantó para abrir.
- ¿Si le ponemos dos tendrá que alejarse el doble o cómo va eso? -rió, mientras abría- Oye Zack, ya te tengo dicho qu- ... ah, hola chicos.
Rian frunció el ceño, para después soltar una carcajada.
- Déjame adivinar, interrumpimos.
- Ah, no, no, qué va. A vosotros todavía no os tenemos en el Death Note -se apartó para dejar entrar en casa a Rian y a una sonriente Cassadee, que se frotaba las manos a causa del frío.
- ¿Quién eeeeees? -gritó Alex desde el sofá, donde estaba sentado cabeza abajo.
- La pareja del añoooo -respondió Jack, entrando en el salón, seguido de los dos chicos.
- Pensábamos que ese puesto ya estaba cogido por vosotros -sonrió Cass, revolviéndole el pelo a Alex.
- También es verdad. Mala suerte -rió- ¿Palomitas?
- Por dios, Alexander, ¿quieres dejar ya las jodidas palomitas? Me las ofreces hasta cuando hablamos por teléfono -Rian puso los ojos en blanco.
- Es que es la novedad de la marca y están tan asdgaksfgasdg que asdfkfajfdsd -se metió otro puñado en la boca, haciendo reír a los otros tres.
Jack suspiró, mirando a Rian y a Cass.
- ¿Queréis algo que no sean palomitas?
- No, deja. Si sólo veníamos de paso. Más bien a deciros que han llamado de la discográfica y que mañana quieren hablar con nosotros. Pero Zack se ha ido esta mañana a Nueva Jersey a casa de unos amigos y no vuelve hasta el jueves, y Cass y yo tenemos comida familiar mañana.
- Vamos, que eso es un clarísimo "id vosotros que no tenéis nada que hacer". Como consecuente, "aguantadles vosotros que no tenéis nada que hacer". Y por si no fuera poco, "procurad que no pidan dinero porque lo pagáis vosotros" -concluyó Jack, con los brazos en jarras, dramatizando como de costumbre.
- Exacto -Rian le guiñó un ojo y le dio una palmada en el hombro- Si os tengo bien entrenados -sonrió, orgulloso.
- Qué poco te quiero, Dawson -se quejó Alex desde el sofá- ¡Fuera de mi caaaaasa!
- En realidad es MI casa -apuntó Jack.
- Tú calla.
- Uy, nosotros nos vamos antes de que empecéis con otra discusión en plan matrimonial -rió Rian, cogiendo de la mano a Cassadee, dirigiéndose hacia la puerta con ella.
- Portaos bien chicoooos -añadió la chica antes de que salieran los dos.
Alex y Jack se quedaron mirando el uno al otro.
- Ya están pringando los dos imbéciles de turno -suspiró Alex.
Jack se sentó a su lado, poniéndole ojitos.
- Oye, Lex... ¿si te digo que le había dicho a mi madre que mañana íbamos a comer...?
- Sí.
- ¿Sí qué?
- Que sí, te mato. Oh, venga, ¿en serio tengo que ir yo solo a hablar con esos hijos de puta? Vaaaaamos, Jack, me tienen manía -Alex hizo pucheros.
- Ay, no exageres. Diles que tienes prisa o algo en acabar la reunión. Yo te espero en casa de mis padres, ¿sí? -sonrió Jack, pellizcándole un moflete.
Alex resopló.
- Esta te la guardo -le miró mal, antes de volver a recuperar la postura que tenía antes de que llegara Rian.
Jack frunció el ceño y le miró.
- ¿Palomitas? -sonrió Lex.
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